OpenAI Phone apunta a 2027 con SoC Dimensity 9600 personalizado, memoria LPDDR6 y agentes de IA

OpenAI estaría acelerando su entrada en el mercado de smartphones con un dispositivo propio previsto para la primera mitad de 2027. La propuesta no giraría alrededor de una capa de apps tradicional, sino de un sistema definido por agentes de IA capaces de ejecutar tareas, interpretar contexto y operar de forma persistente.

La información debe tratarse como filtración temprana de hardware en desarrollo, pero la dirección resulta muy clara. El supuesto OpenAI Phone no buscaría ser otro Android premium más, sino una plataforma móvil centrada en ChatGPT, inferencia local, percepción visual del entorno y servicios de suscripción.

Un smartphone pensado alrededor de agentes de IA

El planteamiento del OpenAI Phone sería bastante distinto al de un móvil convencional. En lugar de depender de iconos, apps separadas y flujos manuales, el dispositivo intentaría apoyarse en agentes de IA integrados en el sistema para anticipar tareas, coordinar acciones y reducir la interacción directa del usuario.

Ese enfoque tiene sentido si OpenAI quiere diferenciarse frente a iPhone y Android. Competir solo por cámara, pantalla o batería sería complicado, pero construir un teléfono donde el asistente sea la interfaz principal puede abrir otro tipo de experiencia. La clave estará en que esos agentes sean útiles, rápidos y fiables en uso real.

La ventana apuntaría a la primera mitad de 2027, en un calendario cercano al de otros lanzamientos premium. Aunque la comparación con Galaxy S27 resulta inevitable por fechas, el rival conceptual parece más cercano al iPhone 18 Pro, porque el verdadero objetivo sería disputar ecosistema, servicios y fidelidad de usuario.

MediaTek ganaría peso con un Dimensity 9600 personalizado

Las últimas pistas sitúan a MediaTek como candidato principal para desarrollar el chip del dispositivo. El OpenAI Phone podría montar una versión personalizada del SoC MediaTek Dimensity 9600 fabricado en TSMC N2P de 2 nm, una base pensada para combinar rendimiento móvil, eficiencia energética y capacidades avanzadas de IA.

El punto importante no sería solo el nodo. Un smartphone centrado en agentes necesita mover tareas continuas sin disparar consumo ni temperatura, así que el SoC tendría que equilibrar CPU, GPU, NPU, ISP y ancho de banda de memoria de forma mucho más agresiva que un chip móvil convencional.

La filtración también apunta a una arquitectura con doble NPU para cargas heterogéneas de IA, separando tareas como percepción visual, razonamiento de lenguaje o inferencia contextual. Esa división puede ser clave si el sistema pretende analizar entorno, texto, imagen, voz y acciones del usuario sin depender siempre de la nube.

El procesador de imagen también tendría un papel más amplio de lo habitual. Un ISP con pipeline HDR mejorado para percepción visual en tiempo real no solo serviría para hacer mejores fotos, sino para que el agente entienda mejor lo que ve la cámara: señales, objetos, documentos o situaciones cotidianas.

LPDDR6, UFS 5.0 y pKVM para una IA siempre activa

El uso de memoria LPDDR6 tendría bastante sentido en un dispositivo de este tipo. Los agentes de IA persistentes necesitan mover grandes cantidades de datos entre memoria, NPU, CPU e ISP, así que el ancho de banda puede ser tan importante como la potencia bruta del chip para mantener tareas continuas.

El almacenamiento UFS 5.0 también encajaría con ese enfoque. Si el teléfono debe manejar contexto local, modelos, cachés, datos de usuario y operaciones continuas, la velocidad de lectura y escritura puede evitar pausas en tareas que no deberían sentirse como procesos pesados para el usuario.

Otro elemento relevante sería pKVM para aislar procesos de IA y datos sensibles, una pieza importante si OpenAI quiere convencer al usuario de que un teléfono tan contextual no compromete la privacidad. En un dispositivo basado en agentes, la seguridad no puede ser un añadido; tiene que formar parte de la arquitectura desde el inicio.

OpenAI Phone apunta a 2027 con SoC Dimensity 9600 personalizado, memoria LPDDR6 y agentes de IA

OpenAI estaría desarrollando un smartphone centrado en IA con un SoC MediaTek personalizado, pensado para reemplazar la interfaz tradicional de apps por agentes de IA.

La ambición comercial sería enorme para una primera generación

OpenAI aspiraría a producir hasta 30 millones de unidades entre 2027 y 2028, una cifra muy alta para una entrada inicial en smartphones. Ese objetivo solo tendría sentido si la compañía confía en convertir su enorme base de usuarios de ChatGPT en una puerta de entrada al hardware.

La ventaja está en que OpenAI ya cuenta con una marca reconocible y una relación directa con usuarios que usan IA a diario. Si logra trasladar esa confianza a un teléfono, podría pasar de vender software y suscripciones a controlar también dispositivo, sistema, servicios y experiencia móvil completa.

El reto, sin embargo, será enorme. El mercado premium está dominado por ecosistemas muy maduros, con distribución global, soporte, cámaras avanzadas, acuerdos con operadores y años de confianza acumulada. OpenAI necesitará algo más que una buena demo: tendrá que ofrecer hardware sólido, software estable y una experiencia claramente diferencial.

El gran riesgo está en convertir la IA en producto útil

El concepto de teléfono agéntico suena potente, pero también puede caer fácilmente en promesas demasiado abstractas. Para convencer, el OpenAI Phone tendrá que resolver tareas reales: gestionar mensajes, organizar información, interpretar documentos, entender imágenes, coordinar apps y proteger datos sin añadir fricción al uso diario.

Si el dispositivo depende demasiado de la nube, el usuario puede verlo como otro móvil con una app avanzada. Si la inferencia local funciona bien, el salto será mucho más interesante. Ahí entran en juego Dimensity 9600 personalizado, doble NPU, LPDDR6, UFS 5.0 y aislamiento pKVM como base técnica del proyecto.

Con todo, el OpenAI Phone sigue en fase de desarrollo y sus especificaciones podrían cambiar antes del lanzamiento. La idea, aun así, marca una dirección importante: el próximo gran salto móvil podría no venir solo de más megapíxeles o más hercios, sino de un sistema donde la IA actúe como capa principal de uso.

Vía: NotebookCheck

Sobre el autor