NVIDIA ha comenzado a enviar las primeras CPUs Vera a grandes compañías de IA, marcando el inicio de producción de una pieza clave para su próxima plataforma de IA agéntica a gran escala. Los primeros sistemas habrían llegado a OpenAI, Anthropic, SpaceX y Oracle Cloud, reforzando el papel de Vera como sucesora directa de Grace en centros de datos.
La importancia de este movimiento va más allá de una CPU nueva. Vera está diseñada para actuar como procesador anfitrión en sistemas Vera Rubin, pero también podrá venderse como solución independiente. Con 88 núcleos Olympus, hasta 1,5 TB de memoria de sistema y 1,2 TB/s de ancho de banda, NVIDIA busca abrir otra línea multimillonaria alrededor de la infraestructura de IA.
Vera llega a sus primeros clientes con la IA agéntica como prioridad
La CPU NVIDIA Vera está pensada para cargas donde el procesador generalista vuelve a ganar peso dentro del centro de datos. En sistemas de IA agéntica, la GPU no trabaja sola: hacen falta CPUs capaces de gestionar orquestación, llamadas a herramientas, analítica de datos, ejecución de agentes y estados de contexto largo.
Ese enfoque explica por qué NVIDIA está colocando Vera en manos de laboratorios y proveedores cloud con cargas de IA avanzadas. Según la información disponible, Ian Buck, vicepresidente de hyperscale y HPC en NVIDIA, entregó los primeros racks con Vera a Anthropic en San Francisco, OpenAI en Mission Bay, SpaceXAI en Palo Alto y Oracle Cloud.
La entrega inicial representa solo una fracción del despliegue previsto. El interés de compañías como CoreWeave, Meta, Alibaba y Oracle muestra que Vera no es un complemento menor de Rubin, sino una pieza estratégica para escalar IA agéntica con más control de CPU, memoria y seguridad.
NVIDIA’s Ian Buck hand-delivered the first-ever NVIDIA Vera CPUs to our partners @AnthropicAI, @OpenAI, @SpaceX, and @OracleCloud. 🎉
Vera is NVIDIA’s first custom CPU, purpose-built for the age of agentic AI. This is just the beginning. The road to Vera-powered systems starts… pic.twitter.com/Ep5PLqcqIa
— NVIDIA (@nvidia) May 18, 2026
Una CPU Arm propia con 88 núcleos Olympus
Vera utiliza una arquitectura Arm personalizada de NVIDIA, con nombre en clave Olympus, y está configurada con 88 núcleos y 176 hilos mediante NVIDIA Spatial Multi-Threading. La compañía promete un rendimiento por núcleo muy alto bajo carga completa, con una mejora aproximada del 50% frente a generaciones anteriores.
El salto no se centra únicamente en sumar núcleos. NVIDIA está buscando una CPU capaz de alimentar mejor a sus aceleradores, mover grandes volúmenes de datos y reducir cuellos de botella en entornos donde los agentes de IA ejecutan tareas combinadas. En ese contexto, el rendimiento monohilo, la compresión, CI/CD y el procesamiento de datos ganan mucha relevancia.
Frente a Grace, Vera promete duplicar el rendimiento en procesamiento de datos, compresión y flujos CI/CD. Esta mejora encaja con una idea clara: NVIDIA no quiere que la CPU sea el eslabón débil de sus racks de IA, especialmente cuando Rubin elevará todavía más las exigencias de alimentación de datos hacia la GPU.
LPDDR5X, 1,5 TB de memoria y 1,2 TB/s de ancho de banda
Uno de los puntos más llamativos de Vera es el uso de memoria LPDDR5X en un entorno de centro de datos. NVIDIA la presenta como la primera CPU de data center con este enfoque, buscando una combinación de alto ancho de banda, eficiencia energética y gran capacidad por sistema.
La plataforma puede alcanzar hasta 1,5 TB de memoria de sistema, tres veces más que Grace, junto a 1,2 TB/s de ancho de banda mediante SOCAMM LPDDR5X. Además, integra 1,8 TB/s de interconexión coherente NVLink-C2C, pensada para comunicar CPU, GPU y memoria con menor fricción dentro del sistema.
Este diseño también tendrá impacto en la cadena de suministro. Si Vera escala como NVIDIA espera, la demanda de LPDDR5X para servidores de IA podría aumentar de forma notable. En plena presión sobre DRAM, HBM y LPDDR, otro producto de NVIDIA tirando de memoria avanzada puede añadir más tensión a un mercado ya muy ajustado.
Vera Rubin NVL72 y servidores LPX independientes
NVIDIA no limitará Vera a una única configuración. La CPU formará parte de los racks Vera Rubin NVL72, donde actuará como procesador anfitrión para la próxima generación de aceleradores Rubin. También llegará a servidores LPX independientes, abriendo la puerta a despliegues donde Vera tenga sentido incluso sin la configuración completa de GPU Rubin.
Esta estrategia es importante porque amplía el mercado potencial. Grace ya ayudó a NVIDIA a reforzar su control sobre la plataforma completa, pero Vera va un paso más allá al atacar cargas de IA agéntica, gestión de agentes, entornos aislados y analítica avanzada. La CPU deja de ser acompañante y pasa a ser una parte central del diseño de sistema.
El enfoque de co-diseño también refuerza la ventaja de NVIDIA frente a soluciones más fragmentadas. La compañía controla GPU, CPU, interconexión, software y racks completos. Para clientes que quieren desplegar IA a gran escala sin integrar piezas de varios proveedores, esa integración vertical puede pesar tanto como las especificaciones puras.
El confidential compute a escala de rack gana peso
Vera también incorpora confidential compute a escala de rack, un punto relevante para empresas que ejecutan modelos, datos internos o agentes en entornos compartidos. A medida que la IA agéntica accede a más información sensible, la seguridad de ejecución y aislamiento empieza a ser tan importante como el rendimiento bruto.
Esto puede ser especialmente importante para proveedores cloud, grandes empresas y laboratorios que ofrecen IA a terceros. Si los agentes pueden ejecutar tareas, acceder a herramientas, analizar datos y mantener estado contextual, el hardware necesita reforzar aislamiento, integridad y protección de cargas sensibles.
NVIDIA está leyendo bien esa transición. La IA agéntica no solo necesita más GPU, también necesita plataformas seguras para coordinar acciones complejas. Vera apunta justo a esa capa intermedia entre aceleración, memoria, red y software de orquestación.
Otra presión más sobre la memoria avanzada
El despliegue de Vera llega en un momento delicado para la industria de memoria. La IA ya está absorbiendo enormes volúmenes de HBM, DDR5 y LPDDR, mientras los precios se mantienen tensionados en consumo y servidores. Una CPU con hasta 1,5 TB de LPDDR5X por sistema puede añadir otra fuente de demanda relevante.
Este punto no es menor. Si Vera Rubin escala en racks de gran volumen, la necesidad de SOCAMM LPDDR5X para infraestructura de IA podría competir indirectamente con otros segmentos, incluidos portátiles, smartphones y sistemas compactos. La memoria vuelve a estar en el centro de la estrategia de IA, no solo como acompañamiento de GPU.
Para NVIDIA, sin embargo, esa apuesta tiene lógica. El objetivo es construir una plataforma con suficiente CPU, memoria, interconexión y seguridad para cargas agénticas cada vez más complejas. En esa ecuación, más capacidad de memoria y más ancho de banda por vatio pueden marcar diferencias reales en despliegues a gran escala.
Vera abre una nueva etapa para la plataforma de IA de NVIDIA
La llegada de NVIDIA Vera a producción confirma que la compañía quiere ir mucho más allá de vender GPU. Con Vera, Rubin, NVLink-C2C y racks completos, NVIDIA está reforzando una plataforma vertical donde cada pieza se diseña para alimentar la siguiente generación de IA agéntica y centros de datos acelerados.
El movimiento también anticipa una competencia más dura en infraestructura. Si Vera cumple lo prometido, NVIDIA tendrá una CPU propia con mucho peso en IA agéntica, no solo un procesador de acompañamiento para sus aceleradores. Eso puede reducir la dependencia de otros proveedores y aumentar todavía más el control de NVIDIA sobre el stack completo de IA.
La lectura final es clara: Vera no es una CPU genérica más para servidores. Es una pieza diseñada para orquestar agentes, mover datos, sostener contextos largos y alimentar sistemas Rubin a escala de rack. Si la adopción inicial se mantiene, NVIDIA podría abrir otro frente de crecimiento en centros de datos justo cuando la IA agéntica empieza a convertirse en la próxima gran batalla del sector.
Vía: Wccftech















