Linux Mint utilizó considerablemente menos RAM que Windows 11 durante una comparativa realizada por Linus Tech Tips sobre navegación y videojuegos. En reposo, el sistema de Microsoft alcanzó 9,3 GB, mientras la distribución Linux permaneció en 4,7 GB, dejando una diferencia inicial de 4,6 GB.
La distancia aumentó hasta 6 GB durante Baldur’s Gate 3, donde Windows 11 llegó a 15 GB de RAM frente a los 9 GB registrados por Linux Mint. Sin embargo, ninguno de los sistemas agotó la memoria disponible, por lo que el mayor consumo de Windows no provocó por sí solo una pérdida demostrada de rendimiento.
Windows 11 utilizó 9,3 GB de RAM sin aplicaciones abiertas
La primera medición mostró a Windows 11 utilizando hasta 9,3 GB de RAM en reposo, mientras Linux Mint necesitaba aproximadamente 4,7 GB bajo las mismas condiciones generales. La diferencia supera el 49%, aunque una captura aislada no permite separar completamente procesos activos, servicios, memoria comprimida y datos almacenados en caché.
Al abrir la tienda de LTT mediante Firefox, Windows aumentó su consumo hasta 10,7 GB, mientras Linux Mint alcanzó 5,9 GB. La carga adicional fue relativamente parecida, con 1,4 GB más para Windows y 1,2 GB adicionales para Linux, señal de que buena parte de la distancia ya existía antes de iniciar el navegador.
El comportamiento se mantuvo al repetir la navegación mediante Google Chrome y diferentes páginas web. Windows 11 continuó mostrando una cifra absoluta claramente superior, aunque la prueba no publicó tiempos de carga, consumo de CPU, actividad del almacenamiento o memoria disponible antes de recurrir al archivo de paginación.
Slay the Spire 2 dejó una diferencia de 5,4 GB
Durante Slay the Spire 2, Windows 11 utilizó aproximadamente 12,5 GB de RAM, frente a los 7,1 GB consumidos por Linux Mint. Ambos sistemas mantenían Discord funcionando en segundo plano, por lo que la diferencia de 5,4 GB incluye el sistema operativo, el juego, el cliente de voz y otros procesos residentes.
El resultado no demuestra que el juego necesite 5,4 GB adicionales en Windows. Parte de esa memoria puede corresponder a servicios del sistema, controladores, cachés, capas de compatibilidad o páginas que cada plataforma contabiliza de forma diferente, impidiendo atribuir toda la distancia exclusivamente al ejecutable.
Baldur’s Gate 3 amplió la diferencia hasta 6 GB
La prueba más exigente llegó con Baldur’s Gate 3, donde Windows 11 alcanzó 15 GB de memoria utilizada. Linux Mint permaneció alrededor de 9 GB, reproduciendo el patrón observado anteriormente y dejando la mayor diferencia de toda la comparación.
Linux ejecuta normalmente los juegos de Windows mediante Proton y Wine, añadiendo capas que traducen determinadas llamadas hacia tecnologías compatibles con el sistema. A pesar de este trabajo adicional, el consumo total registrado continuó siendo inferior, demostrando que la compatibilidad no obliga necesariamente a utilizar más RAM que Windows.
El análisis no mostró que ninguno de los dos equipos se acercase a una situación real de falta de memoria. Tampoco se publicaron comparaciones detalladas de FPS, mínimos, frame pacing, tiempos de carga o respuesta del escritorio, por lo que no puede concluirse que Linux ofreciese automáticamente una experiencia más rápida.
Para demostrar una ventaja práctica, habría que repetir las pruebas con 8, 16 y 32 GB de RAM, observando cuándo cada sistema empieza a comprimir memoria, cerrar cachés o utilizar almacenamiento. La diferencia resulta más relevante dentro de equipos limitados a 8 o 16 GB, donde disponer de varios gigabytes adicionales puede evitar paginación y tirones.
Utilizar más RAM no significa gestionarla peor
Windows utiliza parte de la memoria disponible para precargar datos, mantener archivos en caché y acelerar aplicaciones utilizadas frecuentemente. Su administrador puede recuperar memoria en espera cuando otro proceso la necesita, por lo que una cifra elevada en el Administrador de tareas no equivale automáticamente a RAM bloqueada o desperdiciada.
Linux también aprovecha la memoria libre mediante la caché de páginas, reduciendo accesos posteriores al SSD. Por este motivo, métricas como MemAvailable resultan más útiles que observar únicamente la memoria completamente libre, ya que incluyen recursos que pueden recuperarse sin comenzar a utilizar intercambio.
La comparación muestra que Linux Mint mantiene una huella considerablemente inferior en estos escenarios concretos, pero no demuestra que Windows 11 administre necesariamente mal la RAM. El criterio decisivo debería ser si el sistema libera memoria cuando resulta necesaria, mantiene la respuesta y evita recurrir prematuramente al almacenamiento.
Linux puede ofrecer más margen en equipos con poca memoria
La menor huella de Linux Mint puede resultar especialmente útil dentro de ordenadores antiguos, mini-PC, portátiles económicos o configuraciones limitadas a 8 GB de RAM. Reservar varios gigabytes adicionales para aplicaciones y juegos reduce la posibilidad de que el sistema necesite utilizar swap o archivo de paginación sobre un almacenamiento mucho más lento.
En equipos con 32 o 64 GB, la diferencia puede tener menos importancia mientras ambos sistemas mantengan memoria disponible y funcionen correctamente. Las pruebas de Linus Tech Tips confirman un consumo inferior para Linux Mint, pero la experiencia final deberá evaluarse mediante rendimiento, compatibilidad, estabilidad y respuesta, no solamente observando el número mostrado en el monitor de recursos.
Vía: NotebookCheck











