Ubisoft prepara hasta 380 despidos, cierra Winnipeg y Belgrado tras una nueva reestructuración

Ubisoft prepara hasta 380 despidos, cierra Winnipeg y Belgrado tras una nueva reestructuración

Ubisoft vuelve a sufrir una nueva reestructuración interna tras meses de ajustes, cambios organizativos y despidos. Según la información recogida por Insider Gaming, la compañía habría comunicado hasta 380 empleados afectados, con el cierre de Ubisoft Winnipeg y Ubisoft Belgrado como medidas más duras.

El movimiento no parece aislado. Ubisoft lleva tiempo reduciendo costes, simplificando estructuras y revisando su cartera de proyectos, una combinación que suele aparecer cuando una editora necesita proteger liquidez y concentrar recursos en franquicias de retorno más previsible. El coste humano, de nuevo, vuelve a ser muy elevado.

Winnipeg y Belgrado desaparecen del mapa interno

El golpe más claro llega en Ubisoft Winnipeg, donde 65 empleados habrían perdido su puesto antes del cierre del estudio. También se cerraría Ubisoft Belgrado, afectado por alrededor de 100 despidos, dejando a ambos equipos fuera de la estructura operativa global de la compañía.

Estos cierres van más allá de una reducción puntual de plantilla. Cerrar estudios completos implica perder equipos ya coordinados, conocimiento interno y capacidad de producción distribuida, algo especialmente delicado en una empresa que durante años apoyó sus grandes lanzamientos en una red internacional de estudios auxiliares.

La decisión también revela un cambio de prioridades. Ubisoft parece estar recortando nodos completos de desarrollo en lugar de ajustar solo áreas concretas, una señal más agresiva que sugiere presión interna sostenida. Cuando desaparecen estudios enteros, la reestructuración deja de ser táctica y pasa a ser estratégica.

Barcelona, San Francisco y Montreal también quedan tocados

La reestructuración afectaría además a Ubisoft Barcelona, donde 51 trabajadores habrían perdido su empleo. En Ubisoft San Francisco también se habrían producido recortes, aunque sin una cifra concreta. El alcance final podría variar según las consultas internas y los procesos laborales de cada territorio.

En Ubisoft Montreal, unos 120 empleados habrían sido retirados de Rainbow Six Siege, dentro de una reasignación de recursos que la compañía presenta como una adaptación operativa. Que un juego tan consolidado también sufra movimientos internos muestra que el ajuste alcanza incluso a franquicias estables.

Este punto es importante porque Rainbow Six Siege sigue siendo uno de los pilares de servicio más reconocibles de Ubisoft. Mover personal en un proyecto así puede buscar eficiencia, pero también refleja una revisión profunda de equipos, costes y prioridades dentro de sus juegos de largo recorrido.

Rainbow Six gana peso en la reorganización de Barcelona

El memo interno filtrado apunta a una posible reestructuración de Ubisoft Barcelona con un enfoque más centrado en Rainbow Six. Esa orientación sugiere que la compañía quiere concentrar el talento restante en áreas donde ya existe una base comercial y operativa más segura.

La lectura es bastante clara. Ubisoft estaría priorizando marcas con ingresos recurrentes o comunidades asentadas, dejando menos margen a proyectos secundarios, prototipos o líneas de trabajo menos rentables. Es una estrategia defensiva, útil para contener costes, pero arriesgada si reduce diversidad creativa.

La filtración del memo agrava la situación interna

El anuncio se habría comunicado mediante un memo interno filtrado antes de tiempo, incluso antes de que parte de la plantilla afectada conociera oficialmente la situación. Ese fallo de comunicación añade tensión a un proceso laboral ya delicado, porque convierte una reestructuración interna en noticia pública antes de cerrarse correctamente.

Ubisoft enmarca los cambios dentro de un plan para simplificar operaciones, reducir costes y reforzar la compañía a largo plazo. El problema es que ese lenguaje corporativo no suaviza el impacto real. Detrás de cada ajuste hay equipos desmantelados, carreras interrumpidas y proyectos que probablemente cambiarán de alcance.

También hay un elemento reputacional evidente. Cuando una compañía comunica recortes de forma filtrada y fragmentada, la percepción interna se deteriora todavía más, especialmente después de varias rondas de cambios. La confianza de los empleados suele resentirse cuando la incertidumbre se convierte en una rutina.

Ubisoft intenta hacerse más pequeña para sobrevivir mejor

La compañía también estaría ajustando su organización global de publicación, adaptando equipos y presencia en mercados clave. Esto encaja con una tendencia más amplia del sector. Las grandes editoras están reduciendo estructuras tras años de presupuestos inflados, ciclos largos y menor tolerancia al fracaso comercial.

En el caso de Ubisoft, el problema pesa más por su propia escala. Una red internacional tan amplia exige muchos proyectos activos para justificar costes, y si el catálogo se concentra, parte de esa estructura deja de encajar. Reducir tamaño puede aliviar cuentas, pero también limita capacidad de reacción.

El recorte aumenta la presión sobre sus próximos juegos

La lectura final es dura: hasta 380 empleados afectados y dos estudios cerrados confirman que Ubisoft sigue en plena contracción interna. La empresa busca una estructura más ligera, más barata y más centrada, pero cada recorte aumenta la presión sobre los proyectos que continúan adelante.

Si Ubisoft concentra recursos en franquicias seguras, puede estabilizar resultados a corto plazo. El riesgo es evidente: menos equipos, menos experimentación y menos margen creativo pueden hacer que la recuperación dependa demasiado de unas pocas marcas. Para una compañía que necesita recuperar confianza, el equilibrio será complicado.

Vía: TechPowerUp

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