AMD podría tardar bastante más de lo esperado en lanzar sus próximas GPU Radeon Gaming basadas en RDNA 5, según información recogida entre varios socios AIB durante Computex 2026. Aunque las filtraciones previas apuntaban a 2027, algunos fabricantes ya ven más realista una llegada a finales de ese año o incluso a comienzos de 2028. La escasez de memoria y la prioridad del hardware de IA estarían retrasando el salto generacional en tarjetas gráficas gaming.
El contexto no es menor. Las Radeon RX 9000 basadas en RDNA 4 llegaron el pasado año, mientras que AMD ha reforzado la gama con la Radeon RX 9070 GRE, todavía dentro de la misma arquitectura. Para los usuarios que esperaban una nueva generación completa, la lectura es clara. El ciclo de renovación de GPU gaming se está alargando por una presión industrial que ya no depende solo de AMD o NVIDIA.
RDNA 5 apunta a una espera mucho más larga de lo previsto
Según las fuentes citadas por Tweakers, algunos socios de AMD esperan las primeras Radeon RDNA 5 entre el segundo y tercer trimestre de 2027, aunque otros consideran esa previsión demasiado optimista. La ventana más prudente se desplazaría hacia finales de 2027 o incluso principios de 2028. El salto generacional podría quedar a más de dos años vista para buena parte del mercado gaming.
Este retraso encaja con una situación poco habitual en el sector de GPU. Las compañías ya no compiten solo por nodos avanzados, encapsulado o capacidad de fabricación, sino también por memoria. La demanda de HBM, GDDR, obleas y componentes críticos está siendo absorbida por centros de datos e infraestructura de IA. El gaming ha pasado a competir por recursos con el negocio más rentable del hardware actual.
La consecuencia es evidente: lanzar una nueva arquitectura gaming ahora puede ser menos atractivo si los costes siguen altos y el suministro no está asegurado. Para AMD, una RDNA 5 con disponibilidad limitada o precios inflados sería un riesgo. Esperar puede ser una decisión defensiva para evitar otra generación marcada por stock corto y márgenes complicados.
La IA está reordenando las prioridades de todo el mercado
El gran problema no es solo que falte memoria, sino que la memoria disponible se está dirigiendo hacia productos con más margen. Las plataformas de IA consumen enormes cantidades de memoria avanzada, y los fabricantes priorizan acuerdos de alto volumen con centros de datos. La expansión de la IA está desplazando capacidad que antes habría llegado antes al mercado gaming.
NVIDIA se encuentra en una situación parecida con su familia RTX 50, que ya entraría en una fase madura de ciclo. Los rumores sobre una posible línea RTX 50 SUPER apuntan más a un refresco intermedio que a una arquitectura nueva. El mercado de GPU parece dirigirse a ciclos más largos, con actualizaciones parciales antes de saltos completos de generación.
Para el usuario final, esto significa menos presión competitiva a corto plazo. Si AMD retrasa RDNA 5 y NVIDIA mantiene Blackwell gaming durante más tiempo, las bajadas de precio podrían depender más de stock, promociones y refrescos que de una nueva generación completa. La falta de competencia generacional directa puede mantener precios altos durante más tiempo.
AMD seguiría trabajando en una arquitectura mucho más ambiciosa
Pese al posible retraso, RDNA 5 sigue apuntando a un cambio importante. Se habla de nuevas tecnologías como Radiance Cores, Neural Arrays y compresión universal, con el objetivo de mejorar ray tracing, reescalado y eficiencia de ancho de banda. AMD necesita que RDNA 5 no sea solo más rápida, sino mucho más competitiva en funciones modernas frente a NVIDIA.
Algunos rumores mencionan configuraciones con hasta 96 CUs, 12.288 shaders, buses de memoria de hasta 512 bits y capacidades de VRAM que podrían moverse entre 24 GB y 32 GB en modelos superiores. También se han visto referencias tempranas a la IP GFX13 en código de Linux. Las señales técnicas existen, pero todavía no hay una configuración final verificable para la gama comercial.
La parte delicada es que una arquitectura más ambiciosa también necesita más memoria, más validación y más margen de fabricación. Si AMD quiere competir de verdad en gama alta, no puede limitarse a una mejora menor. RDNA 5 tendrá que equilibrar potencia, coste, disponibilidad y tecnologías de IA gráfica en un mercado mucho más exigente.
El nodo N3P y la producción también quedan bajo presión
Los rumores previos hablaban de producción en TSMC N3P, con una posible entrada en fabricación durante 2026. Ahora, esa ventana podría moverse hacia finales de año o más allá, dependiendo de capacidad disponible, costes y prioridad interna. El nodo avanzado no garantiza un lanzamiento rápido si memoria y componentes siguen tensionados.
Aquí AMD tiene un dilema claro. Lanzar pronto puede ayudar a mantener conversación frente a NVIDIA, pero hacerlo con costes altos puede perjudicar precios y márgenes. Retrasar permite afinar diseño y esperar mejor disponibilidad, aunque deja más tiempo a la competencia. La decisión no será solo técnica, sino profundamente comercial.
Además, AMD ha reconocido recientemente que construir la plataforma Radeon ideal para jugadores llevará varias generaciones. Esa frase encaja bien con el contexto actual: Radeon necesita mejorar ecosistema, rendimiento en ray tracing, tecnologías de escalado y relación precio-prestaciones. RDNA 5 puede ser un paso clave, pero no resolverá por sí sola todos los retos históricos de Radeon.
El jugador tendrá que convivir más tiempo con RDNA 4
Si las previsiones se cumplen, RDNA 4 tendrá una vida comercial bastante larga. Modelos como la Radeon RX 9070 GRE seguirán cubriendo el segmento de 1440p, mientras AMD mantiene presencia sin estrenar arquitectura nueva. La estrategia pasa por sostener la gama actual mientras el mercado de memoria y componentes se estabiliza.
Esto puede tener una parte positiva si AMD ajusta precios y mejora disponibilidad. Una arquitectura madura, con drivers más pulidos y mejores ofertas, puede ser atractiva para muchos usuarios. Pero también limita la emoción del mercado. Sin RDNA 5 cerca, quienes esperaban un gran salto en gama alta tendrán que esperar bastante más.
La lectura final es clara: la próxima generación Radeon no depende solo de ingeniería, sino del equilibrio global entre memoria, IA, costes y capacidad de producción. Si RDNA 5 llega en 2027 o 2028, lo hará en un mercado muy distinto al actual. AMD tendrá que demostrar que la espera ha servido para algo más que sobrevivir a una crisis de suministro.
Vía: Wccftech










