Xbox recorta 3.200 empleos y separa cuatro estudios en un giro hacia una estructura más pequeña

Xbox recorta 3.200 empleos y separa cuatro estudios en un giro hacia una estructura más pequeña

Microsoft ha iniciado una de las mayores reestructuraciones de la historia de Xbox, con un plan que contempla 3.200 empleos menos en su división gaming y la salida de cuatro estudios internos. El movimiento busca una organización más pequeña, más centralizada y con menos apuestas abiertas dentro del negocio first-party.

La decisión llega bajo el liderazgo de Asha Sharma, CEO de Xbox, que habría presentado el proceso como un “reset” para corregir una estructura demasiado fragmentada. La compañía mantendrá proyectos first-party anunciados, pero reducirá capas de gestión, gastos y equipos para priorizar márgenes, ejecución y control directo de sus mayores franquicias.

Compulsion y Double Fine volverán a ser independientes

El cambio más visible está en la salida de Compulsion Games y Double Fine Productions, que volverán a operar como estudios independientes. En ambos casos, la transición se haría con sus propias direcciones tomando el control, lo que permite preservar identidad creativa, catálogo previo y continuidad fuera de Microsoft.

Compulsion arrastra una trayectoria muy marcada por juegos como Contrast, We Happy Few y South of Midnight, mientras Double Fine conserva una personalidad propia alrededor de Psychonauts, Brutal Legend, Broken Age, Keeper y Kiln. Para Xbox, separarlos reduce complejidad interna sin cerrar directamente equipos con fuerte valor cultural.

La lectura es menos traumática que un cierre, pero sigue siendo un ajuste profundo. Microsoft deja de absorber esos costes dentro de Xbox, mientras los estudios recuperan autonomía y se exponen más al mercado. Es una salida menos destructiva que Tango Gameworks en 2024, aunque sigue mostrando el repliegue de Xbox como gran paraguas creativo.

Ninja Theory y Undead Labs pasarán a nueva propiedad

El caso de Ninja Theory y Undead Labs es diferente. Ambos estudios serán vendidos a un comprador todavía no identificado, aunque los acuerdos incluirían financiación para terminar y ampliar proyectos como Senua y State of Decay 3, presentados para 2027 durante el último Xbox Games Showcase.

Este punto es clave porque evita, al menos por ahora, la cancelación de juegos ya anunciados. Ninja Theory mantiene el futuro de Senua sobre la mesa, y Undead Labs conserva continuidad para State of Decay 3. Xbox reduce exposición, pero intenta no romper la promesa pública hecha a jugadores y estudios.

La operación también cambia el significado de “first-party” dentro de Xbox. Algunos proyectos podrán seguir vinculados al ecosistema, pero ya no dependerán directamente de Microsoft. La compañía parece moverse hacia una cartera más reducida, con menos estudios propios y más control sobre las apuestas prioritarias.

Arkane Lyon queda bajo revisión estratégica

El gran interrogante es Arkane Lyon, responsable de Dishonored y Deathloop, y actualmente asociado a Marvel’s Blade. Según las informaciones publicadas, el estudio ha iniciado una consulta obligatoria con su comité de empresa en Francia para revisar posibles opciones estratégicas.

Eso deja varias puertas abiertas: continuidad dentro de Xbox, venta, independencia o un cierre si no se encuentra alternativa viable. De momento, no hay una decisión final comunicada, pero el simple inicio del proceso muestra una situación mucho más delicada que la de los estudios ya separados.

Arkane Lyon tiene además una posición especial por su talento, su historial y el peso de Blade como licencia. Si Xbox quiere mantener proyectos anunciados sin cancelar first-party, necesita resolver este caso con cuidado. Un mal movimiento podría dañar credibilidad, relaciones con licencias externas y confianza de la comunidad.

No habría cancelaciones first-party anunciadas

Sharma habría insistido en que los proyectos first-party ya anunciados no se cancelan como parte de la reestructuración. Esto es importante para contener el impacto entre jugadores, porque Xbox viene de años donde cierres, retrasos y cambios estratégicos han erosionado la confianza en su calendario de lanzamientos.

La excepción estaría en la colaboración third-party con IO Interactive en Project Fantasy, que habría terminado. Ese matiz separa los juegos propios de acuerdos externos, pero confirma que Xbox está revisando también inversiones ajenas a sus estudios internos si no encajan con la nueva estrategia.

El mensaje oficial intenta combinar recorte y estabilidad: menos estructura, pero sin borrar lo anunciado. El problema es que una plantilla más pequeña y estudios fuera de Microsoft pueden afectar tiempos, prioridades y soporte. Aunque no haya cancelaciones inmediatas, sí habrá un cambio claro en cómo Xbox produce y financia juegos.

Activision, Blizzard, King, Bethesda y Mojang también reciben recortes

La reestructuración no se limita a los cuatro estudios separados. También habría despidos importantes en Activision, Bethesda/ZeniMax, Blizzard, King, Mojang y Xbox Game Studios, lo que convierte el ajuste en una reducción transversal de toda la división de videojuegos.

El tamaño de Xbox tras la compra de Activision Blizzard había generado una organización enorme, con muchas capas, estudios y funciones duplicadas. Sharma apunta precisamente a ese problema: demasiada fragmentación, demasiadas decisiones repartidas y una estructura difícil de alinear con objetivos comunes y rentabilidad sostenida.

Dentro de ese nuevo modelo, Mojang y King pasarán a reportar directamente a Sharma. Es un dato muy significativo, porque Minecraft y Candy Crush representan negocios masivos, recurrentes y menos inciertos que muchas apuestas AAA. Xbox parece querer proteger sus motores más rentables bajo control directo.

Un Xbox más centralizado y menos expansivo

La nueva estrategia apunta a un Xbox más pequeño, pero no necesariamente menos ambicioso. La idea sería concentrar inversión en menos proyectos, simplificar plataformas, reducir mandos intermedios y dar más peso a franquicias con mayor retorno. En otras palabras, menos dispersión creativa y más disciplina financiera.

Ese giro marca un contraste fuerte con la etapa de adquisiciones masivas. Durante años, Microsoft compró estudios para reforzar Game Pass, contenido propio y presencia multiplataforma. Ahora parece asumir que ese crecimiento creó un ecosistema demasiado caro y difícil de convertir en margen operativo saludable.

La cuestión es si el recorte mejorará realmente la división o solo reducirá costes a corto plazo. Vender estudios con personalidad puede aliviar cuentas, pero también debilitar variedad, catálogo y prestigio creativo. Xbox se juega el equilibrio entre eficiencia empresarial e identidad como plataforma de juegos.

El impacto humano vuelve a ser el punto más duro

Más allá de estudios y estrategia, el dato central son los empleos. El plan contempla 1.600 despidos inmediatos y otros 1.600 durante el ejercicio fiscal 2027, según varios informes. Para los trabajadores afectados, el “reset” significa pérdida de empleo en una industria que acumula años de recortes.

El discurso empresarial habla de foco, simplificación y futuro sostenible, pero la consecuencia real es una nueva oleada de despidos tras adquisiciones, integraciones y promesas de crecimiento. La industria del videojuego vuelve a mostrar la distancia entre expansión corporativa y estabilidad laboral de los equipos creativos.

También hay un golpe reputacional. Xbox necesita convencer a jugadores, desarrolladores y socios de que esta reestructuración no es una retirada, sino un cambio de modelo. Sin embargo, cada recorte masivo aumenta la percepción de incertidumbre estructural dentro de Microsoft Gaming.

Una reestructuración que redefine el futuro de Xbox

La lectura final es que Xbox no cierra todos los estudios afectados, pero sí cambia de etapa. Compulsion y Double Fine recuperan independencia, Ninja Theory y Undead Labs pasan a nueva propiedad, Arkane Lyon queda en revisión y la división reduce miles de puestos para construir una operación más concentrada y rentable.

El movimiento puede preservar algunos proyectos y evitar cierres inmediatos, pero también confirma que Microsoft ya no quiere sostener una red tan amplia de estudios propios. La prioridad pasa a ser menos complejidad, más control y apuestas con mayor probabilidad de retorno comercial.

Queda por ver si esta estrategia dará un Xbox más fuerte o simplemente más pequeño. Por ahora, la única certeza es que la división entra en una fase mucho más disciplinada, con menos margen para experimentos internos y una presión enorme para demostrar que recortar estructura no significa recortar futuro creativo.

Vía: Wccftech

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