La DRAM móvil podría subir casi un 100% en el segundo trimestre de 2026 por la presión sobre LPDDR5

La DRAM móvil podría subir casi un 100% en el segundo trimestre de 2026 por la presión sobre LPDDR5

El mercado de DRAM móvil atraviesa una nueva fase de presión extrema sobre precios, con previsiones que apuntan a una subida intertrimestral de entre el 93% y el 98% en el segundo trimestre de 2026. Este movimiento llega después de fuertes aumentos en LPDDR5X, reflejando un desequilibrio persistente entre oferta, demanda y asignación de capacidad.

La lectura de fondo es clara: la memoria móvil ya no se comporta como un componente secundario dentro del coste de un dispositivo, sino como un factor directo en márgenes, precios finales y planificación de producto. Si esta tendencia se consolida, fabricantes de smartphones, portátiles ligeros y dispositivos con IA local tendrán menos margen para absorber costes.

LPDDR5 se dispara y marca un nuevo suelo de precios

Los precios contractuales de LPDDR5 se situaban recientemente en torno a 10$/GB (~8,55€/GB), tras una subida aproximada de tres veces desde el primer trimestre de 2025. Si se toma esa referencia como base, el salto previsto para Q2 2026 dejaría el coste entre 19,3$/GB (~16,51€/GB) y 19,8$/GB (~16,94€/GB).

Este nivel de precios cambia por completo la estructura de costes en dispositivos móviles. Un terminal con configuraciones de memoria más elevadas ya no solo depende del posicionamiento comercial, sino de un componente que casi duplica su coste en apenas un trimestre, complicando promociones, variantes de capacidad y márgenes en gamas medias.

El impacto será especialmente visible en modelos con 12 GB, 16 GB o más memoria LPDDR5, donde el sobrecoste por unidad puede crecer de forma significativa. En ese contexto, algunos fabricantes podrían ajustar configuraciones base, reducir promociones o trasladar parte del encarecimiento al consumidor final.

Los contratos LTA consolidan precios altos, pero limitan nuevas subidas

El elemento más interesante es la expansión de acuerdos a largo plazo, o LTAs, que estarían fijando techos y suelos para contratos de DRAM. Según las cifras citadas, estos acuerdos contemplan un techo cercano a 1.350$ (~1.155€) por 64 GB y un suelo de 500$ (~428€) por la misma capacidad.

Traducido a coste por gigabyte, el rango se mueve entre 7,8$/GB (~6,67€/GB) y 21$/GB (~17,96€/GB). Esto confirma que el mercado asume precios elevados durante un periodo prolongado, pero también introduce cierto límite a nuevas subidas, al menos mientras esos contratos sigan marcando las negociaciones principales.

La parte positiva es que, si el precio interpolado de Q2 se sitúa en torno a 19,3$/GB (~16,51€/GB), el margen hasta el techo de 21$/GB (~17,96€/GB) sería de apenas un 8,8%. Es decir, los LTAs encarecen la memoria, pero también reducen el espacio para otra escalada agresiva inmediata.

IA, servidores y capacidad limitada tensionan la cadena

La presión sobre la DRAM móvil no puede analizarse de forma aislada, porque el sector de memoria está condicionado por la demanda de IA, servidores y productos de mayor margen. La industria ya viene arrastrando subidas fuertes por el desequilibrio global entre oferta y demanda, especialmente en segmentos ligados a centros de datos.

Cuando los fabricantes priorizan líneas más rentables, la disponibilidad para segmentos móviles queda más ajustada. Esto provoca que incluso categorías con demanda final más irregular sufran aumentos de precio, porque el problema no está solo en las ventas de smartphones, sino en la competencia interna por capacidad de producción avanzada.

Desde una perspectiva industrial, esta situación refuerza el poder de negociación de los proveedores de memoria, especialmente cuando la capacidad disponible se concentra en productos de mayor margen. Mientras no aparezca nueva capacidad suficiente, los compradores tendrán que asegurar suministro mediante contratos más largos y precios menos flexibles, evitando quedarse sin volumen en ciclos clave.

El golpe puede llegar a smartphones y portátiles ligeros

El encarecimiento de LPDDR5 y LPDDR5X puede afectar directamente a smartphones de gama media-alta, ultrabooks y equipos compactos, donde la memoria soldada condiciona diseño, precio y segmentación comercial. En estos dispositivos, cambiar de configuración no resulta tan flexible como en un PC de sobremesa con módulos reemplazables.

Esto puede traducirse en estrategias más conservadoras. Algunos fabricantes podrían mantener configuraciones base más bajas durante más tiempo, reservar mayores capacidades para modelos premium o reducir el ritmo de adopción de variantes con memoria más generosa. La consecuencia sería una diferenciación más agresiva entre gamas por cantidad de RAM.

Para el usuario, el efecto no siempre será inmediato, pero sí acumulativo. Si los contratos de memoria se mantienen elevados hasta 2027, los próximos ciclos de móviles y portátiles podrían reflejar precios más rígidos, menos ofertas y saltos de capacidad más caros, especialmente en configuraciones con más RAM que antes eran relativamente accesibles.

Un mercado tensionado que empieza a tener techo

A corto plazo, la DRAM móvil seguirá en una posición muy delicada, con precios altos y poca señal de enfriamiento real. Sin embargo, los LTAs también introducen una lectura menos negativa: el mercado podría estar acercándose a un techo contractual, al menos en el rango superior de LPDDR5.

El problema es que ese techo ya llega en niveles muy altos. Aunque limite nuevas subidas, consolida una base de precios que obliga a toda la cadena a trabajar con costes superiores. Para fabricantes de dispositivos, esto implica planificar con menos margen de maniobra y más dependencia de contratos cerrados.

En conjunto, la subida de la DRAM móvil no es un pico aislado, sino parte de una reestructuración más amplia del mercado de memoria. La combinación de IA, acuerdos LTA y capacidad limitada está redefiniendo el coste de componentes clave, y su impacto se notará en productos finales durante los próximos ciclos.

Vía: Wccftech

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