Souldiers lo tenía todo para convertirse en uno de los mejores metroidvanias del año, pero algunas decisiones de diseño y falta de pulido estropean el resultado final.

No puedo negar el optimismo con el que recibí Souldiers tras el buen sabor de boca que me dejó su demo. Un apartado artístico de infarto, controles que respondían como se espera y un esquema metroidvania de lo más clásico me hicieron sospechar que esta obra contaba con todos los ingredientes necesarios para optar a GOTY al menos en su categoría. Todo ello sumado al hecho de estar hablando de un videojuego español, que sigue demostrando que nuestra industria viene cada vez con más fuerza.

Y, de hecho, eso es así. Souldiers tiene de forma individual todo lo que un buen videojuego debe tener. Pero por hacer un símil culinario, es como si Retro Forge Games hubiera tenido en sus manos los mejores ingredientes para elaborar el mejor manjar para, posteriormente, equivocarse con las temperaturas o los tiempos, dejando un plato final mal cocinado. Este es el sentimiento que me ha dejado Souldiers tras más de 20 horas.

Souldiers, entre lo clásico y lo vanguardista

Un metroidvania que, como comentaba, sigue una estructura de lo más clásica, con la salvedad de las mazmorras. Normalmente en este género, todo el mapa está interconectado pudiendo movernos de unos lugares a otros. En Souldiers ocurre lo mismo, pero estos mapas se diferencian claramente entre lo que podríamos llamar zonas de paso y mazmorras.

Estas últimas se llevan todo el peso de la acción y son los lugares donde nos enfrentaremos a la mayoría de los fantásticos jefes finales o nos haremos con nuevos poderes para seguir avanzando o acceder a zonas a las que antes no nos era posible llegar. Sin embargo, dichas mazmorras son demasiado grandes, pudiendo llevarnos fácilmente 2 o 3 horas completarlas, especialmente si tenemos en cuenta que Souldiers es un juego bastante difícil.

La variedad de entornos es muy amplía y está muy trabajada, la ciudad de Hafín es espectacular.

Aquí me he encontrado con una decisión de diseño que no me ha terminado de convencer. Mapas enormes, puntos de guardado o de control escasos y en ocasiones mal repartidos y una elevada dificultad nos obligarán a repetir secciones bastante largas en demasiadas ocasiones.

El hecho de que el juego sea desafiante no es el problema, es que la mezcla de todos ingredientes ha quedado descompensada afectando negativamente al ritmo de la aventura y dando la sensación de que en muchas ocasiones el título se ha intentado estirar forzadamente para alargar su duración.

Otra de las perjudicadas por esta estructura es su banda sonora, que tiene un grandísimo nivel, pero que al pasar en algunas zonas horas escuchando la misma melodía en bucle puede acabar haciéndose cansina.

Podremos mejorar nuestro arsenal en la herrería.

Eso sí, no todo es malo en este aspecto. Sin duda los mapas de Souldiers y sus mazmorras cuentan con un gran diseño, interesantes secciones de plataformeo y un buen puñado de secretos que encontrar. También nos dejará muy buenas sensaciones a los mandos y la inclusión de los distintos elementos entre los que podremos cambiar en cualquier momento para sacar provecho en los combates me ha parecido una idea genial.

Además, tanto los combates como la exploración -en menor medida- tienen en este juego un grandísimo valor rejugable gracias a sus tres clases seleccionables y sus tres niveles de dificultad. Clases bien diferenciadas y que os aseguro, cambiarán totalmente el enfoque de los combates y la forma de jugar según nuestra elección. Gran acierto y trabajo en este punto.

Un juego con mucha luz, pero sombras muy negras

También es digno de mencionar y aplaudir el trabajo realizado con todo el plano narrativo del juego, con una profundidad por encima de la media tanto en lo que a la propia historia se refiere como en todo el lore del universo que se nos presenta. Por supuesto mención especial al grandísimo elenco de personajes secundarios que iremos conociendo durante nuestro viaje y que no tienen desperdicio.

Podemos cambiar a cualquier elemento que hayamos obtenido de forma instantánea para sacar provecho en los combates.

Lamentablemente, todo lo bueno que pueda señalar de Souldiers, que no es poco, queda empañado por los errores de programación y pulido que he ido encontrando en mi aventura. Empezando por tiempos de carga entre niveles o de guardado algo largos, nada graves, pero chocantes hablando de un metroidvania en una consola como Series X donde lo he jugado. Finalizando en un error que, por desgracia, me ha impedido completar el juego.

Es una pena que pese a todas las bondades que tenga el título, su estado actual me impida recomendarlo abiertamente. Partidas que quedan corruptas y que salvo copia de seguridad en la nube perderemos. O más grave aún, que elementos que deberían estar en el mapa no aparezcan por algún error de programación que bloquearon completamente una partida de más de 20 horas sin posible solución -al menos en el momento de escribir este análisis-.

La calidad artística de Souldiers es sobresaliente en todo momento.

Pese a todo esto, no me gustaría que las últimas líneas de un análisis de un juego que destila tanto cariño y esfuerzo pese a los errores como Souldiers fueran para los bugs. Por eso voy a dedicar este último espacio a quitarme el sombrero ante el sobresaliente trabajo artístico que Retro Forge Games ha firmado.

La paleta de colores, los sprites, los preciosos entornos o las brillantes animaciones de personajes y enemigos nos dejarán con la boca abierta de forma constante. Sí además pasasteis la adolescencia como yo, con un mando de PlayStation en la mano disfrutando de títulos como Alundra, Megaman X4, Castlevania: Simphony of the Night o Legend of Mana por citar algunos, Souldiers será una flecha directa a la nostalgia que os dejará una sonrisa permanente en la cara.

Conclusión

La calidad que tiene Souldiers en todos y cada uno de sus apartados es evidente. Lamentablemente, no puedo recomendar a todos los que leáis este análisis que os compréis un juego que yo no he podido completar por sus errores de programación.

Si puedo, no obstante, invitaros a que le sigáis la pista muy de cerca ya que cuando Retro Forge Games corrija estos errores y, según nos han confirmado el bug que he sufrido está localizado y siendo tratado, estaremos hablando de un juego muy notable, que únicamente cuenta con algunas decisiones de diseño que le impiden alcanzar la gloria entre los mejores del género.