Análisis BYD Tang Flagship: Autonomía Real, Luces y Sombras del SUV Eléctrico de 7 Plazas

Hola a todos y bienvenidos de nuevo Fanátic@s. Hoy os traemos el BYD Tang Flagship, un vehículo que en su reciente lavado de cara ha sustituido su anterior batería por un paquete mucho mayor de 108,8 kWh, prometiendo solventar uno de sus principales puntos flacos: la autonomía en autopista.

 

Características

Las características principales son las siguientes, aunque siempre podéis ver el listado completo en la web del fabricante:

Característica Detalle (BYD Tang Flagship)
Dimensiones (L x An x Al) 4.970 x 1.955 x 1.745 mm
Distancia entre ejes 2.820 mm
Peso en vacío 2.630 kg
Plazas y Configuración 7 plazas (Disposición 2 + 3 + 2)
Capacidad del Maletero 235 L (7 plazas) / 940 L (5 plazas) / 1.655 L (2 plazas)
Tipo de Batería Blade Battery (Química LFP – Fosfato de Hierro y Litio)
Capacidad de Batería Neta 108,8 kWh
Arquitectura Eléctrica 400 Voltios
Motores y Tracción Dos motores síncronos (AWD – Tracción Total)
Potencia Combinada 380 kW (517 CV)
Par Motor Máximo 700 Nm
Aceleración (0-100 km/h) 4,9 segundos
Autonomía (WLTP Combinado) 530 kilómetros
Potencia de Carga (DC) Hasta 170 kW (30% a 80% en 30 minutos)
Potencia de Carga (AC) Hasta 11 kW (Trifásica)
Suspensión Adaptativa electrónica (Sistema DiSus-C)
Infoentretenimiento Pantalla rotativa de 15,6″ (Sistema DiLink)
Conectividad delantera Carga inalámbrica Qi, 1x USB-C (60W), 1x USB-A (18W)

 


Diseño Exterior

Visualmente, el BYD Tang Flagship es un coche que no puede ocultar sus dimensiones. Sus formas responden más a la necesidad de maximizar el espacio interior que a la búsqueda de una estética revolucionaria. Mide 4,97 metros de largo y casi dos metros de ancho, un formato que complica considerablemente las maniobras en aparcamientos subterráneos y la circulación por calles estrechas. La marca ha suavizado el frontal adoptando el diseño «Dragon Face» de última generación, eliminando la parrilla abierta del modelo anterior en favor de un frontal más carenado, lo que ayuda a alcanzar un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,30. Es una cifra correcta, aunque inevitablemente penalizada por la enorme superficie frontal del vehículo.

El dato más crítico de su ficha técnica, y que condiciona todo su comportamiento, es el peso. Estamos hablando de 2.630 kilogramos en vacío. Con siete pasajeros y equipaje, el Tang supera holgadamente las tres toneladas. Para gestionar esta masa, BYD recurre a unas enormes llantas de 21 pulgadas que, si bien llenan estéticamente los pasos de rueda, encarecerán notablemente los cambios de neumáticos. En el eje delantero, encontramos un equipo de frenos firmado por Brembo con discos perforados y pinzas sobredimensionadas. En este contexto, los frenos Brembo no son un capricho o un extra deportivo, sino una necesidad imperiosa de ingeniería para garantizar que un vehículo de este tonelaje pueda detenerse con seguridad y no sufra fatiga térmica (fading) al bajar por ejemplo, un puerto de montaña prolongado.

Diseño interior

Al acceder al habitáculo, nos encontramos con un contraste evidente entre luces y sombras. Por un lado, la calidad de ensamblaje es francamente buena. No hay crujidos al presionar las molduras y el revestimiento de los asientos en cuero Nappa transmite una sensación agradable al tacto, superior a la de algunos plásticos utilizados por fabricantes europeos en esta misma categoría.

Sin embargo, la ergonomía presenta fallos difíciles de justificar. Los asientos delanteros cuentan con calefacción, ventilación y masaje, pero sorprendentemente, BYD ha decidido prescindir del ajuste en altura para el asiento del copiloto. Es un recorte de costes inexplicable en un vehículo que ronda los 70.000 euros. El acompañante viaja en una posición fija que resulta alta para la mayoría de estaturas, limitando el confort en trayectos largos y rompiendo la simetría ergonómica que se presupone en este segmento.

Respecto a la habitabilidad, la segunda fila cumple con creces. El suelo es plano y la banqueta deslizable longitudinalmente permite acomodar a tres adultos con un confort razonable. La tercera fila de asientos, que se despliega desde el suelo del maletero, es meramente testimonial. La banqueta está demasiado cerca del suelo, obligando a llevar las rodillas muy flexionadas, por lo que su uso queda estrictamente limitado a niños o a trayectos de emergencia.

El maletero, como es lógico, varía radicalmente según la configuración: ofrece unos exiguos 235 litros con todas las plazas en uso, pero se transforma en un espacio de carga inmenso de 940 litros cuando abatimos la tercera fila, siendo este su estado natural y más aprovechable.

Tecnología y equipamiento

El entorno digital del BYD Tang está presidido por la habitual pantalla táctil central de 15,6 pulgadas que incorpora el característico actuador motorizado de la marca para alternar entre posición horizontal y vertical. Más allá del efecto visual inicial, el hardware interno (un procesador de ocho núcleos) mueve el sistema operativo DiLink con total fluidez. Se complementa con un cuadro de mandos digital de 12,3 pulgadas y un Head-Up Display claro y conciso.

No obstante, el diseño de la consola central que alberga el selector de marchas ha envejecido mal. BYD ha utilizado plástico negro brillante (piano black) de forma masiva en esta zona. Este material es un imán para el polvo, muestra cada huella dactilar y se llena de microarañazos con el simple roce de llaves o anillos en cuestión de semanas, empobreciendo el aspecto del interior prematuramente. En el apartado de conectividad, la disposición cumple, aunque sin alardes para ser un familiar tecnológico: contamos con una base de carga inalámbrica (Qi) para el teléfono móvil, un puerto USB-C con soporte de carga rápida de 60W (útil para portátiles) y un puerto clásico USB-A de 18W en la zona delantera.

Es importante destacar la política de actualizaciones OTA (Over-The-Air) de la marca, ya que este vehículo llegó al mercado con aspectos de software por pulir, pero las últimas actualizaciones han corregido los textos, han reducido la latencia del asistente de control por voz y, lo más importante, han refinado la calibración de los Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción (ADAS), logrando que el centrado de carril actúe ahora con la suavidad que se espera en autovía.

Motorización y plataforma

La base sobre la que se asienta el BYD Tang es la e-Platform, cuya principal baza en esta versión Flagship es la inclusión de una Blade Battery con 108,8 kWh de capacidad neta. Esta batería prescinde del cobalto y utiliza química LFP (Fosfato de Hierro y Litio). A nivel práctico, esto significa que es una batería muy segura frente a incendios por perforación y soporta miles de ciclos de carga con muy baja degradación. El inconveniente de la química LFP es su menor densidad energética, lo que obliga a BYD a utilizar un paquete físico inmenso y muy pesado para lograr esos 108,8 kWh.

La tracción es integral (AWD), conseguida mediante la suma de un motor en el eje delantero y otro en el trasero. La potencia combinada es de 380 kW (517 CV) con un par de 700 Nm. Cifras que asustan en papel y que en la práctica permiten al vehículo acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos. Es una aceleración contundente y muy lineal, útil para incorporaciones rápidas, aunque sobredimensionada para el carácter tranquilo del chasis.

El principal problema técnico de la plataforma del BYD Tang lo encontramos en su arquitectura eléctrica de 400 voltios. En un momento en el que rivales coreanos y europeos ya implementan sistemas de 800 voltios en sus buques insignia, BYD se queda un paso atrás. Esto limita la potencia máxima de carga rápida en corriente continua (DC) a 170 kW. Teniendo en cuenta que la batería es gigantesca (108,8 kWh), cargar del 30 al 80% requiere unos 30 minutos. No es un drama, pero sí implica paradas más largas en cargadores de alta potencia en comparación con competidores que ya superan los 240 kW de pico. Dispone, eso sí, de carga en corriente alterna (AC) a 11 kW y de un sistema V2L capaz de entregar hasta 4 kW para alimentar dispositivos externos.

Conducción y comportamiento

Al volante, el BYD Tang Flagship no deja lugar a dudas: es un coche diseñado por y para viajar por líneas rectas. El confort de marcha es su mayor virtud, apoyado fundamentalmente en la suspensión adaptativa DiSus-C. Este sistema lee las irregularidades y ablanda los amortiguadores en tiempo real, logrando que el coche flote sobre los baches y juntas de dilatación de las autopistas. El aislamiento acústico es destacable, filtrando muy bien el ruido de rodadura, lo que resulta en una fatiga auditiva mínima en viajes largos.

Sin embargo, este enfoque tiene un coste severo en el comportamiento dinámico. Cuando abandonamos la autovía y entramos  en vías con curvas enlazadas, los 2.630 kg de peso pasan factura rápidamente. A pesar de los esfuerzos de la suspensión en modo Sport por contener la carrocería, el balanceo es evidente. El vehículo tiende a un subviraje claro si entramos un poco pasados en la curva, y las transferencias de masa en frenadas fuertes producen un cabeceo notable. Además, la dirección eléctrica peca de estar excesivamente asistida; es muy ligera para maniobrar en ciudad, pero resulta muda en carretera, sin transmitir al conductor el nivel de agarre del eje delantero. La potencia de 517 CV está ahí, pero el chasis no invita en absoluto a usarla más allá de los adelantamientos puntuales.

Consumos y autonomía

El apartado de la eficiencia es donde el BYD Tang muestra las costuras de su concepción. Un formato SUV muy alto, ruedas de 21 pulgadas, tracción total permanente y más de dos toneladas y media de peso son la receta perfecta para un alto consumo de energía. El vehículo homologa bajo el ciclo WLTP una autonomía combinada de 530 kilómetros, una cifra que solo veremos si realizamos recorridos exclusivamente urbanos y periféricos a baja velocidad.

En nuestras pruebas en un entorno real, priorizando el uso para el que está concebido (autopista a 120 km/h con el climatizador activado), los consumos se han estabilizado en el entorno de los 23 a 25 kWh a los 100 kilómetros. Es un consumo alto, pero aquí es donde entra en juego la fuerza bruta de su batería de 108,8 kWh. Gracias a este inmenso tanque de energía, el elevado consumo se enmascara, permitiendo alcanzar unas autonomías reales en carretera abierta que oscilan entre los 400 y los 450 kilómetros antes de tener que buscar un punto de recarga. Por tanto, es un coche poco eficiente, pero con rango más que suficiente para viajar con normalidad gracias a la enorme capacidad de su pila.


Conclusiones:

El BYD Tang Flagship es un familiar eléctrico de contrastes. Por un lado, resuelve con nota la principal preocupación del comprador de este segmento: los viajes largos. Su enorme batería de 108,8 kWh aporta tranquilidad, los 517 CV garantizan que nunca faltará empuje a plena carga, y la comodidad de la suspensión en autopista es indiscutible. El espacio interior para cinco ocupantes más equipaje es sobresaliente. Sin embargo, analizado bajo la lupa de su precio, presenta fallos de concepto que no se deben pasar por alto. La falta de regulación en altura del asiento del copiloto es un error ergonómico impropio de su categoría. Asimismo, el uso masivo de plásticos negros brillantes en la consola y una arquitectura eléctrica de 400V que alarga los tiempos de carga frente a sus rivales más directos, son detalles que delatan que BYD aún tiene margen de mejora a la hora de refinar la experiencia de usuario y el hardware en sus modelos más ambiciosos.

  • Pros:

    • La inclusión de una batería de 108,8 kWh permite superar holgadamente los 400 km de autonomía real a velocidades de autovía, enmascarando su alto consumo.

    • Rendimiento mecánico sobrado; los 517 CV mueven todo el conjunto con linealidad y contundencia.

    • El confort de marcha en autopista es muy elevado gracias a la amortiguación adaptativa DiSus-C y a la insonorización de la cabina.

    • Las actualizaciones OTA están demostrando ser efectivas, solucionando problemas de software y puliendo el comportamiento de las ayudas a la conducción.

  • Contras:

    • Fallo ergonómico grave: el asiento del copiloto no dispone de ajuste en altura, forzando una postura incómoda para muchos pasajeros.

    • La plataforma de 400 voltios estanca la recarga rápida en un pico de 170 kW, lo que implica paradas más largas en cargadores ultrarrápidos para llenar su gran batería.

    • Dinámica de conducción muy torpe en zonas de curvas; los 2.630 kg de peso generan inercias, subviraje y balanceos evidentes.

    • El diseño de la consola central resulta obsoleto y el abuso del plástico negro brillante (piano black) asegura un envejecimiento prematuro del interior.

    • Baja eficiencia

 


Agradecemos a BYD la confianza depositada en nosotros al cedernos el vehículo eléctrico BYD Tang Flagship para su análisis.

 

Fanáticos del Hardware otorga la medalla de PLATA al vehículo eléctrico BYD Tang Flagship

Esperamos que os haya gustado, suscribiros a nuestros canales tanto de Youtube como Twitch y seguidnos en nuestras RRSS como TwitterFacebook e Instagram para estar al tanto de todas las novedades relacionadas con Videojuegos, Hardware y Tecnología.

Sobre el autor