Brendon Ray Hedrick, antiguo empleado de EVGA, ha publicado un relato personal sobre su paso por la compañía entre 2016 y 2019 en el que explica por qué decidió marcharse pese a disfrutar de su trabajo. Su experiencia describe problemas de márgenes, cambios en la relación con NVIDIA y dificultades crecientes para diferenciar las tarjetas personalizadas años antes de que EVGA abandonara definitivamente el mercado de GPU.
El testimonio no pretende demostrar que Hedrick predijera la decisión tomada por EVGA en 2022, ni establece una única causa para su salida del negocio. Sí aporta una perspectiva interna sobre unas tensiones que, según su experiencia, ya eran visibles varios años antes, especialmente conforme NVIDIA empezó a competir más directamente con sus propios socios.
La generación Pascal fue uno de sus mejores periodos dentro de EVGA
Hedrick trabajó en EVGA entre 2016 y diciembre de 2019, pasando por diferentes responsabilidades dentro de la compañía. Comenzó en el área técnica, posteriormente ejerció como supervisor y terminó participando también en marketing de producto, producción de vídeo y ventas.
Recuerda especialmente la etapa de las GeForce GTX 10 basadas en Pascal como uno de los periodos más satisfactorios de su carrera. EVGA mantenía entonces una posición muy reconocida dentro del mercado de tarjetas gráficas NVIDIA y podía diferenciar sus productos mediante refrigeración, diseño, overclock y servicio posventa.
Ese modelo dependía, sin embargo, de que existiera suficiente margen entre el producto de referencia y las tarjetas personalizadas. Conforme esa distancia comenzó a reducirse, justificar modelos más caros empezó a resultar considerablemente más complicado.
Las Founders Edition convirtieron a NVIDIA también en competidor
Uno de los cambios que Hedrick considera importantes fue la creciente presencia de las Founders Edition de NVIDIA. Los fabricantes asociados dejaron de competir únicamente entre ellos y pasaron a encontrarse también frente a tarjetas comercializadas directamente bajo la marca del proveedor de la GPU.
La situación podía resultar especialmente delicada para compañías como EVGA. NVIDIA controlaba el suministro del chip y al mismo tiempo ofrecía su propia tarjeta terminada, mientras sus socios debían asumir costes adicionales relacionados con PCB, refrigeración, ensamblaje, marketing y distribución.
Según Hedrick, esta dinámica fue reduciendo el margen disponible en determinados modelos personalizados, haciendo cada vez más difícil mantener la rentabilidad sin elevar notablemente el precio frente a una Founders Edition.
El problema aumentaba conforme los diseños de referencia de NVIDIA mejoraban en calidad, refrigeración y acabado. Una tarjeta personalizada necesitaba aportar cada vez más para convencer al comprador de pagar una prima adicional.
La RTX 20 habría agravado todavía más la presión sobre los márgenes
Hedrick señala la llegada de la GeForce RTX 20 como otro punto complicado. Según su relato, EVGA podía encontrarse vendiendo algunos modelos económicos con márgenes mínimos o prácticamente inexistentes, dependiendo de las versiones más caras para recuperar rentabilidad.
Esta estructura vuelve especialmente sensible un negocio a cualquier incremento en costes de componentes, inventario o distribución. Si las tarjetas de entrada apenas generan beneficio, la empresa necesita vender suficientes unidades premium para compensarlo.
El problema tampoco se resolvía simplemente aumentando precios. Cuanto mejor era la tarjeta de referencia de NVIDIA, más difícil resultaba justificar una diferencia elevada por una versión personalizada, especialmente cuando ambas compartían la misma GPU y unas prestaciones básicas cada vez más próximas.
La cuestión central del relato no es, por tanto, que EVGA dejara de vender tarjetas, sino que el volumen podía seguir siendo enorme mientras la rentabilidad se deterioraba.
La minería añadió problemas de inventario a un negocio ya complicado
La expansión de la minería de criptomonedas introdujo otra dificultad. La demanda extraordinaria alteró inventarios, disponibilidad y planificación, haciendo mucho más complicado calcular cuántas unidades debía producir o mantener cada fabricante.
Un mercado capaz de pasar rápidamente de escasez a exceso de existencias supone un riesgo importante para una compañía que trabaja con productos caros y generaciones relativamente cortas. Mantener demasiado inventario cuando la demanda cae puede erosionar rápidamente unos márgenes que ya eran reducidos.
Paralelamente, EVGA atravesó una ronda importante de despidos que afectó también al trabajo de Hedrick. Gran parte de la producción de vídeo, una de las áreas que más disfrutaba, terminó reduciéndose considerablemente.
Para diciembre de 2019 decidió abandonar la compañía porque ya no confiaba en la sostenibilidad del modelo de negocio que estaba viendo evolucionar, pese a continuar teniendo una buena valoración de su trabajo y de muchas de las personas de EVGA.
EVGA abandonó las tarjetas gráficas tres años después
En 2022, EVGA sorprendió al mercado al anunciar que dejaría de fabricar tarjetas gráficas NVIDIA, renunciando a una categoría que representaba aproximadamente el 80% de sus ingresos.
La decisión resultaba especialmente llamativa porque la compañía no optó por sustituir GeForce por Radeon o Intel Arc, sino que abandonó completamente el negocio de GPU. EVGA continuó trabajando en otras categorías como fuentes de alimentación, donde podía obtener mejores márgenes.
Ingresos y beneficios no son equivalentes. Una división puede representar la mayor parte de la facturación de una empresa y seguir siendo menos rentable que negocios mucho más pequeños, especialmente cuando los costes asociados al producto son elevados.
El relato de Hedrick encaja precisamente en ese contexto: mucho volumen de ventas no garantizaba que fabricar tarjetas gráficas siguiera siendo suficientemente atractivo para EVGA.
Su relato aporta contexto, pero no demuestra una causa única
Conviene mantener una diferencia clara entre la experiencia de un antiguo empleado y una explicación definitiva de la salida de EVGA. Hedrick dejó la compañía casi tres años antes del anuncio de 2022 y no afirma haber conocido de antemano aquella decisión.
Lo relevante es que su testimonio describe márgenes reducidos, mayor competencia procedente de las Founders Edition y dudas sobre la sostenibilidad del negocio mucho antes de que EVGA abandonara las tarjetas gráficas.
Su experiencia ayuda así a entender por qué una compañía con una posición tan fuerte entre los socios de NVIDIA podía terminar tomando una decisión aparentemente extrema. El problema no tenía por qué ser vender pocas GPU, sino cuánto beneficio quedaba realmente después de venderlas y cuánto control conservaba EVGA sobre su propio producto.
Vía: Wccftech










