Apple parece haber reducido considerablemente el margen de rendimiento que el A20 Pro pierde por temperatura durante cargas cortas. Geekerwan ha repetido Geekbench 6 utilizando nitrógeno líquido y el nuevo SoC apenas mejora un 0,76% en single-core y un 2,49% en multi-core respecto a sus resultados bajo refrigeración convencional.
La diferencia resulta mucho menor que en el A19 Pro, Snapdragon 8 Elite Gen 5 y Dimensity 9500, cuyos resultados aumentan con bastante más claridad cuando prácticamente se elimina la temperatura como limitación. El comportamiento coincide con dos cambios importantes de esta generación: el nuevo encapsulado del A20 Pro y una cámara de vapor con tres veces más superficie que la utilizada en el iPhone 17 Pro.
El A20 Pro ya alcanza casi todo su rendimiento sin refrigeración extrema
A temperatura ambiente, el A20 Pro registra 4.732 puntos en single-core y 12.727 puntos en multi-core. Con nitrógeno líquido alcanza 4.768 y 13.044 puntos, respectivamente, por lo que una reducción extrema de temperatura apenas consigue extraer unas décimas adicionales en el primer caso y un 2,49% en cargas con todos los núcleos.
La forma más interesante de interpretar estas cifras es invertir la comparación: el A20 Pro obtiene en condiciones normales aproximadamente el 97,6% de su puntuación multi-core conseguida con nitrógeno líquido. Eso indica que durante una ejecución breve de Geekbench 6 queda muy poco rendimiento disponible que pueda liberarse simplemente enfriando mucho más el silicio.
No significa necesariamente que el chip esté trabajando permanentemente en su máximo teórico. Frecuencia, voltaje y límites de potencia establecidos por Apple también pueden imponer un techo independiente de la temperatura, de manera que enfriar el procesador no sirve para aumentar indefinidamente su rendimiento si el propio SoC ya ha alcanzado esos límites.
Precisamente por eso, el dato es más útil como indicador del escaso margen térmico existente en esta prueba concreta que como medición directa de eficiencia. Geekbench 6 tampoco mantiene CPU y GPU bajo carga durante periodos suficientemente largos como para reproducir el comportamiento térmico de una sesión prolongada de juego o renderizado.
El A19 Pro todavía encontraba un 10% adicional en multi-core
La comparación generacional dentro de Apple es probablemente la más reveladora. Bajo nitrógeno líquido, el A19 Pro mejora un 5,77% en single-core y un 10,06% en multi-core, frente al 0,76% y 2,49% del A20 Pro.
En otras palabras, la generación anterior encontraba aproximadamente cuatro veces más rendimiento multi-core adicional cuando desaparecía la restricción térmica. Aunque no puede atribuirse toda esa diferencia exclusivamente al encapsulado, el cambio muestra que Apple ha reducido considerablemente la distancia entre el comportamiento cotidiano del chip y lo que puede ofrecer bajo unas condiciones de refrigeración completamente irreales.
Qualcomm y MediaTek muestran todavía más margen. El Snapdragon 8 Elite Gen 5 mejora un 12,62% en multi-core, mientras el Dimensity 9500 alcanza el mayor aumento de la comparación con un 9,14% en single-core y un 12,66% en multi-core.
Estos porcentajes tampoco significan automáticamente que ambos procesadores tengan sistemas de refrigeración deficientes. Un chip puede aprovechar temperaturas inferiores aumentando frecuencia o potencia de manera más agresiva, mientras otro puede estar limitado deliberadamente por su configuración eléctrica antes de llegar a su frontera térmica.
Lo que sí refleja la prueba es una diferencia clara en el margen disponible: el A20 Pro obtiene mucho menos rendimiento adicional cuando se elimina prácticamente el calor de la ecuación. Para una carga breve como Geekbench 6, Apple parece estar aprovechando ya una proporción muy elevada de las prestaciones disponibles en condiciones normales.
Apple ha eliminado la memoria de la principal ruta térmica del A20 Pro
Una de las claves está en el nuevo encapsulado personalizado utilizado por Apple. En lugar de colocar la DRAM directamente encima del procesador, el silicio y la memoria se encuentran ahora uno junto al otro, un diseño inspirado, según la propia compañía, en sus chips de la serie M.
El cambio tiene una consecuencia térmica importante: la memoria deja de encontrarse entre el A20 Pro y el sistema encargado de extraer su calor. El SoC puede conectarse directamente con la cámara de vapor, reduciendo la resistencia térmica entre la principal fuente de calor y el elemento destinado a repartirlo por el dispositivo.
No sería suficiente, sin embargo, con mejorar únicamente el encapsulado. Apple también ha rediseñado la propia refrigeración del iPhone 18 Pro mediante una cámara de vapor fabricada con nuevos materiales y con tres veces más superficie que la generación anterior, buscando aumentar tanto la velocidad de transferencia como la cantidad de calor que puede distribuir.
Los dos cambios son complementarios: una cámara de vapor mayor tiene menos utilidad si existe una barrera térmica importante antes de llegar hasta ella, mientras que mejorar el contacto con el SoC tampoco resuelve el problema si después no existe suficiente superficie para dispersar la energía acumulada.

El A19 Pro del año pasado se beneficia mucho más de la refrigeración con nitrógeno líquido debido a su encapsulado más antiguo y menos eficiente. Fuente de la imagen: Geekerwan.
Un 2,49% no significa que el iPhone refrigere como el nitrógeno líquido
La comparación exige aquí una precisión importante. Que el A20 Pro apenas gane rendimiento utilizando nitrógeno líquido no significa que la refrigeración del iPhone 18 Pro se acerque físicamente a las temperaturas o capacidad térmica del nitrógeno líquido.
Lo que se está acercando es el resultado obtenido en una carga concreta y de corta duración, no las condiciones térmicas. El chip puede alcanzar prácticamente la misma puntuación porque su refrigeración convencional ya evita un cuello de botella significativo durante Geekbench o porque otros límites internos impiden que una temperatura mucho menor produzca mayores frecuencias.
Además, faltan datos que permitirían separar mejor cada variable: consumo instantáneo, frecuencias sostenidas, temperatura del silicio y límites de potencia durante ambas ejecuciones. Sin esas mediciones, atribuir matemáticamente ese 2,49% al encapsulado WMCM o a la cámara de vapor sería ir más allá de lo que demuestra la prueba.
Las cargas sostenidas serán la verdadera prueba del nuevo sistema térmico
Apple asegura que el nuevo diseño térmico proporciona hasta un 40% más de rendimiento sostenido frente al iPhone 17 Pro, una afirmación bastante más relevante para juegos, creación de contenido o cargas prolongadas que una única ejecución de Geekbench. Esa cifra procede de la propia compañía y todavía debe analizarse mediante pruebas independientes bajo cargas comparables.
Ahí será donde el nuevo encapsulado tenga que demostrar su verdadero valor. Una sesión de juego de 20 o 30 minutos acumula calor de una forma completamente diferente a Geekbench 6, y obliga a cámara de vapor, chasis y gestión energética a mantener el equilibrio durante mucho más tiempo.
Por ahora, la prueba de Geekerwan deja una conclusión bastante concreta: el A20 Pro necesita mucho menos margen térmico adicional para alcanzar su máximo resultado en Geekbench 6 que el A19 Pro, Snapdragon 8 Elite Gen 5 y Dimensity 9500. Saber si esa ventaja se mantiene cuando CPU y GPU permanecen exigidas durante varios minutos será considerablemente más importante que los resultados obtenidos bajo nitrógeno líquido.
Vía: Wccftech










