NVIDIA encarecería los kits GeForce con GDDR6 y GDDR7, una subida que alcanzaría también a las RTX 50 SUPER

NVIDIA encarecería los kits GeForce con GDDR6 y GDDR7, una subida que alcanzaría también a las RTX 50 SUPER

NVIDIA habría comunicado a sus socios ensambladores una nueva subida del precio de los kits de GPU y memoria, según la información publicada por BenchLife. El ajuste afectaría tanto a las tarjetas equipadas con memoria GDDR7 como a productos GeForce que todavía utilizan módulos GDDR6, ampliando el impacto más allá de la arquitectura Blackwell.

La medida todavía no ha sido confirmada oficialmente, mientras que tampoco existe un porcentaje concreto para el incremento. Sin embargo, los fabricantes personalizados afrontan además mayores costes de refrigeración, PCB y embalaje, por lo que el encarecimiento de la memoria podría terminar provocando otra subida generalizada de las tarjetas gráficas.

La subida afectaría a las memorias GDDR6 y GDDR7

El informe sostiene que la compañía ya habría enviado un aviso de incremento de precios a sus socios ensambladores. El cambio abarcaría los kits con GDDR7 utilizados por las GeForce RTX 50, pero también combinaciones basadas en GDDR6, dejando expuestos modelos de generaciones anteriores y tarjetas de gama económica.

Los ensambladores reciben habitualmente el silicio de GPU junto con los módulos de memoria correspondientes, mientras desarrollan el PCB, el sistema de alimentación y la refrigeración. Cuando aumenta el coste de ese paquete, los fabricantes disponen de menos margen para conservar el precio anterior sin reducir directamente la rentabilidad de cada modelo.

La compañía ya habría aplicado un ajuste anterior sobre la memoria durante enero de 2026. En aquella ocasión, el precio del propio silicio gráfico permaneció estable, pero el encarecimiento de GDDR6 y GDDR7 elevó el coste completo de cada tarjeta personalizada antes de alcanzar distribuidores y comercios.

Los ensambladores afrontan más costes además de la VRAM

La memoria no representa el único componente sometido a presión. Los fabricantes también están pagando más por los disipadores personalizados, las placas de circuito impreso y el embalaje, de modo que varias subidas relativamente pequeñas pueden terminar generando un aumento considerable del coste total de producción.

Una tarjeta gráfica personalizada necesita fases de alimentación, conectores, PCB, ventiladores y un sistema térmico completo. Los modelos con frecuencias superiores o refrigeraciones sobredimensionadas utilizan componentes más caros, por lo que las variantes premium quedarían especialmente expuestas cuando la memoria y el resto del hardware suben simultáneamente.

El impacto tampoco tiene por qué aparecer de inmediato en todas las tiendas. Algunos distribuidores conservarán inventario adquirido bajo condiciones anteriores, mientras las siguientes remesas llegarán con precios superiores. Esto puede provocar diferencias importantes entre modelos, marcas y comercios antes de que el ajuste se extienda al mercado.

Las RTX 50 SUPER afrontarían el mayor riesgo

Las futuras GeForce RTX 50 SUPER podrían resultar especialmente afectadas porque varias configuraciones filtradas recurrirían a módulos GDDR7 de 3 GB. Estos componentes permitirían alcanzar capacidades como 18 GB o 24 GB sin aumentar excesivamente el número de chips instalados alrededor de la GPU.

El problema reside en que los módulos de 3 GB tendrían un coste cercano al triple que las variantes de 2 GB. Esa diferencia elevaría considerablemente la factura de memoria en modelos como las supuestas RTX 5070 SUPER, RTX 5070 Ti SUPER o RTX 5080 SUPER, comprometiendo su posicionamiento frente a las versiones actuales.

Las tarjetas podrían encontrarse técnicamente preparadas, pero el precio de la memoria habría complicado su lanzamiento comercial. La compañía podría retrasarlas, modificar sus configuraciones o aceptar tarifas superiores a las previstas. Por ahora, la familia RTX 50 SUPER continúa sin anuncio oficial, especificaciones definitivas ni calendario confirmado.

Los modelos con GDDR6 tampoco quedarían protegidos

La inclusión de GDDR6 implica que el incremento podría alcanzar productos GeForce ajenos a la serie RTX 50, incluidas tarjetas que continúan fabricándose para gamas de entrada o mercados concretos. Esto reduce la posibilidad de que las generaciones anteriores funcionen como alternativa económica frente a los modelos Blackwell.

La disponibilidad limitada puede agravar el problema. Cuando disminuye la producción de tarjetas antiguas, cada subida de componentes afecta a un volumen menor de unidades disponibles, mientras distribuidores y comercios ajustan sus márgenes. El resultado puede ser menos oferta con precios poco competitivos frente a productos más recientes.

Sin embargo, un aumento en los kits no determina automáticamente cuánto pagará el comprador. El precio final dependerá de la capacidad de memoria, el modelo de GPU, el ensamblador y la región, además de los márgenes aplicados durante la distribución. No puede calcularse todavía una subida uniforme para todas las GeForce.

Las tarjetas ya cuestan entre un 20% y un 30% más

La inestabilidad de la memoria ha contribuido a que numerosas tarjetas se comercialicen entre un 20% y un 30% por encima de los niveles esperados. La disponibilidad irregular, los costes de producción y los márgenes del canal han impedido que algunos modelos regresen de forma estable a sus precios recomendados de lanzamiento.

La situación varía considerablemente según la tarjeta. Algunos modelos pueden acercarse durante promociones a su tarifa oficial, mientras otros permanecen claramente por encima debido a un inventario reducido o una demanda superior. La nueva presión sobre GDDR6 y GDDR7 amenaza con frenar cualquier normalización del mercado.

Los ensambladores podrían absorber una parte del incremento, simplificar los disipadores o trasladar directamente el coste al comprador. En tarjetas con mucha memoria y refrigeraciones complejas, mantener el precio anterior resultará especialmente difícil sin reducir márgenes o aplicar recortes sobre materiales y componentes secundarios.

El precio final dependerá de cada fabricante

Las marcas personalizadas no aplican siempre las subidas de la misma manera. Un modelo básico con PCB de referencia puede absorber mejor un incremento moderado del paquete de memoria, mientras una tarjeta premium añade refrigeración sobredimensionada, iluminación, frecuencias superiores y sistemas de alimentación más costosos.

También influirá la capacidad instalada. Las tarjetas con 16 GB, 24 GB o más memoria gráfica soportarán un impacto mayor que los modelos con configuraciones reducidas, especialmente si utilizan módulos GDDR7 de nueva capacidad. Esto podría ampliar la diferencia de precio entre variantes de una misma GPU.

Hasta que aparezcan comunicaciones oficiales o nuevas tarifas de los ensambladores, la información debe tratarse como un movimiento interno todavía no confirmado públicamente. El aviso resulta coherente con la crisis de memoria, pero falta comprobar qué modelos subirán realmente de precio y en qué proporción.

Vía: Wccftech

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