Valve avisa que la Steam Machine aún no refleja lo peor de la crisis de memoria

Valve avisa que la Steam Machine aún no refleja lo peor de la crisis de memoria

Valve ha advertido de que el precio actual de la Steam Machine todavía podría no reflejar completamente el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento. Sus ingenieros aseguran que los precios minoristas van entre tres y seis meses por detrás del mercado mayorista, donde la situación continúa empeorando.

La máquina llegó a España por 1.039€ con 512 GB de almacenamiento y 1.359€ con un SSD de 2 TB, unas cifras que recibieron numerosas críticas por situarse por encima de varias consolas tradicionales. Valve sostiene que la disponibilidad de DRAM y NAND condicionó tanto el precio como el volumen inicial de producción.

Los precios visibles podrían corresponder a comienzos de 2026

Yazan Aldehayyat, ingeniero de hardware de Valve, explicó que la crisis de componentes todavía está empeorando. Según sus observaciones, los precios que llegan actualmente a las tiendas reflejan con un retraso de entre tres y seis meses las condiciones que los fabricantes encuentran al negociar grandes volúmenes.

Aplicado a mediados de julio de 2026, ese desfase implica que parte de los precios minoristas podría responder todavía a contratos negociados entre enero y abril. Los incrementos que ya aparecen en los pedidos mayoristas tardarían varios meses en trasladarse a ordenadores, tarjetas gráficas, módulos de RAM y unidades SSD.

Esta diferencia tampoco concede a Valve capacidad para anticipar el precio exacto de cada producto. Los fabricantes negocian cantidades, calendarios y proveedores con antelación, pero el coste definitivo depende de los contratos disponibles, la capacidad reservada y la evolución de la demanda durante el periodo de fabricación.

El mensaje principal es que una bajada inmediata de la Steam Machine resulta poco probable. Incluso aunque el mercado minorista pareciera estabilizarse temporalmente, la presión observada por Valve en los pedidos de gran volumen podría terminar llegando posteriormente a las tiendas.

Valve fabrica todas las unidades que permite el suministro

Pierre-Loup Griffais confirmó que la compañía está fabricando todas las Steam Machine que permite el suministro disponible, pero la producción permanece limitada por la capacidad de memoria contratada. Valve no ha detallado cuántas unidades ha comercializado ni el volumen mensual que pueden asumir sus proveedores.

La escasez afecta tanto a la memoria DDR5 como al almacenamiento SSD, dos componentes presentes en todas las configuraciones. Valve también ha optado por no subvencionar el dispositivo como una consola cerrada, una decisión que obliga a trasladar una mayor parte del coste del hardware al comprador.

Antes de que la crisis se intensificase, los ingenieros estimaban que el precio podía haber sido cerca de un 30% inferior, aunque nunca anunciaron una cantidad oficial. Una reducción proporcional situaría hipotéticamente el modelo básico alrededor de 730€, pero ese cálculo no corresponde a un precio comunicado ni a un compromiso comercial.

Valve tampoco ha confirmado una futura subida. Sin embargo, si los costes mayoristas continúan aumentando mientras los contratos anteriores se agotan, la empresa deberá elegir entre reducir su margen, mantener una disponibilidad limitada o revisar el precio de venta.

La Steam Machine parte de 1.039€ en España

La Steam Machine de 512 GB cuesta 1.039€ sin mando, mientras el paquete con Steam Controller asciende a 1.108€. La versión con un SSD de 2 TB se comercializa por 1.359€, alcanzando los 1.428€ cuando incluye el controlador.

El Steam Controller cuesta 99€ por separado, aunque los paquetes reducen el incremento aplicado al añadirlo. La diferencia es de 69€ en ambas configuraciones, por lo que adquirir el mando junto con la máquina resulta más económico que comprarlo posteriormente de forma independiente.

Este posicionamiento coloca al modelo básico por encima de los 1.000€ incluso sin controlador. La variante de 2 TB con mando alcanza 1.428€, una cantidad que la enfrenta directamente a ordenadores de sobremesa o portátiles capaces de ofrecer más potencia bruta y mayores posibilidades de ampliación.

La Steam Machine funciona como un ordenador compacto con SteamOS, acceso al catálogo de PC y mayor libertad de software que una consola tradicional. Sin embargo, esa flexibilidad no elimina la dificultad de justificar un precio superior al de muchas configuraciones convencionales para juegos.

El precio de lanzamiento mira más allá de los primeros meses

Las declaraciones sugieren que Valve no diseñó el precio únicamente alrededor del coste puntual del lanzamiento. La compañía habría intentado establecer una referencia sostenible durante un periodo más largo, evitando una cifra inicial atractiva que tuviera que corregirse poco después mediante una subida considerable.

Este planteamiento podría explicar por qué la Steam Machine apareció directamente por 1.039€ sin mando, en lugar de asumir pérdidas para acercarse al precio de una consola. Valve obtiene ingresos mediante Steam, pero mantiene una plataforma abierta que permite instalar SteamOS en equipos de otros fabricantes, reduciendo el incentivo para subvencionar su propio hardware.

La consecuencia es una propuesta difícil de comparar con PlayStation o Xbox. Valve considera que el producto debe trasladar la experiencia de PC al salón mediante un sistema compacto y sencillo de utilizar, pero el consumidor sigue valorando su rendimiento frente a máquinas considerablemente más económicas.

La estrategia también proporciona cierto margen ante nuevos incrementos. Un precio calculado con una previsión prolongada puede evitar cambios inmediatos, pero provoca que la Steam Machine resulte menos competitiva durante sus primeros meses si otros fabricantes todavía venden equipos ensamblados con componentes adquiridos mediante contratos anteriores.

La memoria podría establecer un nuevo nivel de precios

Aldehayyat cree que el mercado terminará corrigiéndose, aunque esa normalización puede producirse de dos formas. La primera sería mediante una bajada de los precios de DRAM y NAND cuando aumente la capacidad disponible; la segunda consistiría en que fabricantes y consumidores aceptasen las cifras actuales como una nueva referencia.

La demanda vinculada a centros de datos e inteligencia artificial absorbe grandes cantidades de memoria y almacenamiento, mientras que ampliar la producción exige construir fábricas, instalar maquinaria y validar nuevos procesos. Por eso, una mejora de la oferta no puede corregir inmediatamente los precios.

Los fabricantes también priorizan los productos con mayor margen. La memoria destinada a aceleradores, servidores y centros de datos puede resultar más rentable que los componentes convencionales para consumo, reduciendo la capacidad disponible para ordenadores personales, consolas y dispositivos portátiles.

Para la Steam Machine, cualquiera de los dos escenarios podría mejorar su posición. Una reducción real abarataría futuras revisiones, mientras la consolidación de precios altos haría que otros ordenadores y consolas terminasen acercándose a su coste, reduciendo la diferencia percibida frente al dispositivo de Valve.

Valve descarta utilizar juegos exclusivos para vender hardware

La compañía tampoco pretende compensar el elevado precio mediante títulos restringidos a su dispositivo. Griffais considera que limitar dónde puede jugarse a un título no encaja con el modelo de Valve, cuya prioridad sigue siendo ampliar la plataforma de PC en lugar de cerrar su ecosistema.

Su propuesta consiste en utilizar todo el catálogo de PC como exclusivo de lanzamiento, una expresión con la que Valve destaca que Steam Machine puede acceder desde el primer día a una biblioteca consolidada. La compañía tampoco impide que otros fabricantes lancen equipos SteamOS con más rendimiento o características diferentes.

Este enfoque contrasta con las estrategias tradicionales de las consolas, pero responde al modelo comercial de Valve. La empresa obtiene ingresos de los juegos vendidos en Steam con independencia del fabricante del ordenador, por lo que una mayor adopción de SteamOS puede beneficiarla aunque el usuario compre hardware de otra marca.

La Steam Machine afronta así dos problemas relacionados: un precio condicionado por componentes cada vez más caros y una producción limitada por la memoria disponible. Valve no observa todavía señales claras de alivio, por lo que esperar una rebaja durante los próximos meses podría no ser una estrategia realista.

Vía: TechPowerUp

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