NVIDIA RTX PRO 6000 Blackwell sube a 13.250$, mientras la RTX 5090 supera los 4.000$ por la presión de la memoria

NVIDIA RTX PRO 6000 Blackwell sube a 13.250$, mientras la RTX 5090 supera los 4.000$ por la presión de la memoria

NVIDIA vuelve a mostrar hasta qué punto la presión de la IA y la escasez de memoria están alterando el mercado gráfico. La RTX PRO 6000 Blackwell ya aparece en el marketplace oficial de la compañía por 13.250$ (~11.447€), una cifra que deja muy lejos los precios vistos durante sus primeros meses.

El impacto también se nota en consumo, porque la GeForce RTX 5090 ya ha roto la barrera de los 4.000$ (~3.456€) en varias tiendas. La frontera entre GPU profesional, tarjeta gaming extrema y acelerador improvisado para IA está cada vez más difuminada, y eso está empujando los precios hacia niveles difíciles de justificar para muchos usuarios.

La RTX PRO 6000 Blackwell ya supera los 13.000$

La RTX PRO 6000 Blackwell figura ahora por 13.250$ (~11.500€) tanto en la variante Workstation Edition como en la versión Max-Q. La subida resulta especialmente agresiva porque la tarjeta se movía alrededor de los 8.000$ (~6.944€) durante su etapa inicial, lo que supone un incremento superior al 60%.

El salto no parece una simple oscilación de tienda. Hace apenas unas semanas, la tarjeta ya había superado la barrera de los 10.000$ (~8.680€), pero el nuevo listado oficial añade otro escalón importante. Que el propio marketplace de NVIDIA refleje ese precio apunta a una tensión estructural, no solo a especulación puntual de distribuidores.

La ausencia de un precio recomendado claro para esta gama profesional complica todavía más la comparación. Aun así, el usuario que compró esta GPU hace unos meses se encontró con un mercado muy distinto al actual, donde la misma tarjeta puede costar varios miles de dólares más sin que haya cambiado su hardware.

Los 96 GB de GDDR7 son el centro del problema

La explicación principal está en la memoria. La RTX PRO 6000 Blackwell integra 96 GB de GDDR7 mediante un diseño clamshell, una configuración extremadamente densa para una tarjeta gráfica discreta. Esa cantidad de VRAM la hace mucho más sensible a cualquier escasez de chips de memoria, especialmente cuando la demanda de GDDR7 sigue creciendo.

El problema no está solo en montar más memoria, sino en hacerlo con módulos rápidos, caros y disponibles en volumen limitado. Una tarjeta profesional con 96 GB de VRAM compite directamente por recursos que también necesitan las GPU gaming de gama alta y los sistemas orientados a IA, tensionando toda la cadena.

Además, la VRAM se ha convertido en un argumento decisivo para cargas modernas. Modelos de IA, render avanzado, simulación, creación 3D e inferencia local pueden depender más de capacidad de memoria que de potencia bruta aislada, lo que explica por qué esta tarjeta sigue encontrando demanda incluso con precios tan elevados.

NVIDIA RTX PRO 6000 Blackwell sube a 13.250$, mientras la RTX 5090 supera los 4.000$ por la presión de la memoria

Fuente de la imagen: NVIDIA Marketplace

La RTX 5090 ya duplica de largo su precio recomendado

La situación de la RTX 5090 tampoco invita al optimismo. Modelos que hace poco todavía podían encontrarse en la franja de 3.600$ a 3.800$ (~3.110€ – 3.283€) ya aparecen por encima de 4.000$ (~3.456€), con opciones cercanas a 4.199,99$ (~3.628€) en Newegg y 4.179,95$ (~3.611€) en Amazon.

La comparación con su precio recomendado resulta dura. La RTX 5090 salió con un MSRP de 1.999$ (~1.727€), pero el precio real en tiendas ya supera el doble. Para el jugador entusiasta, la GPU más rápida para gaming se ha convertido en un producto casi de nicho profesional, aunque siga vendiéndose bajo marca GeForce.

Este encarecimiento también afecta a la percepción de toda la generación. Si el buque insignia se aleja tanto del precio oficial, el resto de la gama queda bajo sospecha, especialmente en un mercado donde las versiones personalizadas, el stock limitado y la presión de IA pueden arrastrar los precios de modelos inferiores.

La IA sigue comprando incluso tarjetas GeForce

Una parte del problema es que la RTX 5090 no solo interesa a jugadores. Muchos usuarios y pequeños equipos de IA la ven como una alternativa accesible frente a soluciones profesionales todavía más caras, especialmente por su rendimiento, ecosistema CUDA y capacidad de memoria frente a generaciones anteriores.

Esto reduce el stock disponible para gaming. Cuando una tarjeta GeForce puede generar valor en inferencia, prototipado o cargas de IA local, deja de competir únicamente dentro del mercado de videojuegos, y eso permite que precios mucho más altos sigan encontrando compradores.

La consecuencia es clara: el mercado ya no corrige solo porque el precio sea absurdo para un jugador tradicional. Mientras empresas, laboratorios pequeños, creadores avanzados o usuarios de IA acepten pagar cifras superiores, las tiendas tienen menos incentivos para volver a precios cercanos al lanzamiento.

NVIDIA RTX PRO 6000 Blackwell sube a 13.250$, mientras la RTX 5090 supera los 4.000$ por la presión de la memoria

Fuente de la imagen: Newegg

NVIDIA mantiene ventaja por ecosistema y falta de alternativas

El dominio de NVIDIA no se explica solo por rendimiento. CUDA, soporte profesional, herramientas de IA y compatibilidad con software especializado siguen siendo barreras enormes para cambiar de plataforma, incluso cuando AMD o Intel ofrecen alternativas interesantes en ciertos segmentos.

En estaciones de trabajo, esa dependencia pesa todavía más. Quien compra una RTX PRO 6000 Blackwell no busca únicamente FPS, sino memoria, controladores profesionales, certificaciones y continuidad en flujos de trabajo concretos, así que la elasticidad del precio es mucho menor que en el mercado gaming.

Esa posición permite a NVIDIA resistir mejor los precios extremos. Si no existe una alternativa directa con la misma combinación de VRAM, rendimiento, software y disponibilidad, muchos clientes profesionales terminan aceptando el coste, aunque el salto frente al precio inicial sea enorme.

El mercado gráfico sigue atrapado entre memoria e IA

La lectura final es clara: la subida de la RTX PRO 6000 Blackwell y la escalada de la RTX 5090 reflejan un mercado condicionado por la memoria y la IA, no por la demanda gaming tradicional. La GDDR7 se ha convertido en un cuello de botella que afecta tanto a profesionales como a entusiastas.

Para jugadores, el escenario es especialmente complicado. La gama alta de NVIDIA ofrece un rendimiento enorme, pero cada vez menos accesible, y no hay señales claras de normalización mientras la demanda de IA siga absorbiendo tarjetas con mucha VRAM. La potencia está disponible, pero el precio la aleja de buena parte del público.

Vía: Wccftech

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