Bethesda ha confirmado que The Elder Scrolls 6 no dará el salto a Unreal Engine 5. En su lugar, el esperado RPG utilizará Creation Engine 3, una evolución directa del motor empleado en Starfield. La confirmación llega de la mano de Todd Howard, que ha detallado en una entrevista que el estudio ha trabajado durante años en esta nueva versión del motor interno.
La decisión despeja una de las grandes incógnitas técnicas del proyecto, especialmente tras el lanzamiento de Oblivion Remastered, que reavivó el debate sobre un posible cambio tecnológico.
Creation Engine 3: continuidad tecnológica en lugar de ruptura
Según Howard, el equipo ha invertido varios años en evolucionar Creation Engine 2 hasta convertirlo en Creation Engine 3, que será la base no solo de TES 6, sino también de los futuros títulos del estudio. El objetivo no es únicamente mejorar el apartado visual, sino reforzar elementos estructurales como el mundo abierto persistente, la gestión de sistemas dinámicos y la arquitectura compatible con mods desde el primer día.
La compatibilidad con la comunidad de modding es un pilar histórico en sagas como The Elder Scrolls y Fallout, y mantener ese ecosistema parece haber pesado más que adoptar un motor externo como UE5.
Modding desde el día uno, pero dudas en fidelidad visual
El uso de Creation Engine 3 garantiza una infraestructura preparada para modificación avanzada desde el lanzamiento, algo difícil de replicar con un motor externo sin adaptar profundamente la herramienta. Sin embargo, la continuidad tecnológica también genera interrogantes en términos de fidelidad visual frente a competidores que ya utilizan Unreal Engine 5.
Históricamente, los títulos basados en Gamebryo y Creation Engine han destacado por su escala sistémica, pero no por liderar el apartado gráfico en el momento de su lanzamiento. Elementos como el LOD (Level of Detail) o la representación de distancia han sido objeto recurrente de crítica en anteriores entregas.
Análisis: apuesta por sistemas antes que por espectáculo
La decisión de mantenerse en Creation Engine 3 revela una prioridad clara: preservar la flexibilidad sistémica, la simulación de mundo abierto y la compatibilidad estructural con mods, incluso si eso implica renunciar a una ventaja inmediata en calidad gráfica pura frente a motores más modernos.
Desde una perspectiva técnica, el verdadero reto no será alcanzar el nivel visual de otros RPG contemporáneos, sino demostrar que el motor ha evolucionado en iluminación global, físicas, animaciones y streaming de escenarios. En PC, tecnologías como el Path Tracing podrían equilibrar la balanza, pero no parece que vayan a ser la base del diseño inicial.
Han pasado siete años desde el anuncio oficial y el propio Todd Howard ha reconocido que la presentación fue prematura. Todo apunta a que The Elder Scrolls 6 aún tardará varios años en llegar al mercado.
En definitiva, Bethesda apuesta por consolidar su identidad técnica en lugar de reinventarse con Unreal Engine 5. La cuestión no es si el juego será ambicioso, sino si Creation Engine 3 podrá competir en una generación donde la tecnología visual marca cada vez más la percepción del producto.
Vía: DSOGaming










