OpenAI estaría acelerando el desarrollo de su primer smartphone con IA, un dispositivo que podría convertirse en pieza clave dentro de su futura estrategia de hardware. Según la información atribuida a Ming-Chi Kuo, la compañía habría elegido una versión personalizada del MediaTek Dimensity 9600 como SoC principal para este proyecto todavía no anunciado oficialmente.
La lectura de fondo es ambiciosa: OpenAI no buscaría lanzar un móvil convencional, sino un dispositivo centrado en inferencia de IA en tiempo real, combinando modelos ejecutados en local con procesamiento en la nube. Ese enfoque cambiaría el papel del smartphone, pasando de lanzar apps individuales a delegar tareas en agentes inteligentes.
Dimensity 9600 personalizado como base del smartphone
El supuesto smartphone de OpenAI utilizaría una variante adaptada del Dimensity 9600, el próximo SoC de gama alta de MediaTek. La información no aclara si la compañía usaría la versión estándar o la variante Pro, aunque ambas formarían parte de una generación diseñada para competir en rendimiento, IA y eficiencia.
Este punto resulta relevante porque MediaTek ha ganado mucho peso en gama alta, pero un acuerdo con OpenAI tendría otra lectura. No sería solo una victoria de diseño, sino una entrada directa en un dispositivo pensado alrededor de IA agentic, donde la NPU, la memoria y el ISP pesan tanto como la CPU.
La elección también encajaría con una estrategia de diferenciación. En lugar de depender de una plataforma móvil más genérica, OpenAI podría ajustar el chip a sus necesidades concretas, priorizando inferencia local, seguridad, captura contextual y gestión eficiente de modelos híbridos.
Doble NPU, LPDDR6 y UFS 5.0 para evitar cuellos de botella
La versión personalizada del Dimensity 9600 integraría una arquitectura de doble NPU para cómputo de IA heterogéneo, pensada para repartir tareas entre distintos bloques especializados. Este diseño podría mejorar la eficiencia cuando el sistema combine inferencia local, procesamiento contextual y asistencia permanente sin saturar una sola unidad.
También se menciona soporte para memoria LPDDR6 y almacenamiento UFS 5.0, dos elementos importantes para reducir cuellos de botella. En un móvil centrado en IA, la velocidad de memoria y almacenamiento puede afectar directamente a la carga de modelos, la respuesta del sistema y la gestión de datos en tiempo real.
Desde una lectura técnica, esta combinación sugiere que OpenAI prioriza fluidez en tareas de IA, baja latencia y manejo rápido de contexto, más que una simple mejora de rendimiento bruto. Si el dispositivo depende de agentes activos, cada retraso en memoria o almacenamiento puede degradar la experiencia de uso y la sensación de inmediatez.
ISP mejorado para visión en tiempo real
Otro punto llamativo sería el ISP mejorado, con un pipeline HDR reforzado para percepción visual del mundo real. En un smartphone con IA agentic, la cámara no sería solo una herramienta fotográfica, sino un sensor central para interpretar entorno, objetos, documentos, escenas y actividad del usuario.
Este enfoque encaja con la idea de capturar el estado contextual en tiempo real del usuario, procesando información visual, memoria reciente y señales del dispositivo. Parte de ese trabajo se realizaría en local, mientras que las tareas más complejas se enviarían a la nube para análisis más pesado y respuestas de mayor contexto.
La diferencia frente a un móvil tradicional estaría en el uso continuo de sensores y modelos. Si OpenAI logra integrar visión, memoria y ejecución de acciones de forma natural, el smartphone podría funcionar como un asistente persistente capaz de entender contexto, no solo como una interfaz para abrir aplicaciones.
Seguridad y virtualización como piezas críticas
La filtración también menciona pKVM e inline hashing para reforzar la seguridad, dos elementos coherentes con un dispositivo que manejaría datos extremadamente sensibles. Si el móvil recoge contexto en tiempo real, necesitará capas sólidas para aislar procesos, proteger memoria y verificar integridad de información crítica.
Este punto no es menor, porque un smartphone centrado en IA tendría acceso a más señales personales que un móvil convencional. Contactos, ubicación, imágenes, voz, hábitos, calendario y documentos podrían formar parte del contexto, por lo que la seguridad del entorno de ejecución será tan importante como la potencia del chip.
OpenAI tendría que convencer al usuario de que ese nivel de asistencia no implica perder control sobre sus datos. Ahí entran tecnologías de aislamiento, procesamiento local y verificación, que podrían ser claves para que el producto no se perciba como un dispositivo demasiado invasivo para el uso diario.
【Industry Check Update】OpenAI appears to be fast-tracking its first AI agent phone, with mass production targeted as early as 1H27. Potential drivers include supporting a year-end IPO narrative and intensifying competition in AI agent phones. MediaTek currently appears better… https://t.co/wtumZ4XgA7
— 郭明錤|Ming-Chi Kuo (@mingchikuo) May 5, 2026
Un móvil para competir con el iPhone desde otro ángulo
Según Kuo, OpenAI podría aspirar a vender unos 30 millones de unidades entre 2027 y 2028 si el desarrollo avanza según lo previsto. Es una cifra ambiciosa para una primera generación, pero refleja la intención de competir no solo como experimento, sino como producto de consumo masivo.
El objetivo no sería replicar directamente el iPhone, sino atacar el mercado desde un enfoque distinto. Mientras Apple domina por ecosistema, integración vertical y experiencia pulida, OpenAI intentaría diferenciarse mediante agentes de IA capaces de ejecutar tareas, interpretar contexto y reducir la dependencia de apps tradicionales.
El reto será enorme. Un smartphone con IA necesita buen hardware, sistema operativo sólido, autonomía suficiente, privacidad creíble y una experiencia realmente útil. Si falla cualquiera de esas piezas, el dispositivo podría quedarse en promesa futurista. Si encaja, podría abrir una nueva categoría de móviles centrados en IA agentic.
Una apuesta de alto riesgo para el hardware de OpenAI
La decisión de priorizar un smartphone también implicaría dejar en pausa otros dispositivos de consumo que OpenAI habría explorado. Esto tiene sentido si la compañía quiere concentrar recursos en una categoría madura, con mercado enorme y capacidad real para demostrar IA multimodal, agentes personales y procesamiento híbrido local-nube.
Aun así, fabricar un smartphone es muy distinto a lanzar software. OpenAI necesitaría socios fuertes en diseño, ensamblaje, cadena de suministro y distribución, con Luxshare como posible ensamblador principal. El hardware exige márgenes, inventario, soporte, reparaciones y logística, ámbitos donde la compañía todavía tendría mucho que demostrar.
En conjunto, el supuesto smartphone de OpenAI apunta a una de las apuestas más ambiciosas del sector móvil. Si el Dimensity 9600 personalizado cumple en IA, seguridad y eficiencia, el proyecto podría marcar una alternativa real al móvil basado en apps, aunque todavía queda por ver si esa visión puede convertirse en producto fiable y competitivo.
Vía: Wccftech










