La relación entre NVIDIA y OpenAI, llamada a ser una de las mayores alianzas económicas en la historia reciente de la inteligencia artificial, atraviesa un momento de incertidumbre estratégica. Aunque la compañía de Jensen Huang anunció hace meses su intención de aportar capacidad de cómputo de varios gigavatios dentro de un acuerdo valorado en 100.000 millones de dólares, el pacto sigue sin cerrarse formalmente.
Según un informe del Wall Street Journal, el propio Jensen Huang habría criticado en privado el enfoque empresarial de OpenAI, cuestionando la disciplina con la que la compañía está gestionando su crecimiento y su ecosistema de productos. Un detalle clave es que el acuerdo sigue siendo no vinculante, tal y como NVIDIA reconoció previamente en su documentación regulatoria.
Un acuerdo histórico que sigue sin cerrarse
Cuando se anunció el compromiso inicial, el sector interpretó el movimiento como una apuesta total de NVIDIA por OpenAI. No solo por el volumen económico, sino porque convertía al laboratorio dirigido por Sam Altman en uno de los primeros clientes de la arquitectura Vera Rubin, marcando el inicio de una nueva etapa en la estrategia de inversión de la compañía de Santa Clara.
Sin embargo, meses después, no se ha producido ningún cierre definitivo. En su último informe trimestral (formulario 10-Q), NVIDIA dejó claro que no existe garantía de que el acuerdo llegue a materializarse, una advertencia poco habitual para un compromiso de este calibre y que ahora cobra más sentido a la luz de las tensiones internas.
La presión competitiva en la capa de aplicaciones de IA
Uno de los factores que estaría influyendo en la cautela de NVIDIA es el rápido avance de los competidores de OpenAI. En la llamada capa de aplicaciones de la IA, el dominio que durante años ejerció ChatGPT ya no es tan incuestionable.
Modelos como Claude Opus 4.5, desarrollados por Anthropic, o los avances recientes de Gemini por parte de Google, están ganando protagonismo tanto en entornos empresariales como en integraciones de terceros. Desde la perspectiva de NVIDIA, este escenario reduce la ventaja competitiva de OpenAI como socio exclusivo.
Publicidad, IPO y dudas sobre la ejecución
A este contexto se suma un momento especialmente delicado para OpenAI. La compañía estaría explorando la introducción de publicidad dentro de su aplicación de chat, una señal clara de presión por reforzar ingresos en paralelo a los rumores de una salida a bolsa a corto plazo.
Para NVIDIA, que se ha posicionado como proveedor clave de infraestructura para la IA de frontera, la ejecución del socio es tan importante como la tecnología. La preocupación no estaría tanto en el rendimiento de los modelos, sino en si las promesas comerciales y estratégicas de OpenAI se traducen en adopción real y retornos sostenibles.
NVIDIA opta por la prudencia estratégica
Lejos de romper relaciones, NVIDIA parece estar tomando distancia para reevaluar riesgos. En un mercado de IA cada vez más competitivo, donde la diferenciación ya no depende solo del modelo, sino de su integración, monetización y escalabilidad, la compañía de Jensen Huang no parece dispuesta a comprometer 100.000 millones de dólares sin una visibilidad clara a largo plazo.
Por ahora, el mensaje es inequívoco: el acuerdo sigue vivo, pero no garantizado. Y en un sector que evoluciona a gran velocidad, incluso las alianzas que parecían inevitables pueden replantearse cuando la estrategia empresarial no acompaña al avance tecnológico.
Vía: Wccftech











