La IA presiona la memoria y golpea a Samsung, su división móvil podría entrar en pérdidas por la falta de DRAM

La presión de la IA está empezando a generar efectos internos incluso en los grandes fabricantes. Samsung podría ver cómo su división móvil entra en pérdidas, impulsada por la escalada en precios y la escasez de memoria DRAM. El contexto no es puntual: la demanda global de memoria para IA está absorbiendo gran parte del suministro disponible, dejando menos margen para otros segmentos.

El problema es estructural. La producción de DRAM no está siendo capaz de seguir el ritmo de la demanda, y las previsiones apuntan a que el sector solo cubrirá alrededor del 60% del suministro hasta 2027.

La IA absorbe la memoria: un cambio de prioridades en la industria

El auge de la IA ha alterado completamente el equilibrio del mercado. Centros de datos, aceleradores y nuevos procesadores demandan cantidades masivas de memoria, lo que desplaza recursos que antes se destinaban a consumo.

Este cambio tiene implicaciones claras. La memoria deja de ser un componente abundante y pasa a ser un recurso estratégico, especialmente en tecnologías como LPDDR5X o HBM.

Desde una lectura analítica, esto redefine el mercado. La prioridad ya no es el volumen de dispositivos vendidos, sino el valor de cada contrato de suministro, algo que favorece a clientes de alto margen como la IA.

Samsung prioriza rentabilidad frente a su propio negocio móvil

Dentro de este contexto, Samsung está tomando decisiones difíciles. La compañía estaría priorizando productos de mayor margen vinculados a IA, en lugar de asegurar suministro interno para su división móvil.

Esto introduce una tensión interna relevante. El hecho de pertenecer a la misma empresa no garantiza acceso preferente a la memoria, ya que los contratos se rigen por criterios de rentabilidad y acuerdos comerciales.

Desde un análisis estratégico, esto es clave. Las divisiones internas compiten bajo lógica de mercado, y en este caso la IA está ganando claramente frente al negocio móvil.

Galaxy S26 y subida de precios: impacto directo en el consumidor

El efecto ya se está trasladando al producto final. Los precios de DRAM y NAND han obligado a subir el coste de dispositivos como el Galaxy S26, lo que impacta directamente en la demanda.

Además, Samsung habría detenido la producción de LPDDR4 y LPDDR4X, centrándose en LPDDR5 y LPDDR5X, más rentables pero también más costosas.

Esto tiene una consecuencia clara. El coste de la memoria gana peso dentro del precio total del dispositivo, reduciendo márgenes y afectando la competitividad en el mercado móvil.

El factor IA: cifras que explican el desequilibrio

El desequilibrio se entiende mejor con cifras. Procesadores avanzados de IA pueden integrar hasta 1,5 TB de memoria LPDDR5X, una cantidad que multiplica varias veces la capacidad de un smartphone.

Este dato es clave porque muestra la escala del problema. Un solo sistema de IA puede consumir memoria equivalente a cientos de dispositivos móviles, lo que presiona toda la cadena de suministro.

Desde una lectura analítica, esto deja claro el cambio de paradigma. La IA no solo compite por recursos, los redefine completamente.

La IA presiona la memoria y golpea a Samsung, su división móvil podría entrar en pérdidas por la falta de DRAM

Peso de la DRAM en el coste de smartphones por rango de precio – Fuente de la imagen: Lee Ji-hye

Coste de la memoria: hasta el 20% del dispositivo

Las previsiones del sector apuntan a un incremento sostenido. En dispositivos premium, la memoria podría representar hasta el 20% del coste total, una cifra significativamente superior a la de años anteriores.

Esto complica el escenario para fabricantes móviles. El margen se reduce mientras el precio final sube, lo que puede frenar la demanda en un contexto ya sensible.

Desde el punto de vista de mercado, esto introduce un riesgo claro. El segmento premium puede empezar a resentirse si el coste sigue aumentando sin mejoras percibidas equivalentes.

Lectura de mercado: la IA reconfigura toda la cadena de valor

El caso de Samsung deja una conclusión clara. La IA no solo está impulsando el mercado, también está redistribuyendo los recursos de la industria, incluso dentro de una misma compañía.

La consecuencia es directa. Más presión en memoria, precios al alza y tensiones internas entre divisiones, algo que podría repetirse en otros fabricantes.

En este contexto, el factor clave no será solo innovar. Será asegurar acceso a memoria en un mercado cada vez más limitado, donde la demanda de IA marca el ritmo de toda la industria.

Vía: Wccftech

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