Intel Core 9 273PQE supera al Core i9-14900K en varios juegos, pero Bartlett Lake sigue lejos del usuario doméstico

Intel Core 9 273PQE supera al Core i9-14900K en varios juegos, pero Bartlett Lake sigue lejos del usuario doméstico

Intel Bartlett Lake vuelve a llamar la atención por su configuración exclusiva de núcleos P, pese a no estar orientado al mercado de consumo. El Core 9 273PQE, con 12 núcleos P basados en Raptor Cove, ha sido comparado en juegos frente al Core i9-14900K, mostrando ventajas interesantes en determinados títulos.

La clave está en que Bartlett Lake mantiene compatibilidad física con Socket LGA 1700, pero no cuenta con soporte oficial en placas base convencionales. Eso obliga a recurrir a BIOS modificadas, convirtiendo esta prueba en un experimento técnico muy llamativo, más que en una opción realista para montar un PC gaming.

Bartlett Lake y el atractivo de una CPU solo con núcleos P

El Core 9 273PQE resulta peculiar porque prescinde de la arquitectura híbrida habitual en los procesadores Intel recientes. Frente al Core i9-14900K, que combina 8 núcleos P y 16 núcleos E, este modelo apuesta por 12 núcleos P completos, una configuración especialmente interesante para cargas sensibles al rendimiento por núcleo.

Aunque Intel defiende que los núcleos P y E cumplen funciones complementarias, en gaming los núcleos de rendimiento suelen ofrecer mejores frecuencias, latencias más favorables y mayor consistencia. Por eso, una CPU con más núcleos P puede ganar terreno en juegos que escalan bien con hilos potentes y menor dependencia de núcleos eficientes.

Este enfoque recuerda que el rendimiento gaming no depende solo del número total de núcleos, sino de cómo se distribuye la carga entre hilos rápidos, caché, latencia y frecuencia sostenida. Bartlett Lake parece aprovechar precisamente esa combinación, aunque dentro de un contexto muy limitado por plataforma y disponibilidad.

Hasta un 9% más de rendimiento en algunos juegos

En las pruebas publicadas, el Core 9 273PQE logra hasta un 9% más de rendimiento frente al Core i9-14900K en títulos como Outcast 1.1 y Shadow of the Tomb Raider. En otros juegos, como Horizon Zero Dawn y Monster Hunter Wilds, la ventaja se mueve en torno al 5-6% más de FPS.

Estos resultados no implican una victoria absoluta en todos los escenarios. En juegos como Counter-Strike 2 y Rainbow Six Siege, el comportamiento no resulta igual de favorable, lo que demuestra que la ventaja de Bartlett Lake depende mucho del motor gráfico, reparto de hilos y sensibilidad del juego a la latencia.

Aun así, la lectura técnica es clara: una configuración con 12 núcleos P puede ofrecer mejoras reales en gaming frente a una arquitectura híbrida, incluso usando núcleos Raptor Cove ya conocidos. No es una revolución, pero sí una demostración interesante del valor de los núcleos de rendimiento.

Compatibilidad LGA 1700, pero sin soporte oficial

Uno de los puntos más llamativos es que Bartlett Lake puede funcionar físicamente en placas LGA 1700, el mismo Socket usado por generaciones como Alder Lake, Raptor Lake y Raptor Lake Refresh. Sin embargo, la ausencia de BIOS oficiales impide que las placas convencionales lo soporten de forma normal.

Algunos usuarios han conseguido arrancar estos chips en Windows mediante BIOS personalizadas, pero eso introduce riesgos claros. No hablamos de una actualización sencilla, sino de un entorno experimental con soporte limitado, compatibilidad incierta y posible inestabilidad, especialmente para quien busca un equipo fiable a largo plazo.

Este matiz es importante porque separa el interés técnico del valor práctico. Que el Core 9 273PQE funcione en una placa de consumo no significa que Bartlett Lake sea una alternativa recomendable para usuarios normales, ni siquiera para entusiastas que quieran maximizar rendimiento sin asumir demasiadas complicaciones.

Mejor rendimiento, peor valor para un PC gaming real

Incluso si alguien consigue comprar un Core 9 273PQE, el coste total de la plataforma puede resultar menos atractivo que una configuración con Raptor Lake Refresh. Entre disponibilidad limitada, placas compatibles, BIOS modificadas y posibles sobrecostes, Bartlett Lake pierde fuerza como opción real de compra frente a CPUs de consumo.

El Core i9-14900K y otros modelos de 14ª generación siguen teniendo más sentido para el usuario doméstico, porque ofrecen soporte oficial, disponibilidad más amplia y mejor relación entre precio, rendimiento y estabilidad. En gaming, una pequeña ventaja porcentual no siempre compensa una plataforma más cara y menos accesible.

En conjunto, Bartlett Lake demuestra que Intel todavía puede extraer rendimiento interesante de Raptor Cove cuando elimina la parte híbrida. El problema es que ese potencial queda encerrado en el segmento embebido, dejando al Core 9 273PQE como una CPU fascinante para pruebas, pero poco práctica para montar un PC gaming convencional.

Vía: Wccftech

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