Intel ha puesto punto final, de forma discreta, a su iniciativa Software Defined Silicon (SDSi), también conocida como Intel On Demand. Según un informe publicado por Phoronix, la compañía ha archivado el repositorio oficial en GitHub asociado a este proyecto, lo que en la práctica confirma su abandono definitivo.
La propuesta de Intel On Demand buscaba permitir a clientes empresariales desbloquear funciones adicionales en procesadores Xeon ya adquiridos, previo pago de una tarifa. La idea, sin embargo, nunca logró una adopción significativa, quedó mantenida de forma irregular y terminó perdiendo sentido en el contexto real del mercado de centros de datos.
Un modelo que no convenció a los grandes clientes
El principal problema de Intel On Demand fue su encaje comercial. En entornos de hiperescalado, donde operan gigantes de la nube y grandes centros de datos, pagar un extra por activar funciones en silicio ya comprado resultaba poco atractivo. Estos clientes trabajan a escala masiva, con márgenes muy ajustados y un control exhaustivo de costes, lo que hacía difícil justificar un modelo de activación bajo licencia en hardware físico.
Aunque el concepto recordaba al de los servicios por suscripción, la diferencia clave es que Intel On Demand planteaba pagos únicos ligados al hardware, no licencias de software renovables mensualmente. Esa rigidez limitó aún más su atractivo frente a modelos puramente software.
Qué funciones quería monetizar Intel
En sus planes originales, Intel pretendía ofrecer como opciones bajo demanda varias tecnologías avanzadas de sus CPUs Xeon. Entre ellas figuraban Quick Assist, Dynamic Load Balancer, Data Streaming Accelerator, así como Software Guard Extensions (SGX) y el In-Memory Analytics Accelerator.
La propia web de Intel On Demand describía el concepto como una “activación única de aceleradores y funciones de seguridad seleccionadas”. Sin embargo, con el paso del tiempo, el sitio fue simplificado progresivamente, hasta quedar reducido a unos pocos documentos técnicos y párrafos sueltos, una señal clara de que el proyecto había quedado en segundo plano.
Un precedente que ya había fracasado antes
No era la primera vez que Intel experimentaba con este tipo de modelo. A comienzos de la década de 2010, la compañía lanzó el Intel Upgrade Service, una iniciativa similar orientada a CPUs de consumo que también permitía desbloquear características adicionales mediante pago. Aquella propuesta tuvo una vida muy corta y fue abandonada sin demasiado ruido, un precedente que ya anticipaba las dificultades de este enfoque.
Durante un tiempo, algunos entusiastas llegaron a preguntarse si Intel On Demand podría acabar llegando a CPUs de consumo, pero con la desaparición del proyecto, esa posibilidad queda descartada a corto y medio plazo.
El hardware, de momento, libre de muros de pago
La desaparición silenciosa de Intel On Demand deja una conclusión clara: el mercado no está preparado para pagar por desbloquear funciones de hardware ya presentes en el silicio. Al menos por ahora, el modelo de muros de pago seguirá circunscrito al software, donde la flexibilidad y el valor percibido son muy distintos.
Para Intel, el cierre de SDSi supone reconocer un experimento fallido, pero también evita abrir una puerta que podría haber generado rechazo generalizado entre clientes y entusiastas. El hardware vuelve a quedar, al menos de momento, fuera del modelo de pago por funciones.
Vía: NotebookCheck












