HP ha incorporado silenciosamente una nueva configuración de su OmniDesk Mini que sustituye el anterior SSD M.2 de 256 GB por 128 GB de almacenamiento UFS, una solución mucho más habitual en smartphones y tablets que en ordenadores de sobremesa con Windows.
El equipo mantiene un precio de 499,99 dólares (440€) y utiliza el Intel Core 3 304 de la plataforma Wildcat Lake. El cambio resulta especialmente llamativo porque reduce a la mitad la capacidad incluida y abandona el SSD NVMe reemplazable como unidad principal, aunque HP conserva una ranura M.2 para ampliar posteriormente el almacenamiento.
HP sustituye el SSD M.2 por almacenamiento UFS
La decisión de recurrir a 128 GB de almacenamiento UFS permite reducir espacio ocupado en la placa y potencialmente también costes de fabricación, pero introduce varias diferencias frente a un SSD PCIe NVMe convencional.
UFS está diseñado para ofrecer un almacenamiento compacto y eficiente integrado directamente en el dispositivo, por lo que encaja bien en móviles, tablets y determinados sistemas embebidos. En un mini PC de escritorio, sin embargo, sacrifica parte de la facilidad de sustitución y normalmente también rendimiento frente a una unidad NVMe moderna.
HP no especifica qué versión de UFS utiliza ni sus velocidades de lectura y escritura, haciendo imposible establecer una comparación precisa con SSD SATA o PCIe. Esa ausencia resulta particularmente importante porque diferentes generaciones de UFS pueden ofrecer comportamientos muy distintos.
Tampoco está confirmado si la unidad UFS se encuentra soldada permanentemente a la placa, aunque esa es la implementación más habitual para esta tecnología.
128 GB resultan muy ajustados para un PC con Windows
La capacidad incluida es probablemente la mayor limitación de esta configuración. Windows, la partición de recuperación, las actualizaciones y las aplicaciones básicas pueden consumir rápidamente una parte considerable de 128 GB antes incluso de añadir documentos personales.
Para un equipo utilizado únicamente con navegador, herramientas ofimáticas y servicios almacenados en la nube, la capacidad puede resultar suficiente durante un tiempo. El margen cambia rápidamente al instalar aplicaciones grandes, sincronizar carpetas locales o almacenar contenido multimedia.
Esta limitación resulta más relevante que la simple comparación entre UFS y NVMe. Aunque el rendimiento fuese suficiente para un uso cotidiano, disponer únicamente de 128 GB obliga a gestionar el espacio con bastante más cuidado que en la anterior configuración de 256 GB.
HP mantiene al menos una ranura M.2 para instalar posteriormente un SSD, evitando que el sistema quede completamente condicionado por el almacenamiento integrado. Falta conocer si esa unidad adicional puede utilizarse directamente como disco de arranque y cómo gestiona la BIOS la convivencia con el UFS.
La memoria también cambia respecto al modelo anterior
La ficha del nuevo OmniDesk Mini sustituye la anterior memoria LPDDR5X por DDR5-5600 integrada en la placa. La información disponible no deja suficientemente clara la capacidad exacta incluida en esta nueva configuración, por lo que conviene comprobarla antes de realizar la compra.
El término onboard indica además que la memoria no estaría pensada para ser sustituida mediante módulos DIMM convencionales, reduciendo las posibilidades de ampliación futura.
Esta decisión sigue la misma filosofía que el almacenamiento UFS: aumentar la integración dentro de un sistema compacto a costa de parte de su capacidad de reparación y actualización.
Para un mini PC empresarial esto puede tener sentido si la configuración se dimensiona correctamente desde el principio, pero para un comprador doméstico la imposibilidad de ampliar RAM puede limitar considerablemente la vida útil del equipo.
El Core 3 304 apunta principalmente a productividad básica
El procesador elegido es el Intel Core 3 304, basado en Wildcat Lake, una plataforma orientada a sistemas compactos y eficientes antes que a estaciones de trabajo de altas prestaciones.
Su enfoque encaja con ofimática, navegación web, videoconferencias, reproducción multimedia y tareas empresariales ligeras, donde importan más consumo, tamaño y respuesta general que disponer de una elevada capacidad multihilo.
No es, por tanto, un sistema destinado a renderizado prolongado, creación de contenido pesada o cargas intensivas de compilación, aunque el rendimiento final dependerá también de los límites de potencia y refrigeración establecidos por HP.
El formato compacto puede además imponer restricciones térmicas bajo cargas continuadas, de modo que el comportamiento sostenido será más importante que las frecuencias máximas anunciadas para el procesador.
La conectividad mantiene lo necesario para un mini PC de oficina
HP incorpora USB-C y USB-A a 10 Gbps, además de HDMI 2.0 para la salida de vídeo. La conectividad inalámbrica corre a cargo de Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.4.
No se trata de una dotación especialmente avanzada para 2026, pero cubre las necesidades habituales de periféricos, pantallas y redes inalámbricas en entornos de productividad.
La presencia de una conexión USB de alta velocidad puede ser especialmente útil precisamente por las limitaciones del almacenamiento interno, ya que un SSD externo rápido se convierte en otra vía sencilla para ampliar capacidad sin abrir el equipo.
Aun así, depender de almacenamiento externo o de una actualización M.2 posterior reduce parte del atractivo de comprar un sistema que debería estar preparado para utilizarse directamente desde el primer día.
Los 499,99 dólares resultan difíciles de justificar con solo 128 GB
El precio coloca al OmniDesk Mini en una posición complicada frente a numerosos mini PC que ya incluyen SSD NVMe de mucha mayor capacidad dentro de rangos similares.
Parte de la tarifa puede justificarse mediante la licencia de Windows, garantía, soporte de HP y el propio diseño compacto, elementos que no aparecen necesariamente en equipos de fabricantes menos establecidos.
Sin embargo, pasar desde un SSD M.2 de 256 GB a una unidad UFS con la mitad de capacidad sin reducir el precio de forma equivalente supone un recorte muy visible para el comprador.
La configuración puede tener más sentido en oficinas gestionadas donde aplicaciones y documentos se ejecutan desde servicios de red o nube, minimizando la necesidad de almacenamiento local. Para un usuario doméstico, en cambio, instalar un SSD adicional probablemente se convierta en una necesidad relativamente pronto.
El nuevo OmniDesk Mini muestra así cómo el aumento de los costes de memoria y NAND puede trasladarse al diseño de equipos completos, no necesariamente mediante incrementos directos de precio, sino reduciendo capacidad o utilizando tecnologías de almacenamiento más económicas.
Vía: Guru3D












