Gigabyte ha ampliado su catálogo de placas base con chipset Z890 introduciendo un modelo claramente orientado a contener costes sin renunciar a la base de la plataforma. La nueva Gigabyte Z890 D Plus se posiciona como una opción de entrada dentro de la gama alta, con compatibilidad directa para los Intel Core Ultra 200S Plus, incluyendo los Core Ultra 250K Plus y Core Ultra 270K Plus, pero recortando elementos que suelen elevar el precio final como la conectividad avanzada o las soluciones inalámbricas integradas.
El enfoque es claro: mantener lo imprescindible para una configuración moderna sin añadir extras que muchos usuarios no necesitan. Por ello, esta placa prescinde de USB4, Thunderbolt 4 y cualquier tipo de WiFi integrado, centrándose en ofrecer una base sólida en almacenamiento, expansión y alimentación. A cambio, Gigabyte mantiene compatibilidad con hasta cuatro ranuras M.2 NVMe, un punto clave en configuraciones actuales donde el almacenamiento de alta velocidad es protagonista y cada vez más relevante frente a soluciones SATA tradicionales.
Diseño ATX con VRM sólido y soporte para DDR5 y PCIe 5.0
La Gigabyte Z890 D Plus adopta formato ATX y utiliza una configuración de alimentación basada en conectores ATX de 24 pines junto a doble EPS de 8 pines, apoyándose en un sistema VRM de 12+1+2 fases para gestionar la energía del procesador. Este planteamiento la sitúa en una posición equilibrada dentro de su segmento, permitiendo soportar CPUs exigentes sin necesidad de soluciones más complejas orientadas a overclock extremo o configuraciones de alto consumo sostenido.
El Socket LGA1851 se acompaña de cuatro ranuras DDR5, junto a un slot principal PCIe 5.0 x16 con mecanismo de liberación rápida, pensado para facilitar la instalación de tarjetas gráficas de gran tamaño. En almacenamiento, encontramos una ranura M.2 Gen5 x4 con disipador, otra ranura M.2 Gen4 x4 conectada directamente a CPU y dos adicionales ranuras M.2 Gen4 x4 vinculadas al chipset Z890, lo que permite montar configuraciones NVMe bastante completas sin necesidad de recurrir a tarjetas de expansión adicionales.
Conectividad recortada pero funcional: sin USB4 ni WiFi, con LAN 2.5 GbE
Donde más se nota el ajuste de costes es en la conectividad. La placa elimina completamente soporte para USB4 y Thunderbolt 4, algo cada vez más habitual en modelos de gama alta, y también prescinde de cualquier solución WLAN integrada, lo que deja claro su enfoque hacia configuraciones cableadas o usuarios que no priorizan conectividad inalámbrica integrada.
A cambio, mantiene lo básico con un puerto USB 3.2 Gen 2 Type-C de 10 Gbps en el panel trasero, suficiente para periféricos actuales sin entrar en configuraciones más avanzadas. En red, la conectividad queda en manos de un controlador Realtek 2.5 GbE, mientras que el apartado de audio recurre al clásico Realtek ALC887, una solución funcional pero claramente básica dentro del segmento actual de placas base.
Una Z890 básica que prioriza plataforma frente a extras
Más allá de cifras, lo interesante de esta Gigabyte Z890 D Plus es su planteamiento dentro del mercado. Frente a placas base cada vez más cargadas de extras, este modelo apuesta por ofrecer el acceso al chipset Z890 con una configuración funcional, eliminando elementos que no todos los usuarios consideran imprescindibles. Aun así, mantiene detalles prácticos como los botones SMD traseros para encendido, reinicio, Clear CMOS y USB BIOS Flashback, que facilitan tareas de mantenimiento y configuración sin depender de la propia placa instalada en el chasis.
Este tipo de propuestas encaja especialmente en equipos donde el presupuesto se prioriza en CPU y GPU, dejando la placa base como un elemento estable pero sin sobrecostes innecesarios. En ese sentido, la Z890 D Plus no busca competir en características, sino en equilibrio dentro de la plataforma, ofreciendo lo justo para aprovechar el Socket LGA1851 sin inflar el precio con conectividad avanzada que muchos usuarios no llegarán a utilizar.
Vía: TechPowerUp













