El coste de fabricar un portátil está cambiando con rapidez. Según TrendForce, CPU, DRAM y SSD ya representan aproximadamente el 68% del coste total de materiales de un modelo convencional en el tercer trimestre de 2026, frente al 45% que suponían a comienzos de 2025.
La presión procede principalmente de más de un año de subidas en memoria y almacenamiento, a las que ahora se añade un mayor coste de los procesadores. TrendForce estima que, para mantener el mismo margen bruto de comienzos de 2025, las marcas tendrían que encarecer alrededor de un 80% un portátil equivalente, aunque eso no significa que esa subida vaya a trasladarse íntegramente al consumidor.
La memoria y los SSD han cambiado la estructura de costes
TrendForce utiliza como referencia un portátil convencional que tenía un precio recomendado de 900$ durante el primer trimestre de 2025, cuando el suministro de memoria todavía era relativamente estable. En aquel momento, procesador, DRAM y SSD suponían aproximadamente un 45% de su coste de materiales.
Desde entonces, la subida continuada de estos componentes habría elevado ese porcentaje hasta el 68% en el tercer trimestre de 2026. Esto significa que una parte mucho mayor del coste de fabricar el equipo depende ahora directamente de tres componentes sometidos a fuertes tensiones de precio.
El problema no se limita, por tanto, a que la RAM o el SSD sean más caros de forma aislada. Cuando CPU, memoria y almacenamiento concentran más de dos tercios del BOM, las marcas disponen de mucho menos margen para compensar incrementos mediante otros elementos relativamente baratos del portátil.
Mantener los márgenes exigiría subidas difíciles de trasladar al mercado
La estimación más llamativa de TrendForce afecta al precio final. La firma calcula que un producto comparable al modelo de 900$ utilizado como referencia tendría que costar aproximadamente un 80% más en el tercer trimestre de 2026 para conservar el mismo margen bruto existente a comienzos de 2025.
Eso llevaría teóricamente un equipo equivalente hasta alrededor de 1.620$ si toda la presión de costes se trasladara al precio, aunque TrendForce no está afirmando que las marcas vayan a aplicar semejante incremento de forma automática. En la práctica, fabricantes, distribuidores y canal pueden absorber una parte sacrificando margen.
Hasta ahora, esa estrategia ha sido posible gracias a inventarios adquiridos cuando CPU, DRAM y SSD eran más baratos. Mientras esas existencias sigan disponibles, las marcas pueden amortiguar temporalmente la subida de los componentes actuales y evitar que el precio minorista refleje inmediatamente todo el encarecimiento.
La situación cambia a medida que esos inventarios se agotan. TrendForce advierte de que los próximos productos tendrán que incorporar en mayor medida los costes actuales, obligando a los fabricantes a elegir entre subir precios, reducir márgenes o aceptar una posible caída de demanda.
Los envíos mejoran, pero 2026 seguirá cerrando en negativo
Al mismo tiempo, el suministro de procesadores ha mejorado claramente desde el segundo trimestre de 2026, permitiendo que los fabricantes normalicen progresivamente sus procesos de compra y producción. Esa recuperación elimina uno de los principales cuellos de botella que había condicionado al mercado durante los meses anteriores.
Las marcas también han acelerado la adquisición de componentes ante las continuas subidas de DRAM y SSD, adelantando compras para asegurar inventario antes de nuevos incrementos. Esto habría contribuido a que los envíos del primer semestre superasen las previsiones iniciales de TrendForce.
Con esta nueva situación, la firma ha revisado al alza sus previsiones y ahora espera que los envíos mundiales de portátiles caigan un 9,4% interanual durante 2026. Sigue siendo un retroceso importante, pero menor del que se contemplaba cuando la escasez de CPU era más intensa.
El segundo semestre perderá peso respecto a otros años
El reparto de los envíos durante 2026 será además poco habitual. Tradicionalmente, la segunda mitad del año concentra la temporada más fuerte, impulsada por campañas comerciales, vuelta a las aulas, Navidad y renovaciones empresariales.
Este año, parte de esa demanda se habría adelantado al primer semestre por las compras preventivas y la necesidad de asegurar componentes. TrendForce proyecta un reparto aproximado del 53% de los envíos durante la primera mitad del año frente al 47% en la segunda, invirtiendo parcialmente el patrón habitual.
Eso implica que, aunque la previsión anual mejore, los volúmenes podrían empezar a descender a partir del tercer trimestre. No sería necesariamente una señal de desplome repentino de la demanda, sino también el resultado de haber adelantado compras que normalmente habrían llegado más tarde.
Los fabricantes tendrán que elegir entre margen y demanda
A corto plazo, TrendForce espera que las marcas mantengan estrategias de envíos relativamente agresivas, apoyadas en nuevos lanzamientos, competencia por cuota de mercado, demanda empresarial estable y componentes adquiridos previamente a menor coste.
Ese colchón tiene fecha de caducidad. Cuando desaparezcan las existencias baratas, el coste de los nuevos portátiles reflejará con mayor intensidad los precios actuales de CPU, DRAM y SSD, haciendo mucho más difícil mantener las tarifas actuales sin deteriorar los márgenes.
El comportamiento del mercado dependerá entonces de tres variables: cuánto suban realmente los precios, cuánto estén dispuestas las marcas a sacrificar margen y cuánto retrasen los consumidores la renovación de sus equipos. Una subida demasiado agresiva podría proteger la rentabilidad por unidad, pero reducir al mismo tiempo el volumen vendido.
TrendForce no está asegurando que los portátiles vayan a encarecerse un 80%. Su estimación muestra más bien la magnitud de la presión acumulada sobre los costes y hasta qué punto la industria depende ahora de inventarios antiguos para contenerla. Cuando ese colchón desaparezca, la tensión sobre los precios de venta será mucho más difícil de ocultar.
Vía: TechPowerUp











