El mercado de hardware sigue encareciéndose y ya afecta de lleno a equipos completos. Corsair ha aplicado una subida drástica en su AI Workstation 300, cuyo modelo más avanzado pasa de 2.299$ (~1.986€) a 3.399$ (~2.936€). Este incremento refleja cómo la crisis de memoria DRAM y el encarecimiento de los SSD están impactando directamente en el precio final de sistemas completos.
No se trata de un caso aislado. El aumento de costes ya se ha trasladado a GPU, PCs preensamblados, mini PCs y portátiles, pero en este caso el salto resulta especialmente llamativo. El motivo está claro: cuando se combinan grandes cantidades de RAM y almacenamiento, el impacto de la subida de precios se multiplica.
Subidas escalonadas según configuración, pero con un salto extremo en el modelo tope
La AI Workstation 300 se ofrece en varias configuraciones, todas afectadas por el encarecimiento del hardware. Sin embargo, el incremento no es uniforme y se vuelve especialmente agresivo en los modelos superiores, donde la memoria y el almacenamiento tienen mayor peso en el coste final.
- Ryzen AI Max 385 + 64 GB + 1 TB
1.599$ (~1.381€) → 1.699$ (~1.467€) - Ryzen AI Max+ 395 + 128 GB + 1 TB
1.999$ (~1.726€) → 2.699$ (~2.331€) - Ryzen AI Max+ 395 + 128 GB + 4 TB
2.299$ (~1.986€) → 3.399$ (~2.936€)
Aquí es donde se aprecia el problema real: pasar de 128 GB y aumentar el almacenamiento dispara el precio, lo que indica que el coste de la memoria LPDDR5X y los SSD está creciendo de forma desproporcionada.
La memoria y el almacenamiento se convierten en el principal factor de coste
El comportamiento de los precios deja una lectura clara. En configuraciones básicas, el aumento es contenido, pero al escalar en capacidad, el impacto se dispara. Esto confirma que la memoria RAM y el almacenamiento ya no son componentes secundarios, sino los elementos que más influyen en el precio final del sistema.
En el caso del salto entre 64 GB y 128 GB, el incremento de precio sugiere que el coste de la DRAM está absorbiendo buena parte del margen del producto. A esto se suma el almacenamiento, donde pasar de 1 TB a 4 TB implica un aumento notable, reflejando también la presión en el mercado de SSD.
El efecto de la crisis de DRAM y NAND ya alcanza al PC completo
Este tipo de subidas pone en evidencia que la actual situación del mercado no afecta solo a componentes sueltos. La escasez y el encarecimiento de memoria están trasladándose directamente a productos terminados, desde PCs hasta estaciones de trabajo orientadas a IA.
El resultado es un escenario donde los sistemas de alto rendimiento se encarecen de forma acelerada, especialmente aquellos que requieren grandes cantidades de memoria. Esto afecta tanto a profesionales como a entusiastas, que ven cómo el acceso a configuraciones avanzadas se vuelve cada vez más costoso.
Una tendencia que podría agravarse en los próximos meses
Todo apunta a que esta situación no es puntual. Con la demanda de IA y centros de datos creciendo, la presión sobre la memoria seguirá aumentando. En este contexto, productos como la AI Workstation 300 son un claro ejemplo de cómo el coste del hardware puede escalar rápidamente en configuraciones avanzadas.
Si la tendencia continúa, es probable que veamos nuevas subidas en sistemas preensamblados y estaciones de trabajo, consolidando un mercado donde la memoria y el almacenamiento marcan el precio más que nunca.
Vía: Wccftech











