ASUS se enfrenta a una nueva queja pública relacionada con su servicio de garantía, después de que un usuario denunciara haber recibido su monitor profesional ProArt PA32QCV con dos puertos USB-C ausentes tras enviarlo a reparar. Según su testimonio, el dispositivo regresó sin solucionar los problemas originales y presentaba daños físicos que asegura que no existían antes del envío.
El propietario, identificado como u/hughtawdry en Reddit, afirma haber pagado 1.300 dólares (1.162€) por el monitor y llevar cinco semanas intentando resolver el incidente. La situación se ha complicado después de que ASUS le solicitara una retención de otros 1.300 dólares en su tarjeta de crédito para tramitar un reemplazo anticipado, una condición que el afectado rechaza.
El ASUS ProArt PA32QCV habría regresado sin reparar y con dos conectores ausentes
El caso fue publicado en el subreddit r/ASUS, donde el usuario explica que inicialmente solicitó una reparación convencional mediante el procedimiento RMA (Return Merchandise Authorization). Después de varias semanas, recibió nuevamente el monitor sin que, según su versión, se hubieran solucionado los defectos que motivaron la solicitud de garantía.
Al examinar la unidad, descubrió que faltaban dos conectores USB-C en el panel de conexiones posterior, una situación que documentó mediante una fotografía compartida en Reddit. El propietario atribuye los daños al servicio técnico de ASUS, aunque no se han publicado pruebas independientes que permitan determinar cuándo desaparecieron los conectores ni quién fue responsable.
La reclamación afecta a un monitor profesional de 31,5 pulgadas con panel IPS, resolución 6K de 6.016 × 3.384 píxeles y cobertura del 98% DCI-P3. Su conectividad incluye dos puertos Thunderbolt 4 con alimentación de hasta 96W y conexión en cadena, características relevantes para profesionales que utilizan el monitor como parte central de su estación de trabajo.
La ausencia física de conexiones de este tipo puede tener consecuencias mayores que perder dos puertos adicionales. Thunderbolt 4 permite transportar vídeo, datos y alimentación mediante un mismo cable, simplificando las conexiones con determinados portátiles. Dependiendo de los conectores afectados, el daño podría impedir utilizar funciones que forman parte de las características principales del monitor, aunque la pantalla todavía pudiera mostrar imagen mediante otras entradas.
ASUS solicita 1.300 dólares para tramitar un reemplazo anticipado
Según el afectado, cinco semanas de conversaciones con atención al cliente y seis números diferentes de escalado no han permitido resolver la reclamación. La alternativa ofrecida sería utilizar el programa de reemplazo anticipado de ASUS, mediante el cual el fabricante envía una unidad de sustitución antes de recibir y comprobar el dispositivo defectuoso.
Este procedimiento existe realmente en Estados Unidos y Canadá. La documentación oficial del programa ASUS Rapid Replacement establece que los clientes elegibles deben facilitar una tarjeta de crédito válida. Si el producto original no llega a ASUS dentro de los 14 días naturales posteriores a la recepción del reemplazo, el fabricante puede cobrar su precio de venta recomendado.
Por tanto, la retención de 1.300 dólares no equivale necesariamente a un segundo pago definitivo por el monitor. Se trata de una garantía económica asociada al intercambio de dispositivos. Sin embargo, puede inmovilizar temporalmente una cantidad importante del crédito disponible, y su cancelación depende de que se cumplan las condiciones correspondientes.
El problema particular de esta reclamación es la disputa sobre el origen de los daños físicos. El usuario teme que ASUS pueda considerar que los conectores ausentes son consecuencia de una manipulación indebida y que ello afecte a la devolución de la retención. No obstante, no existe constancia de que ASUS haya realizado ese cargo ni de que haya rechazado devolverlo.
Esta diferencia es fundamental porque el reemplazo anticipado está diseñado para reducir el tiempo que un cliente permanece sin su equipo, no necesariamente para resolver desacuerdos sobre daños aparecidos durante una reparación anterior. Cuando la responsabilidad está cuestionada, la inspección del producto y el registro de su estado antes y después del servicio adquieren especial importancia.
La falta de una resolución complica el uso profesional del monitor
Para un usuario que depende de un monitor 6K para edición, diseño o trabajos de precisión, pasar varias semanas sin una reparación efectiva supone un problema que va más allá del coste del dispositivo. La pérdida de determinadas conexiones también puede obligar a modificar el cableado o utilizar accesorios adicionales, especialmente cuando el monitor integra funciones de conectividad y concentrador USB.
Además, el precio de adquisición no garantiza un procedimiento de garantía más rápido ni una sustitución inmediata sin condiciones. El programa de reemplazo anticipado puede resultar útil cuando no existen desacuerdos sobre el estado del equipo, pero este caso demuestra cómo una disputa por daños físicos puede complicar considerablemente un trámite inicialmente destinado a reparar un defecto.
El propietario ha recurrido al sistema de reclamaciones de la dirección de ASUS
Ante la falta de una solución, el usuario asegura haber presentado una reclamación mediante el formulario de escalado dirigido a la dirección de ASUS. También está considerando acudir al Better Business Bureau (BBB), una organización estadounidense que tramita reclamaciones de consumidores, además de estudiar otras opciones para resolver el conflicto.
Por ahora, el caso continúa basado en el testimonio del propietario y las fotografías publicadas en Reddit. No se dispone de un informe técnico independiente ni de una respuesta pública de ASUS que permita determinar el origen de los daños. Tampoco está confirmado que la compañía haya denegado definitivamente la garantía del dispositivo.
La reclamación pone de manifiesto la importancia de documentar el estado de un producto antes de enviarlo a reparar, conservando fotografías, números de RMA y comunicaciones con el servicio técnico. El aspecto pendiente de resolver no es únicamente la sustitución del ProArt PA32QCV, sino determinar quién debe asumir la responsabilidad por los conectores ausentes, evitando que una reparación fallida termine generando un nuevo conflicto económico.
Vía: Wccftech











