Un exdirectivo de Micron sitúa en 2028 el aumento significativo de nueva oferta de memoria

Un exdirectivo de Micron sitúa en 2028 el aumento significativo de nueva oferta de memoria

La industria de la memoria podría tardar todavía varios años en ampliar de forma sustancial su capacidad. Sumit Sadana, exvicepresidente ejecutivo y antiguo director comercial de Micron, considera que el nuevo suministro significativo no comenzará a crecer hasta 2028, en un momento en el que la demanda continúa aumentando en prácticamente todos los segmentos.

Sadana, que actualmente permanece vinculado a Micron como asesor del CEO, hizo estas declaraciones durante el Six Five Summit 2026 celebrado el 15 de septiembre. La estimación no significa que la escasez vaya a terminar en 2028 ni constituye una previsión concreta para DDR5, NAND o precios minoristas, ya que el propio directivo reconoce que todavía no existe una fecha clara para recuperar el equilibrio entre oferta y demanda.

El nuevo suministro significativo no empezaría a crecer hasta 2028

Según Sadana, la escasez de memoria afecta actualmente a todos los segmentos del mercado y las previsiones de demanda que reciben los fabricantes siguen revisándose al alza. Incluso con nuevas inversiones y ampliaciones de capacidad, todavía resulta difícil determinar cuándo podrá la oferta alcanzar al consumo.

El punto importante está en el significado de 2028. Sadana no afirma que hasta entonces vaya a permanecer congelada la producción, sino que las ampliaciones capaces de modificar de forma relevante el equilibrio del mercado empezarían a notarse a partir de ese año.

Construir nuevas fábricas, preparar salas limpias, instalar equipamiento y aumentar gradualmente el rendimiento de fabricación exige varios años. Por ello, incrementar el gasto de capital no se traduce inmediatamente en más bits disponibles en el mercado, especialmente cuando la demanda aumenta al mismo tiempo que entra nueva capacidad.

La IA está convirtiendo la memoria en un límite directo para el rendimiento

La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial constituye uno de los principales factores detrás de esta presión. Los grandes modelos necesitan mantener enormes cantidades de datos residentes en memoria, mientras entrenamiento e inferencia exigen mover información constantemente entre memoria y procesadores.

Si la capacidad disponible resulta insuficiente, un modelo puede simplemente no caber dentro del sistema. Cuando el problema está en el ancho de banda, GPU y otros aceleradores pueden permanecer esperando datos pese a disponer de potencia de cálculo libre, reduciendo la utilización efectiva de un hardware extremadamente caro.

Esta relación está haciendo que memoria y almacenamiento ganen peso dentro del diseño completo de los sistemas de IA. Ya no basta con incrementar únicamente la capacidad de cómputo: capacidad, ancho de banda, consumo y proximidad al procesador empiezan a determinar cuánto rendimiento puede extraerse realmente de cada acelerador.

El desequilibrio también tiene una dimensión estructural. La fabricación mundial de DRAM se concentra actualmente en muy pocas compañías, mientras el número de empresas diseñando procesadores y aceleradores continúa creciendo. Muchos compradores compiten así por una base de suministro mucho más concentrada, dificultando responder rápidamente a nuevas oleadas de demanda.

Los clientes empiezan a pedir memoria diseñada para cargas concretas

Sadana también describe un cambio en la relación entre fabricantes de memoria y clientes. En lugar de limitarse a adquirir productos estandarizados disponibles en el mercado, cada vez más empresas trabajan con los proveedores para definir configuraciones específicas según rendimiento, capacidad y consumo.

Esto obliga a planificar con mayor antelación. Micron y otros fabricantes necesitan conocer años antes qué necesitarán futuros aceleradores, servidores y plataformas para decidir qué tecnologías fabricar, qué capacidad reservar y dónde resulta rentable invertir en nuevas líneas de producción.

El cambio ayuda a explicar el crecimiento de acuerdos de suministro a largo plazo. Para grandes operadores de centros de datos, asegurar memoria suficiente puede resultar tan importante como reservar GPU, especialmente cuando una plataforma futura requiere capacidades o anchos de banda que no pueden sustituirse fácilmente por componentes convencionales.

El impacto puede extenderse más allá de los centros de datos

Aunque la IA está impulsando una parte importante del crecimiento, las fábricas no producen cada categoría de memoria de forma completamente independiente. Las decisiones sobre obleas, equipamiento y mezcla de productos pueden modificar cuánto suministro termina disponible para servidores, PC, móviles o almacenamiento.

Eso no permite concluir automáticamente que DDR5 o NAND de consumo vayan a mantenerse caras hasta 2028. Sadana no proporciona previsiones de precios, volúmenes concretos ni una distribución del nuevo suministro entre DRAM, HBM y NAND, por lo que trasladar su estimación directamente al mercado minorista sería ir más allá de sus declaraciones.

Sí existe una implicación industrial clara: si los productos destinados a IA ofrecen una demanda más fuerte y contratos más previsibles, los fabricantes tienen incentivos para priorizar capacidad hacia aquellas categorías con mayor valor añadido, condicionando indirectamente las decisiones de inversión en otros segmentos.

La fecha de 2028 sigue siendo una estimación, no un punto de equilibrio garantizado

Sadana ejerció como vicepresidente ejecutivo y director comercial de Micron antes de pasar recientemente a un puesto de asesor sénior del CEO. Sus declaraciones reflejan una visión interna y experimentada de la industria, pero no constituyen una previsión oficial para cada producto de Micron.

Tampoco existe garantía de que oferta y demanda vuelvan a equilibrarse durante 2028. Esa evolución dependerá de nuevas fábricas, mejoras de rendimiento, crecimiento de la IA, mezcla de productos y comportamiento de clientes, variables capaces de cambiar de forma considerable durante los próximos dos años.

La lectura más precisa es, por tanto, que 2028 marcaría el comienzo de una ampliación significativa de nueva capacidad, no necesariamente el final de la escasez. Mientras la demanda siga aumentando al ritmo actual, incluso esas nuevas fábricas podrían necesitar tiempo adicional antes de devolver al mercado de memoria a una situación más equilibrada.

Vía: Guru3D

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