Hoy en Fanáticos del Hardware analizamos los OneOdio Studio Max 2, unos auriculares DJ inalámbricos cerrados pensados para cabina, producción musical y uso multimedia avanzado. Su propuesta es clara: ofrecer una experiencia inalámbrica realmente útil para trabajar con audio, combinando baja latencia, sonido Hi-Res con LDAC y una autonomía muy amplia, sin renunciar al uso por cable cuando la situación lo requiera.
Ficha técnica
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Marca y modelo | OneOdio Studio Max 2 Wireless DJ Headphones |
| Tipo | Auriculares over-ear cerrados, dinámicos, orientados a DJ, producción y uso multimedia. |
| Transductores | Drivers dinámicos de 45 mm con imanes de neodimio. |
| Respuesta en frecuencia | 20 Hz – 40 kHz, con certificación Hi-Res Audio e Hi-Res Wireless. |
| Impedancia y sensibilidad | 34 ohm; sensibilidad de 98 dB/mW. |
| Conectividad | 2,4 GHz con dongle M2 y RapidWill+ 3.0; Bluetooth 6.0 con LDAC/AAC/SBC; cable de 3,5 mm y 6,35 mm. |
| Micrófono | Doble micrófono con reducción de ruido, integrado y oculto, para llamadas y acceso al asistente de voz. |
| Latencia | Aproximadamente 9 ms en modo 2,4 GHz con el dongle M2. |
| Autonomía | Hasta 120 h por Bluetooth y unas 55 h en modo 2,4 GHz con el dongle M2. |
| Carga | USB-C con carga rápida: 5 minutos ofrecen aproximadamente 9 h de uso; carga completa ~2,5 h. |
| Peso y diseño | 330 g, con copas plegables y giratorias 180 grados. |
| Extras incluidos | Estuche rígido, app OneOdio para ecualización y ajustes, cables de audio y cable USB-C. |
Diseño, accesorios y unboxing
Los Studio Max 2 llegan en un packaging bastante completo. Dentro de la caja encontramos los auriculares, el estuche rígido, el dongle M2 de 2,4 GHz, un cable en espiral de 3 m (3,5 a 6,35 mm), un cable recto de 1,2 m (3,5 a 3,5 con adaptador a 6,35), el cable USB‑C y la documentación.
En mano, la primera impresión es la de unos cascos grandes de DJ de toda la vida: copas over-ear voluminosas, diadema ancha y un diseño negro sobrio con detalles discretos. El chasis es plástico, pero está bien ensamblado y no transmite crujidos extraños al manipularlo. Tiene un acabado que sorprende para su rango de precio. Las copas se pliegan hacia dentro y además giran 180°, lo que facilita tanto el transporte como el típico uso de escucha a un solo oído en cabina.
Ergonomía y comodidad
Sobre la cabeza, los Studio Max 2 se sienten grandes pero razonablemente cómodos. El peso ronda los 330 g, así que no son precisamente ligeros, pero la diadema reparte bastante bien y las almohadillas de polipiel gruesa ayudan a que la presión se note más como abrazo que como pinza. La fuerza de sujeción está en el lado firme, algo lógico en unos cascos pensados también para uso DJ en cabina, donde conviene que no se muevan con facilidad. Aun así, tras varias horas de sesión, no aparecen puntos de presión especialmente molestos, siempre que la diadema esté bien ajustada.
El aislamiento pasivo es bueno: al ser cerrados, con copas profundas y almohadillas generosas, recortan bastante bien el ruido ambiente de una habitación, cafetería o incluso sala de ensayo moderadamente ruidosa. No sustituyen a unos cerrados de estudio de referencia, pero para mezclar, grabar voces caseras o pinchar sin monitores exageradamente altos, cumplen. El control físico se concentra en la copa derecha: botón de encendido y modo, control de volumen, gestión de pistas y acceso al asistente de voz (vía el micrófono integrado). Los botones se distinguen bien al tacto y la curva de aprendizaje es rápida; en poco tiempo resulta fácil recordar qué hace cada uno.
Conectividad: Bluetooth, cable y baja latencia con dongle M2
El apartado más interesante está en la conectividad. OneOdio declara tecnología RapidWill+ 3.0 y una latencia inalámbrica de 9 ms al usar el dongle M2 de 2,4 GHz, una cifra que coloca a los Studio Max 2 en una categoría mucho más seria que la de los auriculares Bluetooth convencionales. En la práctica, esto se traduce en:
- Con el M2 enchufado directamente a la mesa, interfaz o PC, la sensación es prácticamente la de un cable: golpes de bombo, claps y referencia del monitor coinciden sin que notes retraso apreciable.
- Para producir o editar vídeo, permiten lanzar clips, revisar la línea de tiempo y tocar instrumentos virtuales sin la sensación de audio retrasado que suele arruinar el trabajo serio con muchos modelos inalámbricos.
- El modo Bluetooth 6.0 (la versión más reciente del estándar) con LDAC mantiene una latencia superior, como ocurre con cualquier conexión Bluetooth, pero resulta perfectamente válido para escucha musical, gaming ligero y contenido multimedia.
La gracia es que tienes cuatro modos de conexión:
- 2,4 GHz con M2 (ultra baja latencia).
- Bluetooth (LDAC/AAC/SBC).
- Cable 3,5 mm.
- Cable 6,35 mm.
Eso significa que puedes pasar de pinchar en una mesa con el dongle a escuchar música del móvil por Bluetooth o a enchufarlos con cable a un previo de auriculares, todo con el mismo par de cascos.
Calidad de sonido: drivers de 45 mm, LDAC y perfil Hi-Res
En cuanto al sonido, los Studio Max 2 montan drivers dinámicos de 45 mm y cuentan con certificación Hi-Res Audio e Hi-Res Wireless. OneOdio declara una respuesta en frecuencia de 20 Hz a 40 kHz y un bitrate inalámbrico de hasta 400 kbps en el enlace de baja latencia (frente a los 990 kbps que permite LDAC en modo escucha), una mejora notable frente a la primera generación.
La firma sonora ha sido supervisada por KSHMR (quien también tiene una edición limitada firmada de 1.000 unidades), va por el camino de un perfil equilibrado con un toque divertido:
- Graves: presentes, con pegada suficiente para música electrónica, hip‑hop y pop moderno, pero sin tragarse los medios. No son unos “basshead” extremos, algo que agradezco para mezclar.
- Medios: bastante limpios, voces bien definidas y guitarras que no suenan hundidas. Para producción y crítica de mezclas, aquí está la parte que más importa, y cumplen mejor de lo que esperaba en este rango de precio.
- Agudos: extendidos, con brillo y aire, pero sin caer en la sibilancia agresiva típica de algunos modelos baratos. El rango alto ayuda a percibir detalles de reverb, platos y texturas, lo que siempre viene bien a la hora de afinar decisiones de mezcla.
¿Son monitores de estudio perfectos? No, ni buscan serlo. Hay cierto realce en graves y una presentación más musical que quirúrgica. Precisamente por eso funcionan bien como auriculares de trabajo diario: no cansan, mantienen pegada y permiten producir, pinchar o escuchar música sin que el sonido resulte plano o excesivamente analítico.
Con LDAC activo y un buen archivo o streaming en alta calidad, el salto frente a SBC se nota: más detalle en los extremos y una escena algo más abierta, aprovechando el ancho de banda adicional.
App y funciones extra
La app de OneOdio añade un extra útil frente a la primera generación: permite ajustar la ecualización, cambiar de modo, actualizar el firmware, gestionar el modo gaming y localizar los auriculares con una función tipo “Find My Headphones”.
Lo que más me interesa a nivel práctico es:
- Ecualización personalizada: si de serie notas los graves algo presentes, puedes recortar ligeramente la zona baja y obtener un perfil más neutro para mezclar.
- Modos predefinidos (DJ, Studio, Gaming, Movie…): no son milagrosos, pero te permiten cambiar rápidamente de enfoque sin ir moviendo sliders cada vez.
- Gestión de conexiones: ver qué dispositivos están emparejados, prioridad entre dongle y BT, etc.
Autonomía: hasta 120 horas y carga rápida USB-C
La batería es uno de sus grandes argumentos. Según OneOdio, los Studio Max 2 alcanzan cifras muy altas de autonomía: hasta 120 horas en modo Bluetooth y unas 55 horas en modo 2,4 GHz con el dongle M2.
En la práctica, esto significa que si los usas principalmente en modo BT normal, puedes estar perfectamente dos semanas largas trabajando, jugando y escuchando música sin pensar en el cargador. En modo 2,4 GHz + M2 para sesiones de producción y DJ, la autonomía sigue siendo más que decente; no te van a dejar tirado a medio bolo, salvo que te olvides de cargarlos durante días. La carga se realiza mediante USB-C y admite carga rápida: con unos 5 minutos conectados se obtienen aproximadamente 9 horas de uso, mientras que la carga completa ronda las 2,5 horas. Es el tipo de producto que puedes enchufar un rato antes de una sesión y olvidarte del cargador durante varios días.
Calidad de construcción y durabilidad
A nivel de construcción, los Studio Max 2 siguen la filosofía habitual de OneOdio: plástico, pero bien resuelto. Las copas y la diadema muestran buena rigidez, las bisagras plegables transmiten confianza y el sistema de giro de 180° no parece frágil a primera vista. Las almohadillas de polipiel son cómodas y sellan bien, aunque, como siempre, habrá que ver cómo aguanta el material el paso de los meses con sudor y uso intensivo. La buena noticia es que, al ser de formato estándar, no debería ser difícil encontrar recambios compatibles cuando toque.
El conjunto viene protegido por un estuche rígido EVA suficientemente robusto como para tirar los cascos a la mochila y olvidarte de si se llevan algún golpe. Para uso de DJ y productor que va de estudio en estudio, se agradece.
Puntos fuertes
- Latencia ultra baja con RapidWill+ 3.0 y M2: permiten pinchar y producir de forma inalámbrica con una respuesta muy cercana a la de una conexión por cable.
- Cuatro modos de conexión muy flexibles: 2,4 GHz, Bluetooth con LDAC, jack de 3,5 mm y 6,35 mm; se adaptan a mesa, interfaz, portátil, móvil o consola sin complicaciones.
- Sonido Hi-Res equilibrado y agradable: graves con pegada pero controlados, medios limpios y agudos detallados, con una firma sonora supervisada por KSHMR en la edición limitada firmada.
- Autonomía sobresaliente: cifras muy por encima de lo habitual, tanto en Bluetooth como en baja latencia, suficientes para olvidarse del cargador durante días.
- App con EQ y ajustes reales: poder afinar la respuesta, cambiar modos y localizar los cascos suma puntos frente a la competencia directa.
- Precio competitivo: Rondan los 180–190 € en tiendas como Thomann, muy por debajo de otras soluciones inalámbricas para DJ con especificaciones similares.
- Micrófono integrado y oculto: doble micrófono con reducción de ruido (no sobresale de la copa) para llamadas y comandos de voz.
A mejorar
- Peso y tamaño generosos: los 330 g y el volumen de las copas se notan en sesiones muy largas o cabezas pequeñas.
- Sin cancelación activa de ruido: no es imprescindible en este perfil, pero algunos usuarios de estudio móvil podrían echarla en falta.
Conclusión: ¿merecen la pena los OneOdio Studio Max 2?
Los OneOdio Studio Max 2 Wireless DJ Phones responden a una pregunta muy concreta: “¿puedo trabajar y pinchar con auriculares inalámbricos sin sufrir por la latencia?”. En este caso, la respuesta es sí, y además con la tranquilidad de poder recurrir al cable cuando la situación lo pida.
No son perfectos ni pretenden sustituir a unos cerrados de referencia en estudio, pero logran un equilibrio muy atractivo: baja latencia con el dongle, buen sonido Hi-Res con LDAC, gran autonomía y un precio razonable para lo que ofrecen. Si pasas muchas horas produciendo, editando vídeo, jugando o moviéndote entre estudio y cabina, son una alternativa muy seria tanto para uso inalámbrico como cableado.
Su mayor acierto es precisamente esa versatilidad: puedes usarlos con cable de 3,5 mm o 6,35 mm en cabina, con el dongle M2 para baja latencia o por Bluetooth cuando prima la comodidad. Para quien busca unos auriculares “para todo” con enfoque pro, capaces de servir en producción, directo, gaming y ocio, los OneOdio Studio Max 2 son unos candidatos muy sólidos y con una relación prestaciones/precio difícil de ignorar. Si quieres ver cómo suena y se comporta otro over-ear inalámbrico con LDAC en la misma línea, échale un ojo a nuestro análisis de los Haylou S40.
Fanáticos del Hardware otorga la medalla de Oro y el sello de RECOMENDADO los OneOdio Studio Max 2.
Agradecemos a OneOdio la confianza depositada en nosotros al cedernos los OneOdio Studio Max 2 para su análisis.
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¡Gracias por leer nuestro análisis del OneOdio Studio Max 2! 🙌
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