Tesla habría realizado su primer gran fichaje para Terafab, el proyecto con el que Elon Musk quiere fabricar chips para IA, robótica y computación espacial. Gary Jiang, veterano de Intel con casi 18 años de experiencia, figura ahora como Director, Tera Fab en Austin, Texas.
El movimiento llega después de que Intel se vinculase al proyecto mediante su futura tecnología Intel 14A, clave para la estrategia de fabricación avanzada de Musk. Terafab apunta a una inversión inicial de 55.000 millones de dólares y hasta 119.000 millones si se completan más fases.
Gary Jiang llega desde la fabricación avanzada de Intel
El nombre clave es Gary Jiang, un perfil muy técnico para una etapa donde Terafab necesita pasar de visión industrial a ejecución real. Según su perfil profesional, Jiang empezó en junio de 2026 como Director, Tera Fab, con base en Austin, Texas.
Su trayectoria encaja con lo que Tesla y SpaceX necesitan. Jiang pasó cerca de 18 años en Intel y trabajó como factory manager en Arizona, donde participó en preparación de instalaciones, transferencia tecnológica, instalación de herramientas y arranque hacia producción de alto volumen.
Antes de esa etapa, Jiang acumuló experiencia en producción masiva con nodos de 22 nm y 14 nm dentro de Intel. Ese detalle importa porque levantar una fab no va solo de comprar maquinaria, sino de gestionar procesos, yields, validación, herramientas, costes y escalado industrial.
Terafab no es una fábrica cualquiera
Terafab se presenta como una instalación de semiconductores verticalmente integrada, pensada para cubrir diseño, fabricación, empaquetado avanzado, memoria, pruebas y computación. La idea de Musk es acortar ciclos de chip, reducir dependencia externa y producir capacidad de cómputo para Tesla, SpaceX y xAI.
El proyecto tiene varias capas. Tesla necesita chips para FSD, Optimus y futuros sistemas de IA, mientras SpaceX mira hacia computación espacial y centros de datos vinculados a su infraestructura orbital. No hablamos de una fab genérica, sino de una cadena propia para cargas muy concretas.
La ambición también explica el nombre. Musk ha hablado de producir un teravatio de capacidad de cómputo anual, una cifra enorme que busca reflejar la escala necesaria para robots humanoides, vehículos autónomos, entrenamiento, inferencia y sistemas de IA distribuidos.
Intel 14A es la pieza estratégica del acuerdo
La relación con Intel es uno de los puntos más importantes. Musk afirmó que Terafab usará Intel 14A, el nodo avanzado con el que Intel Foundry quiere recuperar credibilidad frente a TSMC y Samsung. Para Intel, Tesla sería un cliente externo de enorme visibilidad.
El valor de Jiang encaja justo ahí. Haber trabajado en transferencia tecnológica y arranque de fabricación dentro de Intel puede facilitar la comunicación entre Terafab e Intel Foundry, especialmente si el proyecto depende de reglas de diseño, herramientas, empaquetado y procesos todavía inmaduros.
Intel 14A no es una tecnología trivial ni plenamente asentada. Si Terafab escala cuando 14A ya esté más maduro, Tesla podría beneficiarse de un nodo avanzado sin tener que desarrollar desde cero toda la tecnología de fabricación, aunque la ejecución seguirá siendo extremadamente compleja.
La cifra de inversión ha crecido de forma brutal
Musk había planteado inicialmente Terafab como un proyecto de unos 20.000 millones de dólares, pero la documentación ligada a Grimes County eleva mucho la escala. SpaceX planteó una inversión inicial de 55.000 millones de dólares y hasta 119.000 millones en fases adicionales.
Estas cifras colocan el proyecto en una liga casi sin precedentes. Una fab avanzada exige litografía, salas limpias, herramientas de metrología, deposición, grabado, implantación, empaquetado, energía, agua y personal especializado, con costes que se disparan antes incluso de fabricar chips comerciales.
También existe una dimensión política. SpaceX consiguió incentivos fiscales en Grimes County pese a oposición local, con residentes preocupados por agua, energía, impacto ambiental e industrialización de la zona. Terafab no solo es un proyecto tecnológico, también territorial e institucional.
Tesla necesita experiencia que no tiene en casa
Tesla sabe diseñar hardware, integrar sistemas y escalar fábricas de vehículos, pero una fab de semiconductores es otra disciplina. La fabricación avanzada trabaja con miles de pasos de proceso, control atómico, yields delicadísimos y calendarios de instalación de herramientas extremadamente estrictos.
Por eso el fichaje de Jiang tiene sentido. Un perfil procedente de Intel aporta experiencia directa en arranque de fabs, transferencia tecnológica y producción de alto volumen, justo las áreas donde Tesla no puede improvisar solo con cultura de ingeniería rápida.
La lectura estratégica es clara: Musk no quiere depender eternamente de terceros para sus chips más críticos. Si Optimus, FSD, xAI y computación espacial escalan como promete, la demanda interna de silicio podría justificar una cadena propia, aunque el riesgo financiero sea enorme.
Tesla has just made its first big hire for its Terafab!
Tesla has hired Gary Jiang, a semiconductor manufacturing veteran of nearly 18 years at Intel, to serve as director of its Terafab chip-fab project in Austin.
Jiang lists his current role as “Director, Tera Fab” at Tesla.… pic.twitter.com/yfdvyO9i4z
— Sawyer Merritt (@SawyerMerritt) June 30, 2026
Intel también se juega mucho con Terafab
Para Intel, Terafab es una oportunidad de validación. Un cliente como Tesla daría visibilidad real a Intel 14A y reforzaría la narrativa de Intel Foundry, que necesita demostrar que puede atraer clientes externos relevantes y no depender solo de productos propios.
Lip-Bu Tan ha sido claro al señalar que la industria no ha seguido el ritmo de la demanda generada por la IA. El acuerdo con Musk permite a Intel posicionarse como socio de fabricación para una demanda futura gigantesca, aunque los plazos y volúmenes reales sigan siendo inciertos.
También hay riesgo reputacional. Si Terafab se retrasa, cambia de alcance o no alcanza producción competitiva, Intel podría quedar ligada a otra promesa sobredimensionada de Musk, justo cuando la compañía intenta reconstruir confianza en nodos, ejecución y negocio foundry.
El gran reto será pasar del plan a la oblea
La contratación de Gary Jiang es una señal seria, pero todavía no convierte Terafab en una fab operativa. Levantar una instalación avanzada requiere años, miles de millones, cadena de suministro, permisos, herramientas, procesos, equipos humanos y clientes internos con diseños listos para fabricar.
Además, muchas piezas siguen sin estar cerradas públicamente. No está claro quién financiará cada parte, cómo se dividirán Tesla y SpaceX los costes, qué volumen irá a cada chip ni cuándo llegará la producción comercial, por mucho que el proyecto ya tenga apoyo político e industrial.
La lectura final es que Terafab empieza a tomar forma real con fichajes y socios técnicos. Gary Jiang aporta experiencia de Intel, Intel 14A da una ruta de nodo avanzado y Grimes County ofrece escala industrial, pero el proyecto todavía debe demostrar que puede fabricar chips competitivos a tiempo.
Vía: Wccftech










