Hay combinaciones que, sobre el papel, no deberían funcionar. Mezclar el survival horror clásico de los noventa (el de los pasillos estrechos y la munición contada) con un sistema de combate táctico por turnos suena a una de esas mezclas al tuntún. Son dos filosofías casi opuestas, la capacidad de reacción al momento frente a los movimientos calculados. Y sin embargo, Vultures – Scavengers of Death te planta 3 zombies a distancias diferentes con los recursos limitados y solo las matemáticas podrán salvarte. Resulta que quitarle la velocidad al terror y obligarte a convivir con cada decisión, turno a turno, puede ser igual o más angustiante aún.
Desarrollado por Team Vultures, un estudio colombiano formado por Mateo y Giovanni y publicado por Firesquid, lo tendremos con nosotros en abril para PC. Hemos tenido acceso temprano y, tras varias horas explorando las ruinas del Valle de Salento, las impresiones que nos llevamos son, cuanto menos, esperanzadoras.
El Valle de Salento no perdona
La premisa nos sitúa en 1993. Una explosión en la Torre Eugénesis desata un desastre biológico que transforma el Valle de Salento en un entorno hostil plagado de mutantes. Nosotros encarnamos a un operativo de VULTURES, una pequeña unidad de mercenarios contratada por un cliente enigmático para adentrarse en la zona de cuarentena. El objetivo: recuperar materiales e información que puedan conducir al origen de la infección. Es un planteamiento que no reinventa la rueda narrativa del género, pero que funciona. Los documentos que encontramos desperdigados por las misiones están sorprendentemente bien escritos, y hay una intención clara de ir revelando capas a medida que avanzamos.
Visualmente, Vultures abraza sin pudor la estética retro de PS1: polígonos gruesos, paleta de colores apagada y un filtro de pantalla CRT que evoca a los televisores de tubo. Podría parecer un recurso puesto por moda o por abaratar costes, pero aquí funciona con una eficacia que va más allá de la nostalgia. Los menús están diseñados con muchísimo mimo, resultan interesantes y colaboran en crear una mejor experiencia. Todo tiene un estilo único, los colores están equilibrados y bien escogidos… En general, se nota mucho el alma puesta en los detalles. Por otro lado, el apartado sonoro acompaña con una banda sonora tensa y atmosférica. No es nada reseñable, pero colabora a crear la ambientación.
Pensar o morir
Mientras exploramos libremente, abriendo puertas, saqueando habitaciones y recopilando llaves y códigos, el juego respira como un survival horror convencional, con la cámara estática y los pasillos opresivos. Pero en cuanto un mutante nos detecta, todo cambia: entramos en modo de combate táctico por turnos. De repente, cada acción consume puntos de acción (AP) y cada movimiento gasta puntos de movimiento (MP). Cada bala, cada paso, cada decisión cuenta.
El sistema de apuntado por zonas corporales es, probablemente, el elemento que mejor define la experiencia. Similar al sistema V.A.T.S de Fallout, podemos disparar al cuerpo para asegurar el daño, a las piernas para inmovilizar al enemigo un turno o apuntar a la cabeza para hacer el máximo daño posible, asumiendo una probabilidad de fallo mucho mayor. Es algo que ya hacíamos en la saga XCOM, pero es efectivo. Cuando tienes tres infectados avanzando hacia ti, te quedan dos balas y un único botiquín, esa decisión entre el tiro seguro y el tiro esperanzado se convierte en un pequeño drama. Fallar en esa situación es para llevarse las manos a la cabeza, casi literalmente.
Y es que la munición es un bien tan preciado que el cuchillo pasa de ser un último recurso a convertirse en compañero habitual. El sigilo, además, se recompensa de verdad. Evitar un combate innecesario puede ser la decisión más inteligente de toda la misión, y eso dice mucho de cómo el juego entiende la supervivencia: no se trata de matar todo lo que se mueve, sino de salir vivo con lo justo.
Lo que queda por pulir
Dicho todo esto, conviene mencionar todo: Vultures todavía tiene trabajo por delante. El equilibrio de dificultad es el punto que más atención necesita. Hay momentos en los que la curva se dispara de forma abrupta, pasando de situaciones manejables a escenarios donde la escasez de recursos roza lo frustrante sin que medie una progresión natural. No es un problema de concepto sino de calibración: hay una línea fina entre el desafío estimulante y la sensación de injusticia, y el juego la cruza en más de una ocasión.
También hemos encontrado algunos bugs menores: puertas que desaparecían al repetir una misión, algún comportamiento errático en el estado de sangrado de los enemigos y pequeñas inconsistencias en la interfaz confundiendo inglés y español. Nada que rompa la experiencia y será fruto de un desarrollo que aún se está puliendo, pero sí detalles que conviene corregir antes del lanzamiento para que la inmersión no se resienta.
Por último, hay una tensión inherente al propio diseño que merece mención. El terror funciona muchas veces a través de la inmediatez, del sobresalto. Cuando el combate pasa a ser por turnos, el jugador dispone de todo el tiempo del mundo para planificar, lo que reduce inevitablemente el factor de susto puro. Vultures lo compensa con la angustia de ver cómo se agotan tus opciones turno a turno, pero es un equilibrio delicado que no siempre se resuelve del todo. Es terror psicológico y táctico, no visceral, y conviene entrar con esa expectativa.
Nuestras conclusiones sobre Vultures – Scavengers of Death
Aun con esas aristas, lo que Vultures – Scavengers of Death pone sobre la mesa merece atención. La mezcla de géneros funciona mejor de lo esperado: hay una satisfacción particular en resolver cada habitación como un puzle mortal, en encontrar la secuencia perfecta de acciones que te permite salir vivo gastando lo mínimo. La atmósfera consigue transportarte a una época del medio que muchos recordamos con cariño, sin quedarse en el mero homenaje.
Si Team Vultures consigue ajustar la curva de dificultad y pulir esos detalles técnicos antes del lanzamiento en abril, podríamos estar ante una de esas pequeñas sorpresas indies que se ganan un hueco en la memoria del género. La base está ahí, sólida y con personalidad. Falta que el tramo final esté a la altura de lo que promete. Estaremos atentos.
Agradecemos a Firesquid, la confianza depositada en nosotros al cedernos una clave de Vultures – Scavengers of the Dead para la elaboración de su análisis en PC
Fanáticos del Hardware otorga la medalla de PLATA a Vultures – Scavengers of the Dead
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