Las restricciones comerciales internacionales continúan marcando la estrategia de NVIDIA en el mercado chino, donde los aceleradores gráficos y de IA de gama alta llegan en versiones específicas, ajustadas para cumplir con los límites regulatorios. Dentro de este contexto se encuadra la RTX 6000D Blackwell, un modelo que, pese a no llevar la denominación PRO, mantiene un nivel técnico muy elevado y se sitúa claramente en el segmento profesional.
Lejos de tratarse de una solución recortada en exceso, la RTX 6000D responde a la lógica habitual de este tipo de productos: ajustes selectivos en memoria y configuración interna, sin alterar la arquitectura base del silicio Blackwell.
84 GB de GDDR7 y memoria distribuida a doble cara
La RTX 6000D Blackwell incorpora 84 GB de memoria GDDR7, una cifra inferior a los 96 GB del modelo occidental completo, que utiliza un bus de 512 bits. En esta variante, NVIDIA recurre a un bus de 448 bits, acompañado por 28 chips de 3 GB, dispuestos en un diseño de memoria a doble cara alrededor del núcleo gráfico.
Este tipo de distribución permite mantener un alto ancho de banda sin ocupar todas las posiciones disponibles en el PCB. Un desmontaje publicado por el canal chino GINNSOD muestra una densidad de componentes muy elevada, propia de tarjetas orientadas a estaciones de trabajo y servidores de cálculo.
Núcleo GB202 y especificaciones técnicas
En el centro de la tarjeta se encuentra el silicio GB202-891-KA-A1, una variante del chip Blackwell de gama alta. Según los datos recogidos en la base de datos de TechPowerUp, la RTX 6000D mantiene 19.968 shaders, una frecuencia turbo de hasta 2.430 MHz y el ya mencionado bus de memoria de 448 bits.
El diseño de referencia establece un TDP de 600W, aunque las mediciones mostradas durante el desmontaje reflejan un consumo máximo real cercano a 419W, una diferencia significativa que apunta a márgenes térmicos y eléctricos holgados en esta configuración concreta.
Paralelismos claros con la RTX PRO 6000 Blackwell
A nivel interno, la RTX 6000D presenta paralelismos evidentes con la RTX PRO 6000 Blackwell, otro modelo profesional basado en el mismo silicio. La diferencia clave se encuentra en la configuración de la memoria: mientras la versión PRO ocupa las 32 posiciones disponibles con chips de 3 GB, la RTX 6000D deja cuatro espacios sin poblar, lo que explica la reducción de capacidad total.
Este enfoque confirma que la RTX 6000D no es un diseño independiente, sino una derivación directa del modelo profesional, ajustada para cumplir con los requisitos regulatorios sin modificar la arquitectura fundamental.
Refrigeración pasiva y soluciones personalizadas
De serie, la RTX 6000D emplea un sistema de refrigeración pasiva, pensado para integrarse en workstations y sistemas con flujo de aire controlado. Como integrador, GINNSOD ofrece modificaciones personalizadas con refrigeración líquida, y el desmontaje muestra la instalación de una solución a medida, orientada a mejorar el control térmico en configuraciones exigentes.
Este tipo de adaptaciones es habitual en entornos profesionales donde se prioriza la estabilidad sostenida, especialmente en sistemas con varias GPUs trabajando de forma continua.
Sistemas profesionales con doble RTX 6000D
Como ejemplo del posicionamiento real de este modelo, GINNSOD ha llegado a listar una estación de trabajo equipada con dos RTX 6000D Blackwell y un AMD Threadripper Pro, con un precio aproximado de 26.000$ (~21.912€). Este tipo de configuración deja claro que la RTX 6000D está pensada para IA, cálculo intensivo y cargas profesionales avanzadas, incluso dentro de un mercado condicionado por restricciones de exportación.
En conjunto, la RTX 6000D Blackwell ilustra la estrategia actual de NVIDIA en China: ajustar especificaciones sin desactivar el potencial del silicio, ofreciendo hardware de alto nivel a empresas y usuarios profesionales, aunque con recortes precisos frente a las variantes disponibles en otros mercados.
Vía: TechPowerUp














