El próximo Samsung Galaxy S26 Ultra ha aparecido en las primeras pruebas de Geekbench 6, y como ya es tradición en los flagships de la marca, lo hace con una variante ligeramente acelerada del chip de Qualcomm. En esta ocasión se trata del Snapdragon 8 Elite Gen 5, cuyos núcleos de alto rendimiento han sido detectados funcionando a 4,74 GHz, frente a los 4,61 GHz habituales.
Sin embargo, lo más llamativo no es el overclock en sí, sino que pese a esa ligera subida de frecuencia, el S26 Ultra no logra imponerse en rendimiento frente a un rival directo como el RedMagic 11 Pro, lo que vuelve a poner sobre la mesa dudas sobre el impacto real de estas ediciones “for Samsung”.
Resultados de Geekbench 6: ventaja clara para RedMagic
Los datos filtrados muestran que el Galaxy S26 Ultra alcanza:
- 3.601 puntos en single-core
- 10.686 puntos en multi-core
Por su parte, el RedMagic 11 Pro, también equipado con Snapdragon 8 Elite Gen 5, registra cifras superiores:
- 3.696 puntos en single-core (2,6% más rápido)
- 11.654 puntos en multi-core (9,1% más rápido)
La diferencia es especialmente notable en el apartado multi-core, donde el dispositivo gaming logra una ventaja sólida pese a no contar con una versión overclockeada del silicio.
Refrigeración activa y retornos decrecientes del overclock
Una de las explicaciones más plausibles apunta al apartado térmico. El RedMagic 11 Pro incorpora un sistema de refrigeración mucho más agresivo, combinando líquida y ventilador activo, lo que le permite mantener frecuencias altas durante más tiempo sin caer en throttling.
En cambio, aunque Samsung eleve el techo de frecuencia del chip, el margen de ganancia es limitado si el sistema no puede sostener esa potencia de forma estable. Además, el Snapdragon 8 Elite Gen 5 podría estar entrando en una zona de retornos decrecientes, donde aumentar MHz aporta muy poca mejora real y dispara el consumo y el calor.
¿Estrategia técnica o marketing?
Históricamente, los Snapdragon “overclockeados” en dispositivos Galaxy no siempre han sido los más rápidos frente a la competencia. Esto plantea la cuestión de si Samsung mantiene esta estrategia como un elemento más de marketing, o si realmente busca ofrecer el máximo rendimiento posible dentro de sus límites de diseño térmico, autonomía y formato.
La situación es distinta con chips propios como el Exynos 2600, donde la compañía controla más aspectos del desarrollo. Aun así, incluso ese SoC depende en gran medida de diseños de ARM, mientras que Qualcomm cuenta con arquitecturas internas como Oryon, que siguen marcando ventaja en ciertos escenarios.
Queda margen para cambios en unidades finales
Conviene recordar que Geekbench 6 es solo una referencia parcial, y que el rendimiento final del Galaxy S26 Ultra podría variar cuando lleguen las primeras unidades comerciales tras el evento Galaxy Unpacked. No sería la primera vez que un dispositivo mejora mediante ajustes de firmware y optimizaciones previas al lanzamiento.
Por ahora, eso sí, los primeros datos apuntan a que el overclock del Snapdragon 8 Elite Gen 5 no garantiza automáticamente una ventaja frente a modelos con mejor refrigeración y enfoque gaming.
Vía: Wccftech










