El calendario de lanzamiento de PlayStation 6 podría no estar tan definido como muchos esperan. Según el analista David Gibson, Sony no tendría reparos en retrasar la llegada de su próxima consola si las condiciones del mercado no resultan favorables, especialmente teniendo en cuenta el buen rendimiento comercial de PS5 y el encarecimiento de componentes clave.
Gibson ha expuesto estas previsiones en un informe en japonés publicado en Sandstone Insights, dirigido a inversores del sector tecnológico y del entretenimiento.
Un contexto financiero favorable para prolongar la generación actual
De cara al tercer trimestre del año fiscal 2025, el analista prevé que Sony supere las expectativas financieras, con unas ventas estimadas de 1,8 billones de yenes y un beneficio operativo de 160.000 millones de yenes. El negocio de PlayStation seguiría siendo uno de los pilares principales de estos resultados.
Las ventas de PS5 se habrían visto impulsadas por descuentos aplicados entre octubre y diciembre, un periodo en el que algunos indicadores apuntaban a una ralentización del mercado. Sin embargo, los datos de Circana correspondientes a diciembre en Estados Unidos muestran que la adopción de hardware se ha mantenido estable.
A pesar de las críticas por la escasez de exclusivos first-party, Gibson también anticipa un comportamiento sólido del software, lo que refuerza la idea de que Sony no tiene urgencia comercial por acelerar la transición a una nueva generación.
Especificaciones de PS6 y dudas sobre su configuración final
Según el analista, Sony ya podría tener definidas las especificaciones base de PS6, que incluirían un APU de AMD conocido internamente como Orion y compatibilidad con arquitectura RDNA 5. No obstante, sigue sin estar claro si un posible retraso obligaría a revisar o actualizar dicha configuración, algo que tendría implicaciones directas en costes y consumo energético.
El precio de la memoria, un factor crítico
Más allá del contexto financiero, uno de los mayores riesgos para el calendario de PS6 estaría en el precio del almacenamiento y la memoria. Los costes elevados de estos componentes ya están afectando a otros sistemas actuales y futuros, como la Steam Machine.
Aunque Sony dispone de reservas de componentes para PS5, su sucesora probablemente exigiría al menos 32 GB de memoria GDDR7, un requisito que encarecería de forma notable el producto final si los precios no se estabilizan.
Opiniones divididas sobre el calendario de la próxima generación
Las previsiones dentro de la industria no son unánimes. Tom Henderson, de Insider Gaming, ha señalado que Microsoft y Sony ya habrían discutido posibles retrasos en la próxima generación. En cambio, el conocido analista Moore’s Law Is Dead cree que ambas compañías esperarán a que los precios de la memoria se moderen antes de tomar decisiones drásticas.
Un mercado menos propicio para subir de generación
A este escenario se suma un contexto económico complicado. Tanto Xbox Series X como PS5 se venden actualmente a precios superiores a sus PVP de lanzamiento en 2020, lo que dificulta convencer a los consumidores de dar el salto a una nueva consola.
Parte de la comunidad teme que PS6 llegue con un precio elevado y que la mejora tecnológica no sea suficiente para justificar la inversión, especialmente si la generación actual aún tiene margen de recorrido.
Por ahora, Sony guarda silencio oficial, pero el equilibrio entre costes, beneficios y percepción del consumidor podría acabar siendo determinante para el calendario real de PS6.
Vía: NotebookCheck











