El sector del hardware atraviesa un periodo de tensión prolongada por el encarecimiento de la memoria, una situación que podría condicionar durante años el calendario de lanzamiento de consolas. En este contexto, un informe reciente de Insider Gaming señalaba que Sony estaría valorando retrasar el lanzamiento de PS6, aunque nuevas informaciones matizan ese escenario.
En un podcast reciente, el conocido analista Moore’s Law Is Dead aseguró de forma explícita que “no se ha tomado la decisión de retrasar ninguna consola”. Esto no implica que las preocupaciones hayan desaparecido, pero sí sugiere que Sony dispone todavía de margen para observar la evolución del mercado antes de modificar su hoja de ruta.
Margen de maniobra hasta 2027 para definir la memoria
Según Moore’s Law Is Dead, PlayStation aún tiene tiempo antes de verse obligada a tomar decisiones definitivas. El acuerdo con AMD para fabricar la APU Orion, prevista para mediados de 2027, sigue su curso sin cambios conocidos. Este calendario permite a Sony retrasar una de las decisiones más sensibles del diseño: la cantidad final de memoria DRAM que integrará la consola.
El analista explica que este aspecto no se cierra hasta fases relativamente tardías del ciclo de producción, lo que da margen para esperar a que los precios de la DDR5 se estabilicen. Tanto Sony como Microsoft pueden seguir monitorizando el mercado durante aproximadamente un año más, manteniendo viable un lanzamiento hacia finales de 2027 o comienzos de 2028 sin alterar de forma drástica sus planes.
Visiones enfrentadas entre filtradores
El debate no está exento de fricciones entre fuentes habituales del sector. Insider Gaming, a través de su editor jefe Tom Henderson, fue quien introdujo la posibilidad de un retraso. Henderson reaccionó con un escueto “Lol” en redes sociales a las últimas declaraciones, dejando entrever su desacuerdo con esa lectura más optimista.
No obstante, Moore’s Law Is Dead no desmiente directamente el informe original. Su postura es más matizada: confirma que las conversaciones internas sobre un posible retraso existen, pero insiste en que no hay ninguna decisión cerrada. En otras palabras, el retraso está sobre la mesa como opción, no como plan definido.
La demanda también genera dudas en la nueva generación
Más allá del coste de los componentes, existe otro factor clave: la demanda. Algunos analistas cuestionan si el mercado está preparado para asumir otra subida de precios en consolas. PS5 y Xbox Series X ya experimentaron incrementos de precio incluso antes de que la memoria alcanzara los niveles actuales, lo que podría haber erosionado la predisposición del consumidor.
En cuanto a especificaciones, los rumores apuntan a que PS6 apostará por arquitectura RDNA 5, con mejoras claras en ray tracing y escalado, pero no está garantizado que el salto de rendimiento sea lo suficientemente grande como para justificar un desembolso mayor para todos los jugadores. Este equilibrio entre coste y percepción de avance será determinante para Sony.
Consolas con margen, pero no todos tienen tiempo
Mientras Sony y Microsoft disponen de cierto colchón temporal, no ocurre lo mismo con otros actores. Proyectos como la Steam Machine de Valve podrían verse más afectados, ya que su ventana de lanzamiento en el primer trimestre estaría en serio peligro según Insider Gaming y Moore’s Law Is Dead.
En conjunto, el encarecimiento de la memoria sigue siendo una amenaza real para la próxima generación de consolas, pero PS6 no está oficialmente retrasada. Sony observa, evalúa y gana tiempo, consciente de que las decisiones tomadas en los próximos meses marcarán no solo el calendario, sino también la viabilidad comercial de su próxima gran apuesta.
Vía: NotebookCheck


















