1X Technologies planea entregar NEO a sus primeros clientes privados en Estados Unidos antes de que termine 2026, abriendo una nueva etapa para la robótica doméstica. La propuesta apunta a un asistente humanoide para tareas cotidianas, pero también plantea dudas importantes sobre precio, autonomía real, privacidad doméstica y asistencia remota.
El robot mide alrededor de 165 cm, pesa algo menos de 30 kg y, según la compañía, puede levantar hasta 70 kg y transportar cerca de 25 kg. El coste previsto parte de 20.000 dólares (~17.080€), aunque también podrá alquilarse por unos 500 dólares al mes (~427€).
Un robot humanoide pensado para tareas domésticas reales
En los materiales mostrados por 1X Technologies, el robot NEO aparece aspirando, doblando ropa y descargando el lavavajillas, tres tareas que encajan con lo que muchos usuarios esperan de un asistente doméstico capaz de asumir trabajos repetitivos. La idea resulta atractiva porque apunta directamente a labores físicas, frecuentes y poco agradecidas dentro del hogar.
El enfoque de NEO se diferencia de otros dispositivos domésticos porque no se limita a una función concreta. No hablamos de un robot aspirador, un brazo fijo o un sistema de vigilancia, sino de un cuerpo humanoide diseñado para interactuar con objetos, muebles y espacios pensados para personas, al menos sobre el papel.
Esa ambición también eleva mucho la dificultad técnica. Doblar ropa, manipular platos, abrir puertas, recoger objetos distintos o moverse entre habitaciones exige visión artificial precisa, control fino de manos, equilibrio estable y planificación de movimientos. Son tareas simples para una persona, pero extremadamente complejas para un robot autónomo.
La asistencia remota plantea dudas sobre su autonomía real
El punto más delicado está en que NEO no parece llegar como un robot completamente autónomo desde el primer día. 1X reconoce que el sistema podrá recibir asistencia remota de un experto de la compañía en horarios programados cuando no pueda completar ciertas tareas por sí solo.
Este detalle cambia bastante la lectura del producto. En lugar de ser únicamente un robot doméstico autónomo para tareas del hogar, NEO también funcionaría como una plataforma asistida, donde parte del aprendizaje y algunas operaciones podrían depender de intervención humana. Para el consumidor medio, la duda será qué hará solo y qué necesitará supervisión externa.
La compañía todavía no ha detallado con precisión qué funciones estarán disponibles de forma plenamente autónoma en el lanzamiento. Esa falta de claridad importa porque el valor real del robot depende justo de eso: si el usuario paga por ayuda doméstica, espera menos intervención humana, menos programación previa y más fiabilidad diaria.
Privacidad y cámaras dentro de casa, el gran freno psicológico
Más allá del precio, la privacidad puede convertirse en uno de los mayores obstáculos para NEO. Un robot humanoide doméstico necesita cámaras, sensores y procesamiento continuo para moverse por habitaciones, reconocer objetos y ejecutar tareas. Eso implica introducir un sistema móvil con visión permanente dentro de espacios íntimos del hogar.
La posibilidad de que un operador remoto pueda ver parte del entorno doméstico incomoda a muchos usuarios. Aunque la compañía establezca controles, horarios y permisos, la sensación de tener un extraño con acceso visual potencial al interior de casa puede frenar la adopción mucho más que cualquier ficha técnica.
Este problema no es exclusivo de 1X, pero sí se vuelve más evidente en un robot humanoide. Un altavoz inteligente o una cámara fija ya generan debate, pero un asistente capaz de desplazarse, mirar, manipular objetos y recibir ayuda remota exige un nivel de confianza mucho mayor entre usuario, fabricante y plataforma.
NEO también servirá para entrenar la siguiente generación
1X trabaja para que NEO pueda operar con menos asistencia humana con el tiempo. Los primeros robots ya estarían funcionando en la fábrica de la compañía en Hayward, California, donde ayudan con tareas logísticas sencillas. Ese uso interno permite recopilar datos reales de operación, manipulación y movimiento para mejorar el sistema.
Este enfoque convierte a los primeros NEO en algo más que productos comerciales. También serán plataformas de aprendizaje en entornos reales, especialmente si llegan a hogares donde las condiciones son mucho menos predecibles que en una fábrica. Cada casa tiene muebles, iluminación, obstáculos, rutinas y objetos distintos.
La estrategia tiene sentido desde el punto de vista técnico, pero refuerza la idea de que el robot todavía está en una fase temprana. Para muchos usuarios, NEO puede parecer menos un electrodoméstico terminado y más un proyecto avanzado de robótica doméstica que aún necesita madurar antes de llegar al gran público.
El objetivo de 100.000 robots al año suena ambicioso
La compañía aspira a producir más de 100.000 robots al año a finales de 2027, apoyándose en más automatización y en una nueva planta en San Carlos. Es una meta ambiciosa, especialmente para un producto caro, complejo y dependiente de una cadena de suministro especializada.
Escalar un robot humanoide no consiste solo en fabricar carcasas y ensamblar motores. Hace falta asegurar actuadores fiables, baterías seguras, sensores precisos, software robusto y mantenimiento continuado. Cada unidad debe funcionar en hogares reales, no solo en demostraciones controladas o vídeos cuidadosamente preparados.
El precio también condicionará el mercado. Con una compra mínima de 20.000 dólares (~17.080€) o un alquiler de 500 dólares mensuales (~427€), NEO queda lejos del usuario medio. En ese contexto, alternativas más asequibles como SwitchBot podrían ganar atención si ofrecen menos ambición humanoide, pero mejor relación entre utilidad y coste.
Un paso importante, pero todavía lejos del robot doméstico ideal
NEO representa un avance llamativo hacia la robótica humanoide doméstica, pero también deja claro que el sector aún no ha resuelto sus grandes barreras. El cuerpo ya existe, las tareas están definidas y la intención comercial es clara, pero autonomía, privacidad, precio y confianza siguen siendo desafíos enormes.
La llegada a primeros clientes en 2026 puede servir como prueba de fuego para 1X. Si el robot demuestra utilidad real sin depender demasiado de asistencia remota, el proyecto ganará credibilidad. Si las tareas cotidianas siguen requiriendo intervención frecuente, NEO quedará más cerca de un laboratorio doméstico avanzado que de un asistente listo para el gran público.
Vía: NotebookCheck










