Xiaomi logra beneficios con sus coches eléctricos mientras su negocio de smartphones se resiente por el coste de los componentes

Xiaomi logra beneficios con sus coches eléctricos mientras su negocio de smartphones se resiente por el coste de los componentes

El último informe financiero de Xiaomi muestra un contraste llamativo entre divisiones. Mientras su negocio de vehículos eléctricos ya genera beneficios en tiempo récord, la división de smartphones sufre una caída significativa en rentabilidad. Este desequilibrio revela un problema estructural: el crecimiento del área automotriz no está compensando completamente el impacto del encarecimiento del hardware en el negocio móvil.

Los coches eléctricos impulsan márgenes inesperados

Durante 2025, Xiaomi vendió un total de 411.082 vehículos eléctricos, logrando un beneficio operativo de 900 millones de yuanes (~120M€). Este resultado es especialmente relevante porque la rentabilidad temprana en el sector automotriz es extremadamente poco habitual, donde la mayoría de fabricantes tardan años en alcanzar el punto de equilibrio.

Además, la compañía ha alcanzado un margen bruto del 24,3% con modelos como el SU7 y YU7, superando a rivales consolidados como BYD (17,6%) o Tesla (15,4%). Esto sugiere que Xiaomi ha conseguido optimizar costes y posicionamiento desde el inicio, algo clave para competir en un mercado altamente exigente.

El negocio de smartphones entra en una fase crítica

En contraste, la división de smartphones está generando una presión financiera importante. El beneficio neto ajustado cayó casi un 24% en el cuarto trimestre, situándose en 6.300 millones de yuanes (~840M€). Este descenso no responde a una caída de ventas directa, sino al fuerte aumento en el coste de los componentes.

El problema principal está en la memoria. Los chips DRAM y NAND han multiplicado su precio hasta por cuatro, elevando el coste de módulos estándar de 30$ a hasta 130$ en configuraciones de 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Este incremento impacta directamente en los márgenes, ya que Xiaomi compite en segmentos donde el precio final es muy sensible, limitando su capacidad de trasladar el coste al consumidor.

Un modelo que tensa el equilibrio interno

Este escenario refleja un punto clave: los beneficios del negocio automotriz están siendo absorbidos por el aumento de costes en smartphones, reduciendo el impacto positivo global. Es decir, Xiaomi gana dinero con coches, pero pierde margen en su negocio principal, lo que genera un equilibrio frágil.

Además, el sector móvil sigue siendo estratégico en volumen, por lo que no puede compensarse únicamente con una división aún en expansión como la de vehículos eléctricos. Esto introduce una presión adicional sobre la compañía, que debe equilibrar dos negocios con dinámicas completamente distintas.

2026 apunta a mayor presión por subsidios e inversión en IA

De cara a 2026, el escenario podría complicarse aún más. La retirada progresiva de subvenciones estatales para coches en China intensificará la competencia en precios, reduciendo márgenes en el negocio automotriz. A esto se suma el plan de inversión en inteligencia artificial, donde el CEO Lei Jun prevé destinar al menos 60.000 millones de yuanes (~7.900M€) en tres años.

Este contexto combina menores márgenes, mayores costes y alta inversión, un cóctel que ya está afectando a la confianza del mercado. Las acciones de Xiaomi han caído un 21% en lo que va de año, reflejando la preocupación de los inversores ante este desequilibrio.

En conjunto, Xiaomi se encuentra en una fase de transición compleja, donde su éxito en coches eléctricos no garantiza estabilidad financiera si el negocio de smartphones sigue deteriorando sus márgenes. La clave estará en si la compañía logra equilibrar costes y crecimiento en ambos frentes sin comprometer su rentabilidad a medio plazo.

Vía: NotebookCheck

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