Tras la controversia generada por los requisitos de Windows 11, que dejaron fuera a numerosos equipos sin TPM 2.0 o sin compatibilidad oficial, empiezan a tomar forma los rumores en torno a Windows 12. Diversos informes apuntan a que el próximo sistema operativo de Microsoft llegaría bajo el nombre interno Hudson Valley Next, con una arquitectura renovada y una integración profunda de IA local.
El elemento diferencial no sería únicamente estético o de interfaz. Las filtraciones sugieren que la IA pasaría de ser una función opcional a convertirse en componente estructural del sistema operativo, lo que implicaría requisitos de hardware más estrictos. En concreto, se habla de la posible exigencia de CPU con NPU capaz de 40 TOPS o más, un umbral que marcaría la compatibilidad plena.
Hudson Valley Next y arquitectura CorePC modular
El supuesto nombre en clave Hudson Valley Next estaría vinculado a una arquitectura denominada CorePC modular, diseñada para separar capas del sistema y permitir instalaciones más ajustadas a cada tipo de dispositivo. Este enfoque modular no sería solo una optimización de espacio, sino una reorganización interna para soportar mejor servicios de IA nativa y procesamiento local avanzado.
La arquitectura CorePC permitiría adaptar el núcleo del sistema a perfiles distintos, desde equipos de escritorio tradicionales hasta dispositivos más ligeros. Pero la clave radica en que la IA dejaría de depender exclusivamente de la nube para ejecutarse en local mediante hardware especializado.
En este escenario, tareas como búsquedas contextuales, recomendaciones automatizadas y análisis de actividad podrían ejecutarse directamente sobre la NPU integrada en el procesador, reduciendo carga sobre CPU y GPU.
Posible requisito de NPU con 40 TOPS o más
Uno de los puntos más sensibles es la posible obligatoriedad de NPU con al menos 40 TOPS de capacidad de cálculo en IA, una cifra asociada a plataformas como Intel Core Ultra o AMD Ryzen AI. Estas unidades de procesamiento neuronal están diseñadas para ejecutar modelos de aprendizaje automático local con mayor eficiencia energética.
Si esta exigencia se confirma, muchos equipos actuales sin NPU dedicada podrían ver limitadas determinadas funciones o quedar fuera de la experiencia completa de Windows 12. No está claro si el sistema bloquearía la instalación en CPUs sin NPU o si simplemente restringiría funciones avanzadas de Copilot y servicios inteligentes integrados.
El precedente de Windows 11 con requisitos como TPM 2.0 y Secure Boot demuestra que Microsoft no descarta imponer barreras técnicas cuando considera que forman parte de la evolución de su plataforma.
Copilot como núcleo del sistema y posible integración con la nube
El refuerzo de Microsoft Copilot sería uno de los pilares de Windows 12, pasando de asistente integrado a elemento transversal del sistema operativo. En lugar de ofrecer funciones aisladas, el asistente podría supervisar actividad, optimizar búsquedas y automatizar tareas como parte del flujo habitual de uso.
También se menciona una evolución de Gaming Copilot, con mayor integración en el ecosistema Xbox y asistencia contextual en juegos. En paralelo, algunos informes hablan de posibles modelos de suscripción vinculados a servicios ampliados, aunque los indicios apuntan más a una expansión de Windows 365 basado en la nube que a un sistema operativo de pago obligatorio.
En conjunto, Windows 12 perfila un salto donde la IA deja de ser complemento y se convierte en infraestructura central del sistema. Si finalmente se confirma la exigencia de NPU de 40 TOPS, el mercado podría afrontar una nueva fase de renovación de hardware, esta vez impulsada por capacidad de procesamiento local de IA más que por razones estrictamente de seguridad.
Vía: NotebookCheck











