La actualización de enero de Windows 11 está provocando problemas graves de visualización en determinados equipos, con casos documentados de pantalla negra tras el arranque. Según los informes recopilados por medios especializados, el sistema continúa funcionando en segundo plano, pero la señal de vídeo no llega a mostrarse, impidiendo el uso normal del equipo. Los fallos afectan de forma confirmada a Windows 11 24H2 (build 26100.7623) y Windows 11 25H2 (build 26200.7623).
Aunque no se trata de un error generalizado, sí se está repitiendo con suficiente frecuencia como para encender las alarmas, especialmente en sistemas con configuraciones avanzadas o con software de personalización instalado, donde los conflictos tras la actualización parecen más probables.
Herramientas de sistema y controladores gráficos, en el punto de mira
Los análisis iniciales apuntan a que el problema no reside en el hardware, sino en conflictos de software introducidos tras la instalación del parche. Actualmente, se identifican dos focos principales:
Por un lado, herramientas de personalización del sistema, como ExplorerPatcher, parecen entrar en conflicto con los nuevos archivos internos de Windows 11 incluidos en la actualización. Estas utilidades modifican componentes clave de la interfaz y pueden quedar incompatibles tras cambios profundos en el sistema.
Por otro, existen indicios claros de conflictos con determinados controladores gráficos, donde algunas versiones pierden la comunicación con el gestor de pantalla tras aplicar el parche, dejando el sistema operativo activo pero sin salida de vídeo.
Esta combinación explica por qué el error afecta solo a ciertos equipos y no a todos los usuarios.
Métodos para recuperar el sistema si ya aparece la pantalla negra
En los equipos donde el problema ya se ha manifestado, existen varias soluciones técnicas que pueden permitir recuperar la imagen sin reinstalar el sistema completo.
Una de las más rápidas es el reinicio del controlador gráfico, usando la combinación de teclas Windows + Ctrl + Shift + B, que fuerza la recarga del driver de vídeo. En algunos casos, esta acción restaura inmediatamente la señal de pantalla.
Si esto no funciona, es posible recurrir al entorno de recuperación de Windows (Windows RE), accesible desde el menú de arranque. Dentro de Opciones avanzadas, se puede desinstalar manualmente la actualización KB5074109, que es la responsable directa del fallo según los informes actuales.
Como medida preventiva, para los sistemas aún no afectados, pausar las actualizaciones durante siete días es una opción prudente hasta que Microsoft publique un hotfix oficial que corrija el error.
El desgaste de Windows 11 impulsa el interés por alternativas
Este nuevo incidente se suma a una lista creciente de inestabilidades en Windows 11, en un momento especialmente delicado para el ecosistema de Microsoft. El fin del soporte de Windows 10 en octubre de 2026 está empujando a muchos usuarios a valorar otras plataformas.
En este contexto, distribuciones de Linux están experimentando un crecimiento notable. Zorin OS, fundada por Artyom Zorin, ha superado los dos millones de descargas en solo tres meses con Zorin OS 18. De forma paralela, los desarrolladores de Bazzite han registrado un aumento de unos 12.500 nuevos usuarios en apenas 30 días, reflejando una tendencia clara entre usuarios domésticos y jugadores.
Precaución antes de instalar nuevas actualizaciones
El incidente refuerza la importancia de adoptar una estrategia de actualización prudente en Windows 11. En especial, los sistemas que emplean herramientas de modificación, personalización profunda o configuraciones gráficas avanzadas deberían contar siempre con copias de seguridad completas antes de aplicar nuevos parches.
Hasta que Microsoft publique una actualización corregida, la desinstalación del paquete KB5074109 se perfila como la solución más fiable para los equipos afectados, mientras que retrasar la instalación sigue siendo la opción más segura para quienes aún no han actualizado.
Vía: NotebookCheck










