TSMC ha reconocido que construir una fábrica de semiconductores en Estados Unidos requiere entre cuatro y cinco veces más inversión que en Taiwán. A pesar de esta diferencia, la compañía destinará otros 100.000 millones de dólares a ampliar su complejo de Arizona ante la demanda sostenida de chips avanzados para inteligencia artificial.
La inversión adicional elevará el compromiso total de la fundición en Estados Unidos hasta 265.000 millones de dólares. El proyecto contempla nuevas fábricas de obleas, instalaciones de encapsulado avanzado y un centro de investigación, aunque el calendario de las ampliaciones dependerá de la demanda real y las limitaciones de construcción.
La segunda fábrica producirá chips de 3 nm desde 2027
La primera fábrica de Arizona ya produce chips mediante el proceso N4 y ha alcanzado un rendimiento por oblea comparable al de Taiwán. Este resultado demuestra que TSMC puede mantener niveles similares de calidad y producción fuera de su ecosistema industrial original, aunque los costes operativos continúan siendo superiores.
La segunda planta comenzará pronto a recibir maquinaria y utilizará el proceso N3 de 3 nm. TSMC mantiene como objetivo iniciar la producción en grandes volúmenes durante la segunda mitad de 2027, aunque el ritmo final dependerá de la instalación de equipos, la validación de las líneas y los pedidos de sus clientes.
La tercera fábrica ya se encuentra en construcción y estará preparada para los procesos N2 de 2 nm y A16. Su entrada en funcionamiento está prevista para finales de la década, mientras los trabajos preliminares de una cuarta planta y la primera instalación estadounidense de encapsulado avanzado ya han comenzado.
El director financiero de TSMC, Wendell Huang, asegura que la compañía está observando una demanda sólida por parte de sus clientes estadounidenses. La ampliación no responde a un repunte puntual, sino a lo que la empresa considera un crecimiento estructural durante varios años.
Construir en Estados Unidos cuesta hasta cinco veces más
Wendell Huang explicó que la construcción de las fábricas estadounidenses cuesta entre cuatro y cinco veces más que levantar instalaciones equivalentes en Taiwán. La diferencia no se limita a los salarios, sino que incluye permisos, infraestructuras, disponibilidad de proveedores y escasez de trabajadores especializados.
Arizona presenta además limitaciones físicas difíciles de resolver rápidamente. La compañía necesita operarios de construcción, redes eléctricas, suministro de agua, carreteras y servicios auxiliares para mantener varias obras simultáneas dentro de un complejo industrial que continuará creciendo durante años.
TSMC ya había señalado que algunos productos químicos utilizados en Estados Unidos pueden costar hasta cinco veces más que en Taiwán. La empresa también ha tenido que desplazar trabajadores desde otros estados y desarrollar normas específicas junto con las administraciones locales, elevando el coste inicial de cada instalación.
Estas diferencias explican por qué fabricar en Arizona difícilmente alcanzará la misma rentabilidad que producir en Taiwán. La primera planta mejorará su eficiencia conforme aumente el volumen, pero su margen podría permanecer por debajo del obtenido en las fábricas asiáticas incluso después de estabilizar completamente la producción.
Las fábricas extranjeras reducirán el margen bruto
La expansión internacional tendrá un impacto directo sobre las cuentas de TSMC. La compañía calcula que las fábricas situadas fuera de Taiwán reducirán su margen bruto entre 2 y 3 puntos porcentuales durante las primeras etapas, una presión que podría ampliarse hasta 3 o 4 puntos porcentuales conforme entren en funcionamiento más instalaciones.
El efecto no procederá de una única planta. Cuando la primera fábrica de Arizona mejore su rentabilidad, comenzará la producción de la segunda; posteriormente llegarán la tercera, la cuarta y las instalaciones de encapsulado. Cada incorporación abrirá otro periodo de baja utilización inicial y costes elevados.
TSMC confía en compensar parte de esta presión mediante una utilización elevada de las fábricas, mejoras de productividad y la fuerte demanda de procesos avanzados. La empresa también podría repercutir determinados costes a los clientes interesados en fabricar sus chips dentro de Estados Unidos por razones logísticas, comerciales o estratégicas.
Su previsión de inversión para 2026 ha aumentado hasta entre 60.000 y 64.000 millones de dólares, frente al intervalo anterior de 52.000 a 56.000 millones. Entre el 70% y el 80% de ese presupuesto se dirigirá a procesos avanzados, reflejando la confianza de la compañía en la continuidad del crecimiento vinculado a la IA.
Los procesos más avanzados seguirán estrenándose en Taiwán
Aunque TSMC amplíe su presencia estadounidense, las tecnologías más avanzadas continuarán iniciando su producción en Taiwán. Huang sostiene que las primeras etapas de un proceso requieren una colaboración constante entre investigación, desarrollo, fabricación y operaciones.
La compañía solo contempla trasladar una tecnología al extranjero cuando el proceso ya se encuentra estabilizado. Esta estrategia reduce el riesgo durante el inicio de la producción, facilita corregir problemas con rapidez y permite que las fábricas internacionales reciban posteriormente una plataforma de fabricación más madura.
Taiwán tampoco dejará de recibir inversiones. TSMC prepara 13 nuevas fábricas de procesos avanzados y encapsulado dentro de la isla durante los próximos años. La expansión de Arizona diversifica la capacidad geográfica, pero no sustituye el núcleo industrial y tecnológico de la compañía.
Esta diferencia temporal implica que Estados Unidos tendrá producción avanzada, aunque no necesariamente el nodo más reciente en cada momento. Arizona fabricará chips de 3 nm desde 2027 y posteriormente incorporará N2 o A16, mientras Taiwán continuará trabajando en la siguiente generación de procesos.
La demanda de IA justifica una inversión mucho más cara
TSMC atribuye la ampliación a una demanda estructural durante varios años, especialmente entre proveedores de servicios en la nube y diseñadores de aceleradores para inteligencia artificial. La empresa espera que sus ingresos en dólares aumenten algo más de un 40% durante 2026.
La compañía evita, no obstante, sumar directamente todas las previsiones recibidas de sus clientes. C. C. Wei explicó que TSMC también analiza la construcción de centros de datos y la evolución del mercado para impedir que una expansión excesiva termine generando capacidad sin utilizar o chips acumulados en inventario.
El nuevo compromiso podría elevar el complejo de Arizona hasta 12 instalaciones de fabricación y encapsulado avanzado, además de un centro de investigación. El ritmo de ejecución seguirá condicionado por el mercado, por lo que los 100.000 millones adicionales representan un marco de inversión y no un calendario cerrado.
TSMC acepta así una rentabilidad inferior en Estados Unidos para fabricar más cerca de sus clientes, diversificar la producción y responder a las políticas industriales de Washington. El desafío será convertir unas fábricas hasta cinco veces más caras en operaciones suficientemente eficientes sin debilitar los márgenes obtenidos en Taiwán.
Vía: Wccftech










