Tesla prepara una academia para entrenar hasta 20.000 robots Optimus y prevé producir chips en 2028

Tesla prepara una academia para entrenar hasta 20.000 robots Optimus y prevé producir chips en 2028

Tesla está preparando una instalación de entrenamiento para sus robots humanoides Optimus, donde pretende reunir entre 10.000 y 20.000 unidades para generar datos mediante aprendizaje autónomo. Elon Musk ha explicado durante la presentación de resultados del tercer trimestre de 2026 que la compañía necesita desarrollar nuevas técnicas de inteligencia artificial antes de poder fabricar estos robots a gran escala.

El directivo también ha actualizado los planes de Terafab, su proyecto de fabricación de semiconductores, cuya producción inicial de chips útiles está prevista para el tercer trimestre de 2028. Mientras tanto, Tesla continúa preparando su línea de producción de Optimus en Fremont, aunque Musk reconoce que alcanzar un ritmo equivalente a un millón de robots anuales podría requerir más de un año.

Optimus Academy utilizará hasta 20.000 robots para generar datos de entrenamiento

Uno de los principales desafíos para desarrollar Optimus es conseguir suficientes datos que permitan entrenar su inteligencia artificial. A diferencia de los vehículos de Tesla, que pueden recopilar información mediante una amplia flota en circulación, los robots humanoides todavía no disponen de una base comparable de experiencias reales.

Para resolver esta limitación, Musk ha anunciado el desarrollo de Optimus Academy, una instalación donde los robots podrán practicar numerosas tareas mediante técnicas de self-play, o aprendizaje basado en la práctica autónoma. La intención es construir entre 10.000 y 20.000 unidades que ejecuten diferentes actividades y generen información para mejorar progresivamente sus capacidades.

Este planteamiento permitiría establecer un ciclo continuo de entrenamiento, utilizando los datos obtenidos durante las actividades para perfeccionar los modelos de IA y volver a probarlos en los robots. El objetivo no es únicamente reconocer objetos o interpretar instrucciones, sino aprender a ejecutar movimientos y manipular elementos en situaciones variables.

Sin embargo, aumentar la cantidad de datos no garantiza que Optimus pueda realizar cualquier tarea de forma autónoma. El aprendizaje también depende de la arquitectura de IA, la calidad de las experiencias registradas y la capacidad del sistema para trasladar los resultados del entrenamiento a situaciones reales.

Tesla necesitará más de un año para alcanzar el millón de robots anuales

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La fabricación constituye el otro gran desafío del proyecto. Según Musk, la mayor parte del equipamiento destinado a una línea con capacidad para producir un millón de robots al año ya se encuentra en Fremont, aunque alcanzar ese volumen requiere completar numerosos procesos de ingeniería y producción.

El directivo considera que Tesla necesitará al menos un año, posiblemente algo más, para alcanzar un ritmo de unas 20.000 unidades semanales. Esa cifra equivale aproximadamente a un millón de robots anualizados, pero representa un objetivo de capacidad productiva, no una cantidad de unidades que la compañía ya esté fabricando.

Durante la presentación, Musk resumió las dificultades señalando que hay miles de elementos que deben funcionar correctamente y el ritmo de producción estará condicionado por el más lento. Entre los aspectos pendientes figuran el diseño electromecánico, la fiabilidad a largo plazo y la creación de una cadena de suministro capaz de abastecer grandes volúmenes.

La compañía también necesita conseguir que Optimus pueda realizar tareas útiles de forma segura y durante periodos prolongados, evitando que sus componentes sufran un desgaste prematuro. Musk espera resolver los principales problemas de diseño y funcionamiento hacia finales de 2027, aunque se trata de una previsión que todavía debe demostrarse.

Según informaciones procedentes de Taiwán, Mirle Automation y Asia Optical figuran entre los posibles proveedores de componentes para Optimus, incluyendo actuadores, módulos de articulación y otros mecanismos. No obstante, la participación definitiva de estas empresas y sus respectivos volúmenes de suministro no quedan confirmados en las declaraciones del directivo.

Terafab comenzaría a instalar maquinaria en 2027 y produciría chips en 2028

El segundo gran proyecto abordado por Musk es Terafab, una iniciativa destinada a ampliar la capacidad de fabricación de semiconductores de sus empresas. La instalación de investigación situada en Austin comenzaría a poner en funcionamiento su maquinaria durante la primera mitad de 2027, con el objetivo de fabricar los primeros chips de prueba entre mayo y junio de ese año.

Esta fase inicial tendrá una finalidad principalmente experimental. Conseguir fabricar un chip funcional no significa que la instalación esté preparada para producir semiconductores comercialmente utilizables a gran escala, ya que todavía sería necesario comprobar la estabilidad de los procesos, la calidad de las obleas y el rendimiento de fabricación.

Musk sitúa el tercer trimestre de 2028 como objetivo para comenzar a producir chips útiles en volumen. El calendario resulta especialmente exigente porque, entre la puesta en marcha de la maquinaria y la fabricación comercial, deben completarse numerosas etapas de ajuste, validación y optimización.

Los planes iniciales de Terafab contemplaban alcanzar 100.000 obleas mensuales y ampliar posteriormente la capacidad hasta un millón de obleas al mes. Sin embargo, estas cifras representan objetivos de expansión a largo plazo, no una capacidad instalada ni confirmada para el comienzo de las operaciones.

Intel 14A y la necesidad de asegurar el suministro de chips para IA

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El proyecto también contempla la colaboración con Intel y su tecnología de fabricación 14A, un proceso avanzado cuya producción en volumen está prevista para el primer trimestre de 2028, según el calendario comunicado por el fabricante.

No obstante, Musk no ha explicado qué papel tendrá exactamente Intel 14A en las primeras fases de producción de Terafab. Por tanto, no puede darse por hecho que todos los chips fabricados inicialmente vayan a utilizar este nodo ni que la colaboración permita cumplir automáticamente los plazos anunciados.

Uno de los objetivos estratégicos es reducir las limitaciones de suministro de semiconductores para sistemas de inteligencia artificial, especialmente ante las necesidades previstas de Optimus. Tesla también está desarrollando sus propios procesadores AI5, destinados a proporcionar capacidad de cálculo a futuras generaciones del robot humanoide.

La integración de fabricación y diseño podría proporcionar mayor control sobre determinados componentes, pero construir una fábrica de semiconductores no garantiza disponer inmediatamente de chips competitivos. El resultado dependerá de la tecnología utilizada, los rendimientos de producción y la capacidad para mantener costes adecuados a medida que aumente el volumen.

Musk llegó a afirmar que Terafab podría alcanzar un valor económico comparable al de una de las veinte mayores economías del mundo. Se trata de una valoración especulativa del directivo, sin cifras financieras verificables que permitan respaldar semejante comparación.

Musk advierte de las dificultades para mantener grandes instalaciones de GPU

Más allá de la fabricación de robots y semiconductores, Musk también ha abordado las dificultades de desplegar grandes infraestructuras de cálculo para inteligencia artificial. Sus empresas están ampliando la capacidad de procesamiento del proyecto Colossus, con planes que contemplan alcanzar 1,2 millones de chips antes de finalizar 2026.

En una intervención publicada en X, el directivo advirtió que poner en funcionamiento la capacidad de cálculo y mantenerla operativa de forma fiable resulta extremadamente difícil a gran escala. La observación responde a las expectativas sobre empresas especializadas en proporcionar infraestructura de GPU, conocidas como neoclouds.

La distinción es importante porque disponer físicamente de miles de aceleradores no equivale a mantener toda esa capacidad disponible de manera continua. Las instalaciones necesitan alimentación eléctrica, refrigeración, conectividad y sistemas capaces de gestionar fallos sin comprometer el funcionamiento del conjunto.

En este contexto, Optimus Academy y Terafab representan dos desafíos diferentes dentro de la estrategia de inteligencia artificial de Tesla. El primero pretende generar experiencias reales para entrenar robots humanoides, mientras que el segundo busca ampliar el acceso a semiconductores. Ambos proyectos siguen dependiendo de hitos técnicos y productivos que todavía no se han alcanzado, por lo que sus calendarios deben entenderse como objetivos y no como resultados garantizados.

Vía: Wccftech

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