Samsung prevé un beneficio histórico en semiconductores impulsado por la crisis de DRAM y la IA

Samsung prevé un beneficio histórico en semiconductores impulsado por la crisis de DRAM y la IA

Samsung podría cerrar 2026 con un resultado histórico en su división de semiconductores. Según declaraciones atribuidas a Kim Yong-kwan, presidente de estrategia de la división Device Solutions, el beneficio operativo del año igualaría las expectativas del mercado y podría superar todo lo acumulado por la compañía en semiconductores durante cuatro décadas.

La cifra que manejan los analistas resulta enorme: alrededor de 300 billones de wones, unos 200.000 millones de dólares, en beneficio operativo anual. La lectura es clara: la crisis de memoria no solo está encareciendo productos de consumo, también está generando un ciclo de márgenes extraordinarios para los grandes fabricantes de DRAM.

Samsung DS apunta a un año completamente fuera de escala

La declaración se habría producido en una reunión interna celebrada el 3 de julio, justo antes de que Samsung publique sus resultados preliminares del segundo trimestre. En ese contexto, cualquier mensaje de sus directivos tiene mucho peso, porque el mercado está pendiente de hasta dónde puede llegar el beneficio por memoria.

Kim Yong-kwan habría afirmado que la división DS cumplirá las expectativas de beneficio operativo para 2026. Lo más llamativo es la comparación histórica: Samsung ganaría este año más que todo lo obtenido desde su entrada en semiconductores hace unos 40 años, una frase que resume la magnitud extrema del ciclo actual.

No hablamos de una mejora normal de márgenes. Hablamos de una industria donde la demanda de IA ha cambiado prioridades, precios y contratos. Samsung está en una posición privilegiada porque controla memoria crítica para servidores, aceleradores y consumo, justo cuando el mercado necesita más DRAM y NAND de la que puede absorber con normalidad.

La DRAM convencional también se dispara

El beneficio esperado no se explica solo por HBM o memoria avanzada para IA. Samsung también estaría negociando con clientes de DRAM convencional subidas de hasta el 20% trimestral en el tercer trimestre de 2026, reforzando una escalada de precios que ya afecta a toda la cadena tecnológica.

La subida viene de lejos. Según la información original, Samsung elevó sus precios de DRAM convencional un 90% en el primer trimestre de 2026 frente a las referencias del cuarto trimestre de 2025. Después habría aplicado otro incremento secuencial del 50-60% en el segundo trimestre, consolidando una presión de costes muy difícil de absorber.

Ese ritmo explica por qué ordenadores, smartphones, GPU, servidores y otros productos empiezan a mostrar tensiones. La memoria ha pasado de ser un componente negociable a convertirse en un cuello de botella estratégico, donde el precio final de muchos dispositivos depende cada vez más de contratos cerrados meses antes.

La LPDDR5X muestra el golpe en móviles

El caso de la LPDDR5X de 12 GB es especialmente claro. Tras triplicarse desde el primer trimestre de 2025, los precios contractuales rondaban los 120$ hacia el final del primer trimestre y comienzos del segundo trimestre de 2026. Más recientemente, habrían subido hasta 145$ por unidad.

Ese aumento implica 68,8$ más desde comienzos de año, una cifra enorme para un solo componente dentro de un smartphone. En gamas altas puede absorberse con precio final o margen, pero en modelos de volumen crea un impacto directo sobre configuraciones de memoria, almacenamiento y rentabilidad.

Aquí se entiende mejor por qué fabricantes como Apple, Xiaomi, Samsung o vivo miran cada módulo con lupa. Si la DRAM sube de forma sostenida, cada decisión de capacidad pesa más. Pasar de 8 GB a 12 GB ya no es solo marketing, sino un salto de coste que condiciona toda la estructura del producto.

Samsung podría superar incluso a NVIDIA en beneficio operativo trimestral

La escala del trimestre también sería histórica. Samsung podría reportar 84,6 billones de wones, unos 55.100 millones de dólares, en beneficio operativo del segundo trimestre de 2026. Si se cumple esa previsión, superaría los 53.540 millones de dólares de beneficio operativo trimestral de NVIDIA.

Ese dato sería simbólico, pero muy potente. NVIDIA domina la narrativa de la IA por sus GPU y aceleradores, pero Samsung estaría demostrando que la memoria también captura una parte enorme del valor económico generado por los centros de datos de IA. Sin DRAM, HBM y NAND, la infraestructura no escala.

La comparación también muestra que el boom de IA no beneficia solo a quien vende aceleradores. Toda la cadena alrededor gana poder, desde fundiciones hasta proveedores de memoria. Samsung estaría aprovechando una posición crítica en el suministro de componentes imprescindibles, justo cuando la demanda supera claramente a la oferta disponible.

La IA ha convertido la memoria en el nuevo centro de beneficio

El mercado de memoria siempre ha sido cíclico, con fases de exceso de inventario y periodos de escasez. La diferencia ahora es que la IA está generando una demanda estructural mucho más intensa, especialmente en servidores, centros de datos y plataformas de entrenamiento e inferencia.

Los fabricantes priorizan productos con mayor margen y contratos más largos. Eso deja menos capacidad para electrónica de consumo y presiona precios en DRAM generalista, LPDDR, NAND y memoria gráfica. En la práctica, el usuario final acaba pagando un mercado de memoria reorganizado alrededor de la IA.

Samsung se beneficia porque está en el centro de esa transición. La compañía vende memoria para múltiples segmentos y puede trasladar parte de la presión de demanda a precios. El resultado es un escenario donde la división DS puede lograr beneficios históricos mientras los consumidores sufren hardware más caro.

Las nuevas fábricas no aliviarán el problema a corto plazo

Samsung y SK hynix estarían participando en una iniciativa enorme de 800.000 millones de dólares para expandir capacidad de memoria. Sobre el papel, esa inversión debería aliviar la presión, pero el problema está en los plazos: la producción significativa no llegaría hasta 2033.

Eso significa que los precios elevados pueden mantenerse durante años si la demanda de IA sigue fuerte. Construir fábricas, instalar equipos, cualificar procesos y escalar producción no es inmediato. La industria puede anunciar inversiones gigantescas, pero el mercado seguirá condicionado por un desfase enorme entre demanda actual y capacidad futura.

Además, buena parte de esa nueva capacidad podría orientarse precisamente a IA. Si los nuevos volúmenes se destinan a HBM, servidores y contratos de alto margen, el mercado de consumo no necesariamente recuperará precios bajos. La expansión puede aliviar oferta global, pero no garantiza memoria económica para PC, móviles o GPU gaming.

El consumidor queda atrapado en el otro lado del ciclo

Para Samsung, este escenario puede ser extraordinario. Para el consumidor, es mucho menos positivo. La subida de DRAM encarece smartphones, portátiles, tarjetas gráficas, consolas portátiles y equipos de sobremesa. Incluso productos que no parecen ligados a IA terminan afectados por la misma capacidad industrial que ahora prioriza centros de datos.

El problema es que la memoria ya no es un componente secundario. Más RAM, más VRAM y más almacenamiento son requisitos básicos para IA local, juegos modernos, cámaras avanzadas y sistemas operativos más pesados. Si esos componentes se encarecen, los fabricantes tienen que elegir entre subir precios, recortar especificaciones o proteger márgenes.

La consecuencia puede verse en móviles con menos memoria, GPU con VRAM justa, portátiles más caros y SSD menos atractivos. Mientras Samsung celebra márgenes históricos, el mercado de consumo se enfrenta a una nueva normalidad donde la memoria vuelve a marcar el precio final.

Un año histórico para Samsung, pero incómodo para el mercado

Si las previsiones se cumplen, 2026 será un año excepcional para Samsung DS. Ganar más que en cuatro décadas acumuladas de semiconductores sería una señal brutal de cómo la IA ha transformado el mercado. Pero también confirmaría un desequilibrio profundo entre demanda, capacidad y precios de memoria.

La compañía está en el lado ganador del ciclo. Controla tecnología crítica, puede negociar precios al alza y tiene clientes dispuestos a pagar por asegurar suministro. Sin embargo, esa misma situación intensifica el problema para el resto de la industria, que depende de DRAM y NAND cada vez más caras.

La lectura final es contundente: la crisis de memoria no es solo una mala noticia para fabricantes de dispositivos. También es una fuente de beneficios históricos para quienes controlan el suministro. Samsung podría convertirse en el gran símbolo de 2026, con la IA disparando beneficios mientras encarece el hardware de consumo.

Vía: Wccftech

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