Samsung Galaxy Z Fold 8 reduce un 32% el orificio en pantalla y mejora la captura con lentes HRI

Samsung Galaxy Z Fold 8 reduce un 32% el orificio en pantalla y mejora la captura con lentes HRI

Samsung afina el Galaxy Z Fold 8 con un cambio que parece menor, pero tiene implicaciones técnicas claras: la reducción del orificio en pantalla de la cámara frontal en un 32%, pasando de 3,7 mm a 2,5 mm. Este ajuste no es solo estético, implica intervenir en el panel OLED, la captación de luz y la integración de píxeles activos, tres elementos que condicionan directamente la experiencia visual del dispositivo.

El movimiento encaja dentro de una estrategia progresiva donde Samsung no busca eliminar de golpe este elemento, sino reducir su impacto generación tras generación, acercándose a una solución más integrada sin comprometer el rendimiento. Este enfoque mejora la uniformidad del panel, la inmersión visual y la continuidad de la imagen, factores clave en un dispositivo plegable.

HIAA evoluciona: menos margen, más integración

La reducción del orificio en pantalla se apoya en una versión mejorada de HIAA (Hole-in-Active-Area), una tecnología que permite reducir el espacio entre el orificio de la cámara y los píxeles activos del panel OLED. Este margen es crítico porque define cómo se integra el sensor sin generar artefactos visuales o inconsistencias en la imagen, algo especialmente visible en fondos claros o contenido uniforme.

Para lograr este ajuste, Samsung habría mejorado procesos como el sellado al vacío y el grabado láser de alta precisión, lo que permite reducir ese buffer sin comprometer la estructura del panel. El resultado es una transición más limpia, mayor continuidad visual y mejor integración estética, reforzando la experiencia en uso real.

Menos apertura, más exigencia óptica

Reducir el tamaño del orificio en pantalla introduce un problema evidente: entra menos luz al sensor, lo que afecta directamente a la calidad de captura. Para compensarlo, Samsung utilizaría lentes HRI (High-Refractive Index), capaces de redirigir la luz de forma más eficiente hacia el sensor, maximizando la captación incluso con aperturas más pequeñas.

Este enfoque permite mantener un equilibrio entre diseño compacto, calidad de imagen y rendimiento fotográfico, evitando degradaciones significativas. No es una solución definitiva, pero sí un paso intermedio hacia sistemas donde la cámara quede completamente integrada bajo la pantalla.

Sensores ocultos y continuidad del panel

Samsung también estaría moviendo componentes como sensores de proximidad y luz ambiental bajo la pantalla, eliminando elementos visibles adicionales en el frontal. Este cambio no tiene un impacto directo en el rendimiento, pero sí mejora la uniformidad del panel, la limpieza visual y la coherencia del diseño.

Este tipo de ajustes refuerza una tendencia clara en la industria: reducir al mínimo cualquier interrupción en pantalla. La suma de estos cambios permite avanzar hacia una experiencia más inmersiva y uniforme, donde el contenido gana protagonismo frente al hardware visible.

Dimensiones, grosor y equilibrio estructural

El Galaxy Z Fold 8 mantendrá unas dimensiones de 158,4 × 72,8 × 9 mm plegado y 158,4 × 143,2 × 4,5 mm desplegado, lo que implica un ligero aumento de grosor respecto a la generación anterior. Este cambio responde a la necesidad de integrar nuevos componentes sin comprometer la estabilidad estructural, la durabilidad del sistema plegable y la ergonomía.

Aquí entra en juego la posible reintroducción del S Pen con digitalizador dedicado, un elemento que requiere espacio adicional. Además, el módulo de cámara trasero alcanzará unos 5,5 mm de grosor, reflejando cómo el diseño se adapta a las necesidades internas del hardware.

Pantalla, batería y evolución contenida

Samsung mantiene el esquema con 8 pulgadas en el panel interno y 6,5 pulgadas en el externo, junto a un diseño de bordes planos y esquinas definidas. La evolución no está en el formato, sino en cómo se optimizan los elementos existentes para mejorar la experiencia global.

Uno de los cambios más relevantes llega en la batería, que alcanza los 5.000 mAh, el mayor incremento desde el Fold 3. A esto se suma la carga de 45W, lo que mejora los tiempos de recarga y refuerza la autonomía en un dispositivo cada vez más exigente.

Un paso iterativo con impacto técnico real

El Galaxy Z Fold 8 no representa una ruptura, pero sí una evolución técnica centrada en integración visual, eficiencia óptica y mejora progresiva del diseño. La reducción del orificio en pantalla, el uso de lentes HRI y la mejora de HIAA reflejan una dirección clara dentro del desarrollo de pantallas plegables.

Este tipo de avances, aunque graduales, son los que permiten acercarse a un objetivo más ambicioso: una pantalla completamente limpia sin comprometer la funcionalidad. Samsung no cambia el concepto, lo refina desde dentro.

Vía: Wccftech

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