Apple ha construido su dominio reciente en portátiles gracias a Apple Silicon, una combinación de arquitectura eficiente, integración hardware-software y optimización de macOS que hasta la fecha marcaba diferencias claras frente a equipos con Windows. Sin embargo, nuevas pruebas empiezan a dibujar un escenario distinto: en tareas concretas como la apertura de aplicaciones, equipos como el ASUS Zenbook S16 con Ryzen AI 9 ya no solo compiten, sino que en ciertos casos se sitúan por delante, algo impensable hace apenas dos generaciones.
En esta comparativa directa, un MacBook Pro con M3 Pro y 36 GB de memoria unificada se mide frente al Zenbook S16 con Ryzen AI 9 y 36 GB de RAM, manteniendo condiciones similares en capacidad de memoria. El resultado refleja una realidad interesante: aunque el sistema de Apple conserva ventajas estructurales, Windows ha reducido la brecha en tareas ligeras, especialmente cuando intervienen factores como el almacenamiento o la optimización específica de cada aplicación.
La prueba de apertura de apps revela un cambio de tendencia
El test parte de un arranque en frío, donde el MacBook Pro toma ventaja inicial, algo coherente con la optimización de macOS y la eficiencia del silicio de Apple. Sin embargo, al pasar a uso real, el comportamiento cambia de forma clara.
Aplicaciones como Evernote, Microsoft Word o Spotify se abren más rápido en el Zenbook S16, lo que sugiere que el rendimiento percibido en tareas cotidianas depende cada vez más de factores externos al procesador. Este tipo de resultado no implica superioridad global, pero sí evidencia que el ecosistema Windows ha mejorado en tiempos de respuesta inmediatos, un aspecto clave en la experiencia diaria.
El almacenamiento marca la diferencia más que la CPU
Uno de los factores técnicos más relevantes en esta comparativa es el almacenamiento. Los MacBook Pro con M3 Pro emplean SSD NVMe PCIe Gen 4, pero con un comportamiento en IOPS más contenido, lo que repercute directamente en la velocidad de apertura de aplicaciones.
En contraste, el Zenbook S16 integra unidades NVMe Gen 4 más agresivas en rendimiento, lo que se traduce en mejores tiempos de carga en operaciones de entrada/salida. Aquí se rompe un mito habitual: no siempre manda la CPU, sino la capacidad del sistema para mover datos rápidamente, especialmente en tareas ligeras donde el cuello de botella se desplaza al almacenamiento.
Además, factores como el estado del SSD, la fragmentación o el nivel de ocupación pueden alterar significativamente los resultados, algo que este tipo de pruebas no suele reflejar y que introduce margen de variabilidad real.
I did a basic speed test comparing my MacBook Pro and Asus Zenbook S16.
Not sophisticated, but representative of how snappy they feel compared with each other.#MacBook #AsusZenbook #Windows #macOS #Apple pic.twitter.com/rrAXAbZ4Xq
— Lewis Doyle (@lewisjdoyle) April 10, 2026
Abrir antes no significa rendir mejor: la clave está en la consistencia
Conviene matizar que abrir una aplicación antes no equivale a ofrecer mejor rendimiento global. Elementos como la fluidez en la navegación, la estabilidad en segundo plano o la respuesta bajo carga sostenida siguen siendo claves para evaluar un sistema.
Aquí es donde tradicionalmente macOS ha destacado, ofreciendo una experiencia más uniforme, mientras que Windows ha priorizado flexibilidad. No obstante, este tipo de comparativas revela que la diferencia en percepción inmediata se está reduciendo, lo que cambia la narrativa habitual del mercado portátil.
El verdadero salto llegará con comparativas generacionales equivalentes
Para un análisis justo, lo lógico sería enfrentar este Zenbook S16 con Ryzen AI 9 a un futuro MacBook Pro con chip M5, donde ambos sistemas compartirían arquitecturas más modernas y almacenamiento mejor optimizado.
Aun así, el resultado actual deja una conclusión clara: Windows ha alcanzado un nivel de respuesta inmediata muy competitivo, especialmente en tareas cotidianas donde antes Apple dominaba con claridad. El equilibrio no es total, pero sí suficiente como para hablar de un cambio real en la experiencia de uso, donde el almacenamiento y la optimización del software pesan tanto como el propio procesador.
Vía: Wccftech









