Los gamers priorizan SSD de 512 GB o más frente a la RAM pese al encarecimiento de la memoria

Los gamers priorizan SSD de 512 GB o más frente a la RAM pese al encarecimiento de la memoria

El mercado de hardware para PC gaming está dejando una lectura clara: los gamers están priorizando la capacidad de almacenamiento SSD frente a la memoria RAM, incluso en un contexto marcado por el encarecimiento de DRAM y NAND Flash. Durante una visita de Digital Foundry a las instalaciones de Lexar en China, se han desvelado tendencias que reflejan decisiones muy concretas al montar un equipo nuevo.

En este escenario, la elección entre más capacidad de SSD o más memoria RAM ya no es solo técnica, sino también económica. Y los datos apuntan a que, para muchos gamers, el espacio disponible para juegos pesa más que el rendimiento puro de la RAM, algo coherente si se analiza el tamaño actual de los títulos AAA.

El SSD se impone como prioridad clara en configuraciones gaming

Según explicó la dirección europea de la compañía, los gamers están dispuestos a recortar en capacidad de RAM sin demasiados problemas, pero no aceptan bajar de ciertos mínimos en almacenamiento. De hecho, los SSD por debajo de 512 GB están perdiendo atractivo, lo que refleja un cambio claro en el comportamiento del consumidor.

Este fenómeno tiene una explicación directa: los juegos actuales pueden ocupar fácilmente más de 100 GB, lo que convierte a los SSD de baja capacidad en una opción poco práctica. Como resultado, muchos gamers prefieren invertir en unidades de mayor tamaño, incluso si eso implica mantener una configuración de memoria más ajustada en el corto plazo.

Lo más llamativo es que algunos usuarios están llegando al punto de volver a discos duros tradicionales (HDD) como solución secundaria, con tal de evitar SSD de baja capacidad, algo que hasta hace poco parecía una tendencia superada dentro del PC gaming.

La RAM sube de precio y complica las configuraciones equilibradas

Mientras tanto, el coste de la memoria RAM sigue siendo un factor determinante. Actualmente, 16 GB se consideran el mínimo funcional en Windows 11, pero cada vez más juegos y aplicaciones exigen configuraciones más ambiciosas, lo que está empujando a muchos gamers hacia kits de 32 GB.

El problema es que los precios han escalado de forma muy agresiva. En el mercado spot de DDR4, el coste de un módulo de 16 Gb ha llegado a aumentar alrededor de un 2.200% en el último año, una cifra que refleja la tensión existente en la cadena de suministro. Aunque en marzo se registró una ligera corrección del 5%, sigue siendo insuficiente para aliviar realmente el coste de entrada.

Este contexto obliga a tomar decisiones difíciles al montar un PC, ya que equilibrar presupuesto entre almacenamiento y memoria resulta cada vez más complejo. En muchos casos, el gamer termina priorizando aquello que tiene un impacto más inmediato en la experiencia de uso.

El impacto de la IA mantiene la presión sobre los precios

Uno de los factores clave detrás de esta situación es la creciente demanda vinculada a la inteligencia artificial. La industria está absorbiendo grandes cantidades de memoria DRAM y NAND, lo que reduce la disponibilidad para el mercado de consumo y mantiene los precios en niveles elevados.

A corto plazo, no se espera una caída significativa en los costes. Aunque podrían producirse ajustes puntuales, la tendencia general sigue marcada por una demanda sostenida en centros de datos y aplicaciones de IA, lo que limita el margen de mejora para los consumidores.

Esto deja a los gamers en una posición clara: mientras el precio de la RAM siga tensionado, la estrategia dominante será apostar por SSD de mayor capacidad como inversión prioritaria, asegurando espacio suficiente para juegos actuales y futuros.

Un cambio de prioridades que redefine el PC gaming

En conjunto, los datos muestran un cambio interesante en la forma en la que los usuarios configuran sus equipos. El almacenamiento ha pasado de ser un componente secundario a convertirse en un elemento crítico en la experiencia gaming, mientras que la memoria, aunque esencial, se ajusta más al presupuesto disponible.

Esta tendencia podría consolidarse en los próximos meses si los precios de la RAM no se estabilizan. Todo apunta a que el equilibrio clásico entre capacidad y rendimiento está evolucionando hacia una nueva lógica donde el espacio disponible manda, redefiniendo las prioridades dentro del ecosistema del PC gaming.

Vía: TechPowerUp

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