Los precios de la DRAM de consumo han sufrido una nueva subida fuerte en el segundo trimestre de 2026 frente al primer trimestre, según los datos recogidos por SigmaIntell. La escasez de memoria convencional vuelve a golpear a PCs, portátiles, smartphones y dispositivos de almacenamiento, mientras los fabricantes siguen priorizando los segmentos más rentables.
El informe apunta a subidas especialmente duras en DDR4, LPDDR5X, NAND, UFS y SSD NVMe Gen4. La presión viene de una cadena de suministro tensionada desde la segunda mitad de 2025, agravada por el desplazamiento de capacidad hacia HBM, IA y contratos de gran volumen con fabricantes y centros de datos.
La memoria de consumo sube con fuerza frente al trimestre anterior
El dato más llamativo es que las subidas no se comparan con el año pasado, sino con el trimestre inmediatamente anterior. Eso muestra una aceleración muy brusca del encarecimiento, especialmente en productos que hasta hace poco se consideraban relativamente estables dentro del mercado de componentes.
Las subidas principales quedan así:
- DRAM de 16 Gb: 28,5$, frente a 19,2$, subida del 49%
- DDR4 de 16 GB: 207,1$, frente a 137$, subida del 51%
- LPDDR de 32 Gb: 45,9$, frente a 26,2$, subida del 75%
- LPDDR5X de 96 Gb: 145,9$, frente a 77,1$, subida del 89%
- SSD NVMe Gen4 de 512 GB: 126,3$, subida del 54%
- UFS 3.1 de 256 GB: 62,7$, frente a 31$, subida del 103%
- eMMC 5.1 de 16 GB: 22,6$, frente a 13,4$, subida del 69%
- uMCP: 150,4$, frente a 72,5$, subida del 107%
La lectura es clara: la subida ya no afecta solo a módulos de RAM para PC, sino a casi toda la memoria que alimenta portátiles, móviles, consolas, mini PCs, tablets y almacenamiento integrado.
DDR4 vuelve a encarecerse pese a ser una tecnología madura
El caso de DDR4 resulta especialmente llamativo porque se trata de una tecnología veterana. Un módulo de 16 GB que antes era una opción económica ha entrado en una fase de precios mucho menos atractiva, justo cuando muchos usuarios mantienen plataformas antiguas para evitar cambiar CPU, placa y memoria.
La subida también afecta a fabricantes de equipos económicos. Portátiles básicos, sobremesas de oficina y PCs reacondicionados dependen todavía de DDR4, por lo que un encarecimiento sostenido puede limitar configuraciones, reducir márgenes o forzar precios finales más altos.
DDR5 queda fuera del informe, pero el mercado apunta a más presión
El informe no incluye cifras concretas de DDR5, aunque el contexto del mercado apunta a una situación incluso más complicada. La memoria DDR5 ha absorbido más demanda en PCs nuevos, servidores y plataformas modernas, mientras la oferta queda condicionada por contratos grandes y priorización industrial.
Esto explica por qué muchos módulos que antes estaban en rangos razonables han subido de forma muy visible. La memoria DDR5 ya no compite solo en el mercado DIY, sino contra fabricantes de portátiles, OEMs de PC, centros de datos y clientes de infraestructura que compran a gran escala.
Para el usuario doméstico, el resultado es evidente. Actualizar RAM o montar un PC nuevo se ha vuelto más caro, especialmente si se busca capacidad alta, baja latencia o kits pensados para gaming y creación de contenido.
LPDDR5X golpea directamente a portátiles y smartphones
La subida de LPDDR5X tiene otro impacto muy distinto. Esta memoria es clave en portátiles finos, tablets, smartphones y dispositivos compactos, donde el fabricante suele soldar la RAM y no permite ampliación posterior.
Eso significa que el encarecimiento puede trasladarse de forma directa al precio del producto completo. Si la memoria integrada sube casi un 90% en determinadas configuraciones, los fabricantes tienen menos margen para mantener precios sin recortar capacidad, almacenamiento o calidad en otros componentes.
También puede afectar a la gama media móvil. Los smartphones con 12 GB o más de RAM podrían volverse más caros, o quedar reservados a modelos superiores, especialmente si la memoria y el almacenamiento UFS siguen subiendo al mismo tiempo.
El almacenamiento entra en una fase igual de delicada
La situación del almacenamiento tampoco mejora. Los SSD NVMe Gen4, UFS, eMMC y soluciones uMCP han registrado subidas muy fuertes, lo que amplía el problema más allá de la RAM. Ya no se trata solo de memoria principal, sino de todo el bloque que define capacidad y velocidad de un dispositivo moderno.
La subida de UFS 3.1 y uMCP es especialmente relevante para móviles y equipos compactos. Estos componentes integran almacenamiento y memoria en formatos pensados para eficiencia y espacio reducido, por lo que su encarecimiento puede afectar directamente a smartphones, tablets, portátiles ligeros y dispositivos embebidos.
En SSD, el golpe también empieza a notarse en el canal minorista. Un SSD Gen4 de 1 TB que antes se movía en torno a 70$ u 80$ puede situarse ahora entre 130$ y 150$ incluso con descuentos, una señal clara de que la presión no se queda solo en contratos industriales.
La IA ha alterado la prioridad de producción
El origen del problema está en la priorización de capacidad. Samsung, SK Hynix y Micron han destinado mucha atención a HBM y memoria vinculada a IA, donde los márgenes han sido mucho más atractivos que en la DRAM convencional.
Ese movimiento ha dejado menos oxígeno para DDR4, DDR5, LPDDR5X y almacenamiento NAND de consumo. Cuando la oferta se estrecha y la demanda sigue activa, los precios suben rápido, especialmente si los fabricantes no tienen incentivos claros para inundar el mercado y reducir márgenes.
Algunos informes apuntan a que los fabricantes podrían volver a reforzar la DRAM convencional. El problema es que ese giro no busca necesariamente abaratar el mercado, sino capturar beneficios en un segmento que ahora también ofrece márgenes muy altos por la propia escasez.
Portátiles, smartphones, consolas y Steam Machine ya sienten el impacto
La subida de memoria y almacenamiento ya se está trasladando a productos completos. Fabricantes de portátiles y smartphones han empezado a ajustar precios, mientras las consolas y nuevos dispositivos gaming también sufren una presión mayor en configuraciones con más RAM o SSD.
El caso de Steam Machine encaja dentro de esta dinámica. El alto precio del nuevo hardware de Valve está condicionado en parte por la subida de memoria y almacenamiento, dos componentes que pesan mucho cuando se ofrecen variantes con mayor capacidad.
Para el consumidor, esto reduce margen de elección. Comprar ahora puede ser caro, pero esperar tampoco garantiza una bajada rápida, especialmente si la escasez se mantiene hasta 2028, como apuntan algunas previsiones del mercado.
La disponibilidad puede mejorar, pero los precios no tienen por qué bajar
El escenario más probable no apunta a una corrección inmediata. Aunque los fabricantes aumenten producción de DRAM convencional, podrían mantener precios elevados mientras la demanda siga firme, especialmente en OEMs, servidores y grandes contratos.
La mejor noticia sería una mejora gradual de disponibilidad. Eso puede evitar roturas de stock y permitir más configuraciones en portátiles, PCs y móviles, pero no significa que el usuario vaya a recuperar pronto los precios de hace uno o dos años.
La conclusión es bastante dura para el mercado de consumo. La memoria se ha convertido en una pieza estratégica dominada por IA, grandes clientes y márgenes industriales, dejando a usuarios, fabricantes pequeños y ensambladores expuestos a un ciclo de precios mucho más agresivo.
Vía: Wccftech











