Intel prepara Unified Core, la arquitectura que podría sustituir los P-Core y E-Core en futuros CPU

Intel prepara Unified Core, la arquitectura que podría sustituir los P-Core y E-Core en futuras CPU

El sector de CPU podría estar acercándose a un cambio arquitectónico estructural tras años dominados por diseños híbridos. Intel estaría desarrollando internamente una estrategia denominada Unified Core, un nuevo enfoque que busca abandonar la actual combinación de P-Core y E-Core para evolucionar hacia una única microarquitectura escalable, capaz de equilibrar rendimiento, eficiencia energética y densidad de transistores dentro del mismo silicio de CPU. Este movimiento representaría una transición profunda frente al modelo introducido con Alder Lake, que marcó el inicio de la era híbrida moderna en escritorio y portátil.

La existencia de un equipo dedicado a Unified Core ha quedado reflejada en recientes ofertas de empleo del fabricante, orientadas específicamente a fases de ingeniería pre-silicio, validación arquitectónica temprana y desarrollo conceptual de nuevas plataformas. Este detalle confirma que el proyecto todavía se encuentra en una etapa inicial, pero también indica que Intel ya evalúa activamente un escenario posterior al modelo híbrido actual, anticipando las limitaciones futuras del diseño basado en múltiples microarquitecturas coexistiendo dentro del mismo procesador.

Unified Core busca simplificar la arquitectura del silicio de CPU

El concepto Unified Core propone sustituir configuraciones formadas por P-Core, E-Core y variantes LP-E por un único tipo de núcleo capaz de adaptarse dinámicamente a distintas cargas de trabajo mediante optimizaciones internas de frecuencia, voltaje, pipeline y gestión energética. En lugar de depender de núcleos especializados, la arquitectura apostaría por un diseño homogéneo optimizado para maximizar la eficiencia global del sistema.

Hasta la fecha, el modelo híbrido ha permitido incrementar el número total de núcleos sin elevar excesivamente el consumo, pero también ha introducido complejidad en el scheduler del sistema operativo, en la asignación de hilos y en la optimización del software profesional y gaming. Un diseño unificado podría mejorar la coherencia de latencias, reducir conflictos de planificación y simplificar el desarrollo de aplicaciones optimizadas para múltiples generaciones de CPU.

Filtraciones previas apuntan además a que los futuros Arctic Wolf E-cores, previstos para la plataforma Nova Lake, podrían representar la última iteración del enfoque híbrido antes de una transición hacia el concepto de “one big core”, marcando así el final progresivo de la dualidad arquitectónica actual.

Performance Per Area: la métrica que impulsa el cambio

La motivación técnica principal detrás de Unified Core estaría relacionada con la optimización del Performance Per Area (PPA), una métrica cada vez más crítica en el diseño moderno de procesadores. Las actuales leyes de escalado limitan la cantidad de núcleos heterogéneos que pueden integrarse eficientemente dentro de un mismo encapsulado, especialmente cuando aumentan las exigencias de IA, computación paralela y cargas profesionales intensivas.

Un diseño basado en una sola microarquitectura permitiría mejorar la densidad funcional, reducir duplicaciones internas entre bloques lógicos y optimizar el movimiento de datos dentro del chip. Este enfoque ya comienza a observarse en el mercado móvil, donde varios fabricantes de silicio de SoC exploran configuraciones sin núcleos de baja potencia tradicionales.

El ejemplo más representativo es el MediaTek Dimensity 9300, que adopta un diseño All Big Core, eliminando la segmentación clásica entre núcleos rápidos y eficientes. Aunque propuestas como Zen 5 / Zen 5c de AMD comparten ciertas ideas de eficiencia estructural, todavía mantienen diferencias arquitectónicas que impiden considerarlas una implementación completamente unificada.

Titan Lake podría iniciar la nueva etapa arquitectónica de Intel

En términos de calendario, todo apunta a que la transición hacia Unified Core será gradual. Tras Nova Lake y su sucesor Razer Lake, diversas especulaciones sitúan a Titan Lake como la generación que podría introducir el nuevo paradigma dentro del catálogo del fabricante, coincidiendo con una evolución más amplia del roadmap de silicio de CPU.

Aunque no existe confirmación oficial, estimaciones del sector sitúan esta posible adopción entre 2028 y 2030, reflejando la complejidad de rediseñar elementos críticos como el front-end de ejecución, la jerarquía de caché, la eficiencia multinúcleo y los mecanismos avanzados de gestión energética. Implementar un núcleo universal implica replantear prácticamente toda la arquitectura interna del procesador.

Si la estrategia llega a materializarse, Intel podría iniciar una nueva fase competitiva en el sector de CPU, donde el éxito ya no dependería del número o tipo de núcleos, sino de la eficiencia arquitectónica global, la escalabilidad del diseño y la capacidad de adaptarse a las futuras cargas de trabajo dominadas por IA, computación heterogénea y software altamente paralelo.

Vía: Wccftech

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