Intel lleva su nodo 18A al espacio con Starfire, dos SoC de hasta 75 TOPS preparados contra la radiación

Intel ha detallado Starfire, una nueva familia de procesadores diseñada para computación orbital y fabricada parcialmente mediante su nodo 18A. Los dos modelos combinan cuatro núcleos P y cuatro núcleos LPE en un SoC de ocho núcleos, junto con gráficos Xe y aceleración local de inteligencia artificial.

La lectura importante es que 18A deja de ser únicamente un nodo para portátiles y servidores convencionales. Llevarlo a sistemas espaciales exige trabajar con márgenes térmicos mucho más amplios y proteger el silicio frente a radiación ionizante, partículas energéticas y errores capaces de comprometer cálculos críticos durante una misión.

Starfire tendrá dos versiones con la misma configuración de ocho núcleos

Los dos procesadores comparten cuatro núcleos de alto rendimiento y cuatro núcleos de eficiencia extrema, pero utilizan frecuencias muy diferentes. La versión Low Power prioriza autonomía y estabilidad, mientras el modelo Performance eleva claramente los relojes para asumir cargas orbitales más complejas cuando existe un presupuesto energético superior.

En el modelo de bajo consumo, los núcleos P funcionan a 1,0 GHz y los cuatro núcleos LPE alcanzan 850 MHz. La configuración busca mantener capacidad de procesamiento general con una demanda eléctrica contenida, algo esencial en satélites pequeños donde paneles solares, baterías, refrigeración y masa disponible imponen límites muy estrictos.

La versión Performance eleva los núcleos P hasta 3,1 GHz y los núcleos LPE hasta 2,1 GHz, multiplicando el margen para análisis de datos, navegación o inteligencia artificial. No obstante, ambos modelos conservan el mismo número de núcleos, por lo que la diferencia principal procede de frecuencias, límites eléctricos y refrigeración disponible.

El consumo pasa de 10W a 35W según la misión

El Starfire Low Power queda limitado a un TDP de solo 10W para plataformas con energía especialmente restringida. Esa cifra permite plantear equipos compactos y con refrigeración simplificada, aunque el rendimiento sostenido dependerá de cuánto tiempo puedan mantenerse activos CPU, GPU y NPU dentro del presupuesto térmico establecido.

El modelo Performance aumenta hasta 35W de TDP para ofrecer frecuencias y aceleración gráfica considerablemente superiores. Sigue siendo un consumo moderado frente a procesadores terrestres de alto rendimiento, pero en el espacio cada vatio afecta al tamaño de los paneles solares, la capacidad de las baterías y el sistema encargado de disipar calor.

La existencia de dos perfiles no responde únicamente a una segmentación comercial. Cada nave espacial necesita equilibrar potencia informática, masa, energía disponible y vida útil, de manera que una sonda pequeña puede preferir 10W, mientras un satélite de observación con mayor alimentación puede aprovechar el modelo de 35W.

La GPU utiliza Intel 3 y alcanza hasta 2,0 GHz

Ambas variantes incorporan una GPU formada por cuatro núcleos Xe y 64 unidades de ejecución, montada en un tile fabricado mediante Intel 3. El diseño confirma que Starfire no es un chip monolítico puro, sino una plataforma heterogénea donde cada bloque puede emplear el proceso más adecuado para rendimiento, coste y madurez.

En la versión Low Power, la GPU trabaja entre 800 MHz y 1,0 GHz, mientras el modelo Performance alcanza 2,0 GHz. La diferencia permitirá acelerar visión artificial, procesamiento de imágenes y cargas paralelas sin depender únicamente de la CPU, aunque el rendimiento real también quedará condicionado por la memoria y el software disponible.

Intel lleva su nodo 18A al espacio con Starfire, dos SoC de hasta 75 TOPS preparados contra la radiación

Hasta 75 TOPS para procesar inteligencia artificial en órbita

La aceleración de inteligencia artificial alcanza hasta 45 TOPS en el modelo Low Power y 75 TOPS en el Performance, utilizando precisión INT8. Son cifras especialmente relevantes para clasificar imágenes, detectar anomalías, filtrar telemetría o ejecutar modelos locales sin enviar continuamente todos los datos brutos hacia estaciones terrestres.

Procesar información directamente en órbita puede reducir enormemente el volumen de datos transmitido. El satélite puede seleccionar imágenes útiles, descartar capturas defectuosas y priorizar eventos importantes antes de comunicarse con tierra, ahorrando ancho de banda y reduciendo el tiempo necesario para obtener una respuesta operativa.

Los TOPS tampoco describen por sí solos el rendimiento completo de IA. La eficiencia del modelo, la memoria disponible y el soporte del software determinarán cuánto trabajo útil puede ejecutar Starfire, porque una cifra elevada pierde valor cuando los datos no llegan con suficiente rapidez o el algoritmo no aprovecha correctamente el acelerador.

El nodo 18A afronta su prueba más exigente fuera de la Tierra

El bloque principal utiliza el nodo 18A con transistores RibbonFET y alimentación trasera PowerVia, dos tecnologías diseñadas para mejorar rendimiento por vatio y densidad. En una plataforma espacial, esa eficiencia resulta especialmente valiosa porque permite obtener más capacidad informática sin aumentar proporcionalmente consumo, superficie, masa o necesidades de refrigeración.

Que un procesador utilice 18A no lo convierte automáticamente en resistente a la radiación. El diseño físico, las bibliotecas empleadas, la redundancia y la validación posterior son tan importantes como el propio proceso de fabricación, porque los nodos avanzados también pueden resultar sensibles a cargas eléctricas diminutas provocadas por partículas energéticas.

Starfire servirá además como escaparate de la capacidad de 18A para trabajar fuera de productos de consumo. Superar una cualificación espacial aporta credibilidad en sectores aeroespaciales, industriales y de defensa, donde la fiabilidad durante años pesa mucho más que alcanzar una frecuencia máxima durante una prueba breve.

TID, SEL y SEE son las tres amenazas principales

La documentación menciona protecciones frente a dosis ionizante total, bloqueo por evento único y efectos de evento único. Estas categorías cubren daños acumulativos y fallos instantáneos provocados por radiación, dos problemas diferentes que pueden degradar lentamente un chip o alterar de golpe el resultado de una operación.

TID mide el daño acumulado por exposición prolongada a radiación ionizante. Con el paso de los años pueden cambiar las propiedades eléctricas de los transistores, aumentando fugas, modificando umbrales y reduciendo estabilidad, por lo que la resistencia a dosis total resulta fundamental para misiones largas sin posibilidad de sustituir el hardware.

SEL describe un bloqueo eléctrico provocado por una partícula de alta energía. Un evento de este tipo puede crear una corriente anómala dentro del circuito y causar daños permanentes si el sistema no detecta la situación y corta rápidamente la alimentación, convirtiéndolo en uno de los riesgos más graves para electrónica orbital.

SEE engloba efectos puntuales como cambios de bits, errores de cálculo o reinicios inesperados. Una sola partícula puede alterar temporalmente memoria, registros o señales internas, de manera que la plataforma necesita corrección de errores, supervisión y mecanismos de recuperación para evitar que una anomalía aislada comprometa toda la misión.

Intel lleva su nodo 18A al espacio con Starfire, dos SoC de hasta 75 TOPS preparados contra la radiación

Funcionará entre -55°C y 125°C

Los dos SoC están preparados para trabajar dentro de un rango de temperatura de unión comprendido entre -55°C y 125°C. Esa amplitud supera claramente las condiciones habituales de un ordenador doméstico y permite afrontar ciclos térmicos severos, aunque el procesador seguirá necesitando una integración adecuada dentro de la nave.

El espacio es frío, pero un chip activo no puede disipar calor mediante convección. La energía debe conducirse hacia radiadores y expulsarse mediante radiación térmica, por lo que soportar 125°C ofrece margen adicional, pero no elimina la necesidad de diseñar cuidadosamente el encapsulado, la placa y el sistema térmico completo.

La computación orbital necesita más autonomía local

Los satélites generan cantidades crecientes de información mediante cámaras, radares y sensores científicos. Transmitir todos esos datos sin procesar puede saturar el enlace disponible, especialmente cuando la nave solo tiene contacto periódico con estaciones terrestres o trabaja a grandes distancias con una señal limitada.

Una plataforma con CPU, GPU y NPU permite decidir localmente qué información merece enviarse. El procesamiento en el borde reduce latencia y convierte al satélite en un sistema más autónomo, capaz de reaccionar ante incendios, tormentas, objetos cercanos o fallos internos sin esperar instrucciones constantes desde tierra.

Esa autonomía también aumenta la responsabilidad del hardware y del software. Un error local podría descartar información valiosa o tomar una decisión incorrecta antes de transmitirla, por lo que el rendimiento debe acompañarse de redundancia, validación de modelos, tolerancia a fallos y posibilidad de actualizar algoritmos durante la misión.

Las primeras muestras están previstas para el tercer trimestre de 2026

Intel pretende entregar las primeras muestras de Starfire durante el tercer trimestre de 2026, una fase destinada a validación e integración, no a despliegues comerciales inmediatos. Los clientes tendrán que probar comportamiento térmico, consumo, compatibilidad de memoria, tolerancia a radiación y estabilidad antes de aprobarlo para una misión real.

El calendario significa que el silicio 18A todavía debe superar un proceso de cualificación mucho más largo que el de un portátil. En el sector espacial, una avería no puede solucionarse mediante una devolución o una actualización de hardware, por lo que cada diseño atraviesa campañas extensas antes de abandonar la Tierra.

Starfire no busca competir con los procesadores de sobremesa en frecuencia o número de núcleos. Su valor está en combinar ocho núcleos, gráficos Xe, hasta 75 TOPS y un consumo máximo de 35W dentro de una plataforma preparada para radiación, temperaturas extremas y funcionamiento prolongado en órbita.

Vía: TechPowerUp

Sobre el autor