Google Pixel 10a apuesta por Tensor G4 y prioriza margen frente a Tensor G5

Google Pixel 10a apuesta por Tensor G4 y prioriza margen frente a Tensor G5

Google ha sorprendido al equipar el recién anunciado Google Pixel 10a con el Tensor G4, omitiendo el más reciente Tensor G5 y rompiendo la práctica habitual de montar el procesador más nuevo dentro de la generación anual. La decisión no responde a una limitación técnica evidente, sino a una estrategia de optimización de costes y márgenes basada en amortización de silicio.

En lugar de priorizar la narrativa de actualización anual, la compañía parece haber optado por maximizar eficiencia financiera utilizando un chip ya desarrollado y validado, reduciendo el impacto en el Bill of Materials (BOM).

El Tensor G4 representaba casi el 30% del BOM del Pixel 9a

Según cálculos de TechInsights realizados en junio de 2025, el Tensor G4 representaba aproximadamente el 29,87% del BOM del Pixel 9a. Aunque el coste exacto del Pixel 9a no es público, el Pixel 9 Pro tuvo un BOM estimado cercano a 400$ (~340€) con un precio de venta de 999$ (~849€), lo que sugiere un margen aproximado del 40% en el modelo superior.

Si se extrapola ese coste como límite superior, el Tensor G4 podría situarse alrededor de 119$ (~101€) dentro del coste total del dispositivo. No obstante, el modelo “a” probablemente operaba con un BOM inferior a los 400$, por lo que la cifra real podría ser menor.

Costes marginales de entre 4$ y 10$

El elemento clave está en la amortización. Como señaló el filtrador Jason C. en la red social X, buena parte del coste del Tensor G4, especialmente en términos de I+D y fotomáscaras de fabricación, ya habría sido absorbido por la serie Pixel 9.

Esto implica que para el Pixel 10a, Google solo tendría que asumir costes marginales relacionados con obleas y encapsulado, estimados entre 4$ y 10$ (~3€-8€) por unidad. Desde una perspectiva industrial, reutilizar el mismo silicio de SoC ya amortizado permite ampliar margen sin necesidad de subir el precio final.

Tensor G5 con problemas de control térmico

Otro factor relevante es el propio Tensor G5, que en sus primeras fases habría presentado problemas de control térmico (throttling) y dificultades en controladores gráficos de GPU, aunque mitigados parcialmente mediante actualizaciones posteriores.

Desde la óptica de Google, integrar el Tensor G4 en el Pixel 10a reduce riesgos técnicos y financieros al tiempo que mantiene un rendimiento suficientemente competitivo para la gama media. La estrategia recuerda al enfoque habitual de Apple con sus modelos económicos, donde se reutiliza un procesador de generación anterior ya optimizado y amortizado.

En términos prácticos, el movimiento no responde a una limitación tecnológica, sino a una decisión de eficiencia estructural en la cadena de costes, priorizando margen bruto, estabilidad del silicio y reducción de riesgo térmico frente a la actualización nominal de arquitectura.

Vía: Wccftech

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