Hoy en día, la expectativa habitual del usuario de Internet es que el contenido del navegador web o de una aplicación debe aparecer tan rápido como sea posible. Un retraso significativo entre la interacción del usuario y la aparición del contenido se traduce en impaciencia e irritación porque el usuario experimenta la denominada latencia.

Según el investigador Jakob Nielsen, 10 segundos es el tiempo máximo para mantener la atención del usuario y que no desespere mientras carga un contenido. Además, un retraso de entre 0,2 y 1 segundo ya es perceptible por la persona y, por lo tanto, sienten que el dispositivo está “trabajando” en realizar la orden, y que no es inmediato.

Como ejemplo, un estudio de Akamai demostró que un retraso de 2 segundos en el tiempo de descarga de un sitio web es suficiente para aumentar la tasa de rebote en más de un 100% (es decir, que el usuario abandone este sitio web), y la tendencia que se observa es que esa impaciencia va a ir en aumento.

Esto demuestra que, desde la perspectiva de la experiencia del usuario, la latencia desempeña un papel decisivo. Además, debido al impulso que está experimentando el mundo digital con la crisis del coronavirus, que está disparando el uso de herramientas y sitios online, esta importancia será incluso mayor en el futuro. De hecho, en una encuesta realizada por DE-CIX entre sus clientes, el 81% de las compañías de internet considera que la latencia es el criterio más importante a la hora de firmar nuevos contratos de interconexión.

No compraremos más videojuegos en tienda física

El otoño pasado el lanzamiento de Google Stadia, la videoconsola del gigante tecnológico, marcó el comienzo de los videojuegos en la nube a gran escala. Teniendo en cuenta la tendencia general de llevar todo a la nube y de las aplicaciones “as a service”, se prevé que todo el sector de los videojuegos vivirá una transición a la nube más pronto que tarde.

Hasta ahora, la cantidad de datos que un videojuego online necesita es baja pero en cloud gaming el videojuego se ejecuta en un servidor situado en un centro de datos y el contenido que aparece en la pantalla se tiene que transferir íntegro por Internet hasta el dispositivo del usuario. En este sentido, una latencia de 20ms frente a una de 40ms puede ser la diferencia entre una experiencia increíble o que resulte imposible jugar. De esta forma, se requerirá de una latencia ultra baja, además de un buen ancho de banda, para garantizar una experiencia de juego perfecta.

La latencia y la Realidad Virtual 

La realidad virtual es uno de los campos en los que la latencia resulta crítica, porque para obtener una experiencia fluida, tiene que haber el menor desfase posible entre las acciones del usuario y las reacciones del entorno virtual. De lo contrario, la realidad virtual se percibe como desorientadora y por lo tanto molesta.

Para obtener una experiencia óptima, los usuarios necesitan estar a pocos kilómetros de donde se aloja la realidad virtual para tener una latencia de 20ms como máximo. Si tenemos en cuenta que un parpadeo se realiza en 150 milisegundos, este es un reto añadido para la red.

En este sentido, el edge computing y la computación en la nube son los dos elementos que garantizarán una latencia lo más baja posible. El procesamiento de datos al lado del usuario podría ser posible con la instalación de mini-centros de datos en zonas cercanas. Además, realizar el procesamiento en la nube hará que los datos estén disponibles más rápidamente y la distancia recorrida será menor para alcanzar la latencia óptima.

La latencia en las tecnologías del futuro

Además de los ejemplos mencionados, existen muchas otras aplicaciones y áreas tecnológicas en las que la latencia desempeña un papel importante o incluso decisivo. Por ejemplo, en el futuro, la conducción autónoma será una parte integral de nuestras vidas y dependerá íntegramente de internet. Los automóviles necesitarán tomar “decisiones” vitales en base a datos recopilados, por lo que hay que garantizar que este procesamiento sea directo e inmediato. Por ejemplo, en caso de emergencia, se requiere una latencia de 0 ms.

“Cada vez existen más servicios que requieren una latencia ultra baja o incluso lo que se denomina “latencia cero” y por este motivo las necesidades de conexión de los usuarios están cambiando. A esto se une que las nuevas aplicaciones están modificando la paciencia del usuario, que ya se está acostumbrando a la inmediatez que proporcionan muchos servicios. En DE-CIX prevemos que esta situación vaya en aumento y hemos aceptado el reto de desarrollar un ecosistema de interconexión en el que los datos se procesen lo más cerca posible del cliente y se alojen de forma segura en la nube, para garantizar la mínima latencia en nuestros puntos de intercambio” ha dicho Dr. Thomas King, Chief Technology Officer de DE-CIX.