ATK ha lanzado el Dragonfly A9 Ultimate+, un nuevo ratón gaming inalámbrico que combina componentes propios de la gama alta con una base magnética capaz de recargar el periférico cuando no está siendo utilizado.
El modelo mantiene la forma simétrica de los anteriores Dragonfly A9, pero actualiza su electrónica con el sensor PixArt PAW3955 Master y un MCU Nordic de la serie 54L. Su peso declarado se sitúa en 55 g ±3 g, mientras que la conectividad puede trabajar con un polling rate de hasta 8 kHz.
Mantiene la forma del Dragonfly A9 con algunos ajustes de agarre
ATK conserva unas dimensiones de 125 × 63,5 × 40 mm y una silueta simétrica que busca adaptarse a diferentes tipos de agarre. Los laterales presentan cierta curvatura para mejorar el control durante movimientos rápidos.
La superficie utiliza además un nuevo revestimiento Nano, pensado para aumentar la adherencia sin necesidad de recurrir obligatoriamente a grips adicionales. En un ratón relativamente ligero, este tipo de acabado puede resultar importante porque una superficie excesivamente deslizante obliga a ejercer más presión con los dedos.
El peso final puede variar ligeramente dependiendo de los skates utilizados. ATK incluye tanto puntos individuales como pies convencionales de mayor superficie, permitiendo modificar el contacto con la alfombrilla y, en menor medida, la masa total.
No entra en el territorio de los modelos que ya bajan claramente de los 40 g, pero 55 g sigue siendo una cifra muy contenida para un ratón inalámbrico que además incorpora una batería relativamente grande.
El PAW3955 Master vuelve a situarlo en la gama alta
La electrónica está encabezada por el PixArt PAW3955 Master, acompañado por un microcontrolador Nordic de la serie 54L. Es una combinación orientada a mantener una elevada frecuencia de sondeo sin comprometer la estabilidad de la conexión inalámbrica.
El soporte para 8.000 Hz permite reducir el intervalo entre actualizaciones enviadas al ordenador frente a los tradicionales 1.000 Hz, aunque el beneficio práctico depende del resto del sistema. Monitores de alta frecuencia de refresco, una elevada tasa de fotogramas y una CPU rápida son los escenarios donde más sentido tiene aumentar el polling rate.
También existe un coste asociado. Transmitir ocho veces más información por segundo incrementa tanto el consumo como la carga de procesamiento, por lo que utilizar permanentemente el modo máximo no será necesariamente la opción más equilibrada para todos los usuarios.
ATK acompaña el sensor con interruptores ópticos SwiftLight propios, una elección destinada a reducir el tiempo de activación y evitar algunos problemas de desgaste asociados a los contactos eléctricos de los mecanismos tradicionales.
ATK anuncia una latencia de clic de solo 0,181 ms
La compañía afirma que el Dragonfly A9 Ultimate+ puede alcanzar una latencia de clic mínima de 0,181 ms cuando funciona a 8 kHz, una cifra extremadamente baja sobre el papel.
En este caso, ATK sí identifica el dato específicamente como latencia de clic, facilitando su interpretación frente a cifras genéricas donde no queda claro si se está midiendo el sensor, la comunicación inalámbrica o toda la cadena de entrada.
Aun así, continúa siendo una medición proporcionada por el fabricante, por lo que será necesario esperar a pruebas independientes realizadas con una metodología consistente para compararla correctamente con otros ratones competitivos.
La frecuencia de sondeo tampoco determina por sí sola toda la respuesta percibida. Interruptores, firmware, procesamiento USB, motor del juego y pantalla intervienen en la latencia completa, de manera que una única cifra no describe todo el comportamiento del periférico.
La base magnética elimina buena parte de la molestia de cargarlo
La característica más diferenciadora del Ultimate+ es su estación de carga magnética, que permite colocar el ratón sobre la base al terminar de utilizarlo en lugar de conectar manualmente un cable.
Este enfoque puede resultar más útil en el día a día que una diferencia pequeña de peso o DPI. Un ratón que vuelve regularmente a su base puede permanecer cargado prácticamente de forma permanente, reduciendo la importancia de recordar cuándo queda poca batería.
ATK ha integrado una batería de 500 mAh y anuncia hasta 350 horas de utilización con el polling rate fijado en 1 kHz. La cifra representa el escenario más favorable y no debe extrapolarse al funcionamiento a frecuencias superiores.
A 4 u 8 kHz, la autonomía debería reducirse de manera considerable debido al aumento de comunicaciones inalámbricas y actividad interna. ATK no proporciona en la información disponible cifras equivalentes para esos modos.
El precio es especialmente agresivo durante el lanzamiento
El Dragonfly A9 Ultimate+ Magnetic Charging Edition se ofrece durante sus primeros diez días por 69,98 dólares (62€), antes de pasar a un precio oficial de 94,98 dólares (84€).
La tarifa promocional resulta especialmente competitiva teniendo en cuenta la combinación de sensor de gama alta, conexión de 8 kHz, interruptores ópticos y base de carga magnética, características que suelen encontrarse en modelos considerablemente más caros.
El precio definitivo reduce parte de esa ventaja, aunque continúa colocando al A9 Ultimate+ en una zona atractiva frente a alternativas premium de marcas más establecidas. La calidad del firmware, estabilidad inalámbrica, autonomía real y construcción terminarán siendo más importantes que la ficha técnica por sí sola.
ATK amplía así rápidamente su catálogo tras el reciente Blazing Sky Phantom, pero con una propuesta diferente: menos obsesión por alcanzar el menor peso posible y mayor énfasis en autonomía y comodidad de carga, manteniendo al mismo tiempo componentes orientados al juego competitivo.
Vía: TechPowerUp













