Ubisoft ha estrenado Assassin’s Creed Black Flag Resynced en PC con una versión actualizada del motor Anvil, abundantes ajustes gráficos y compatibilidad con DLSS 4.5, FSR 4.1 y XeSS 3.0. Las pruebas de DSOGaming muestran un rendimiento especialmente favorable para las GPU Radeon cuando se desactiva el trazado de rayos.
La lectura importante es que el remake llega en un estado técnico bastante sólido, pero sigue siendo exigente cuando aumenta la resolución. La RX 9070 XT puede superar a la RTX 4090 a 1080p, mientras únicamente la RTX 5090 mantiene más de 60 FPS constantes en 4K nativo con el preset Ultra High.
DSOGaming utiliza un equipo preparado para eliminar el cuello de botella
El análisis se realizó con un Ryzen 9 7950X3D y una selección de soluciones gráficas dedicadas de tres generaciones diferentes. El objetivo era reducir la influencia del procesador y comprobar cómo escala el motor Anvil cuando el rendimiento depende principalmente de la GPU.
El banco de pruebas quedó configurado de la siguiente manera:
- Procesador: AMD Ryzen 9 7950X3D
- Memoria: 32 GB DDR5-6000
- Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits
- Controlador NVIDIA: GeForce 610.74
- Controlador AMD: Adrenalin Edition 26.6.4
- GPU AMD: RX 6900 XT, RX 7900 XTX y RX 9070 XT
- GPU NVIDIA: RTX 2080 Ti, RTX 3080, RTX 4090, RTX 5080 y RTX 5090
El juego incorpora una herramienta de rendimiento propia que, según DSOGaming, representa razonablemente las cargas encontradas durante la partida. Todos los resultados principales proceden del benchmark integrado con rasterización, dejando el trazado de rayos y DLSS 4.5 para un análisis separado.
Black Flag Resynced depende principalmente de la tarjeta gráfica
La prueba a 1080p con Ultra High y sin trazado de rayos consigue cargar casi completamente la RTX 5090. Sin embargo, aparecen fragmentos donde la utilización de la GPU cae hasta aproximadamente el 85% sin existir un límite aparente de CPU, un comportamiento que podría necesitar ajustes en futuros controladores.
Esta caída no parece formar parte del comportamiento general del juego, porque la solución gráfica dedicada recupera después una utilización elevada. Aun así, perder alrededor del 15% de carga disponible en escenas concretas puede reducir los mínimos, especialmente en equipos que buscan frecuencias muy altas a 1080p.
El resultado confirma que Black Flag Resynced no está limitado habitualmente por un único hilo del procesador como ocurría en antiguas entregas. La mayor parte del coste recae sobre iluminación, geometría, distancia de dibujado, terreno y reflejos, apartados que escalan directamente con la potencia gráfica disponible.
Las Radeon dominan las comparaciones directas a 1080p
La arquitectura del juego vuelve a mostrar una afinidad clara con el hardware de AMD. Con Ultra High y rasterización, la Radeon RX 7900 XTX y la RX 9070 XT quedan por delante de la GeForce RTX 4090, pese a que la GPU de NVIDIA suele ocupar una categoría superior.
La misma tendencia aparece en una franja más antigua del mercado. La Radeon RX 6900 XT consigue superar a la GeForce RTX 3080, demostrando que la ventaja no se limita a la arquitectura RDNA 4 ni a los controladores de la generación más reciente.
Estos resultados no significan que las Radeon sean siempre más rápidas en cualquier configuración. El análisis se concentra en rasterización y 1080p, donde el motor puede aprovechar especialmente bien la arquitectura y los controladores de AMD antes de que la resolución eleve la presión sobre toda la GPU.
Cinco tarjetas mantienen más de 60 FPS constantes a 1080p
Las cinco soluciones más potentes del banco de pruebas consiguen mantenerse por encima de 60 FPS en todo momento con Ultra High. La RX 6900 XT también ofrece una experiencia fluida, aunque sus caídas puntuales hacen recomendable utilizar un monitor con FreeSync para ocultar variaciones dentro del rango de refresco.
La RX 9070 XT resulta especialmente llamativa porque combina una posición comercial inferior con resultados capaces de adelantar a la RTX 4090. Black Flag Resynced representa uno de los escenarios más favorables observados para RDNA 4, al menos sin activar efectos de trazado de rayos.
La situación también demuestra que 1080p deja de ser una resolución trivial cuando se utiliza el preset máximo de un lanzamiento moderno. Aunque las tarjetas de gama alta superan cómodamente los 60 FPS, el margen para aprovechar monitores de 144 Hz o 180 Hz no está garantizado durante todas las escenas.
A 1440p la RX 9070 XT y la RTX 5080 ya bajan de 60 FPS
El salto a 2.560 × 1.440 píxeles incrementa claramente la carga. La Radeon RX 9070 XT y la GeForce RTX 5080 pueden caer por debajo de 60 FPS con Ultra High, aunque un monitor FreeSync o G-Sync debería mantener una sensación de movimiento estable.
Por encima quedan la RX 7900 XTX, la RTX 4090 y la RTX 5090, que consiguen mantener más de 60 FPS durante toda la prueba. La RX 7900 XTX conserva una posición sorprendentemente competitiva, confirmando nuevamente que el motor favorece el hardware Radeon.
Para jugar a 1440p no resulta imprescindible reducir calidad si el equipo dispone de refresco variable. Sin embargo, quien busque un mínimo completamente bloqueado en 60 FPS necesitará una GPU de gama muy alta o bajar desde Ultra High hasta el preset High.
Solo la RTX 5090 sostiene 60 FPS en 4K nativo
La exigencia cambia radicalmente al pasar a 3.840 × 2.160 píxeles. Con Ultra High, sin trazado de rayos y sin reescalado, únicamente la GeForce RTX 5090 mantiene más de 60 FPS durante toda la prueba realizada por DSOGaming.
La RTX 4090, segunda tarjeta más potente utilizada en el análisis, no consigue ofrecer un mínimo constante de 60 FPS. Esto deja claro que el 4K nativo máximo continúa reservado al hardware más extremo, incluso en un juego que funciona mejor que Assassin’s Creed Shadows.
La diferencia frente a Shadows es relevante porque ese título podía bajar de 50 FPS incluso con una RTX 5090 en 4K nativo y sin trazado de rayos. Black Flag Resynced conserva una carga elevada, pero evita el nivel de exigencia desproporcionado de su predecesor técnico.
Ultra High apenas mejora visualmente sobre High
Los presets no ofrecen una progresión de rendimiento completamente uniforme. La diferencia entre Ultra High y el siguiente nivel es relativamente pequeña, por lo que mantener absolutamente todos los parámetros al máximo puede consumir recursos sin aportar una mejora visual proporcional.
DSOGaming considera que High ofrece el equilibrio más razonable entre calidad y rendimiento. Este ajuste debería resultar especialmente útil para la RX 9070 XT y la RTX 5080 a 1440p, porque un pequeño recorte puede estabilizar los mínimos alrededor de 60 FPS sin deteriorar claramente la imagen.
Medium y Low presentan un comportamiento extraño: ambos funcionan prácticamente igual, aunque Medium conserva una calidad visual apreciablemente superior. El preset Low pierde así buena parte de su utilidad, porque sacrifica detalle sin proporcionar una ganancia clara frente al nivel inmediatamente superior.
Very Low y Ultra Low sí elevan el rendimiento de manera más visible, pero introducen compromisos importantes. Estos ajustes deberían reservarse para hardware limitado o dispositivos portátiles, ya que la reducción de calidad afecta directamente a la densidad, iluminación y presentación del mundo abierto.
DLSS 4.5, FSR 4.1 y XeSS 3.0 amplían las opciones
Ubisoft incluye los tres grandes sistemas de reescalado disponibles en PC. El menú ofrece NVIDIA DLSS 4.5, AMD FSR 4.1 e Intel XeSS 3.0, permitiendo recuperar rendimiento sin depender exclusivamente de la reducción tradicional de calidad gráfica.
El soporte resulta especialmente importante en 4K, donde incluso la RTX 4090 queda por debajo del objetivo constante de 60 FPS. El reescalado se convierte en la opción lógica para tarjetas inferiores a la RTX 5090, especialmente cuando se combina con ajustes High en lugar de Ultra High.
DSOGaming detectó que el juego utiliza inicialmente el Preset E de DLSS 4.5 en algunas configuraciones. Los propietarios de una GeForce compatible pueden forzar manualmente el Preset M desde la aplicación de NVIDIA, aunque cualquier cambio debería comprobarse por posibles diferencias en estabilidad, ghosting o detalle.
El trazado de rayos se concentra en iluminación y reflejos
Black Flag Resynced permite activar trazado de rayos para iluminación global y reflejos. Ubisoft también ha incorporado renderizado de micropolígonos, clima dinámico y un mundo más continuo, eliminando varias pantallas de carga al acceder a las principales ciudades.
La implementación no parece tan ambiciosa como la utilizada en Assassin’s Creed Shadows. Según DSOGaming, la iluminación global y los reflejos trazados por rayos ofrecen un avance menos marcado, algo que ayuda a explicar el rendimiento comparativamente mejor del remake.
Esto no significa que los efectos sean irrelevantes, sino que el coste y la transformación visual permanecen contenidos. En su análisis separado, DSOGaming observó un impacto relativamente pequeño al activar el trazado de rayos, aunque en 4K sigue siendo necesario recurrir al reescalado.
El apartado visual queda un paso por detrás de Shadows
Black Flag Resynced presenta escenarios atractivos, vegetación renovada y una recreación moderna del Caribe, pero no alcanza el mismo impacto que Shadows. Los bosques, la iluminación y determinados entornos de Japón continúan mostrando mayor complejidad visual que los escenarios de este remake.
La reducción puede ser deliberada para equilibrar rendimiento y calidad. Ubisoft parece haber evitado perseguir el máximo detalle posible en cada elemento, consiguiendo que una gama más amplia de GPU pueda mover el juego con fluidez sin depender constantemente de generación de fotogramas.
Ese equilibrio también beneficia a los equipos de gama alta, porque la RTX 5090 sí alcanza 60 FPS en 4K nativo. Black Flag Resynced sacrifica parte del efecto visual de Shadows, pero ofrece a cambio una experiencia mucho más razonable desde el primer día.
DSOGaming no encuentra stuttering durante cinco horas
El aspecto más positivo del análisis no aparece en las medias de FPS, sino en la estabilidad. DSOGaming asegura que no encontró un solo tirón durante más de cuatro o cinco horas de juego real, convirtiéndolo en uno de los lanzamientos recientes más limpios en este apartado.
La herramienta integrada sí mostró un par de tirones cuando se activó el trazado de rayos, pero estos problemas no se trasladaron a la partida habitual. El recorrido del benchmark y la experiencia real deben diferenciarse, porque una prueba automatizada puede provocar cargas o transiciones poco frecuentes durante el juego.
Los controles para teclado y ratón también funcionan correctamente, sin aceleración ni suavizado forzado del movimiento. Este detalle resulta importante porque la respuesta del ratón conserva una entrada directa y predecible, algo que algunos ports todavía gestionan de manera deficiente.
El lanzamiento no está completamente libre de errores
DSOGaming encontró animaciones extrañas y un problema que puede limitar determinadas secuencias cinematográficas a 30 FPS. El bloqueo de las escenas contrasta con la fluidez del resto del juego, especialmente en equipos capaces de superar ampliamente los 60 FPS.
También permanece pendiente la caída ocasional de utilización observada con la RTX 5090. No parece romper la experiencia, pero NVIDIA todavía podría recuperar algo de rendimiento mediante futuros controladores, especialmente a resoluciones donde la CPU no representa el límite.
Pese a estos problemas, la situación inicial resulta mucho mejor que la de Assassin’s Creed Shadows. Ubisoft entrega un port estable, configurable y prácticamente libre de stuttering, una combinación que debería ser habitual, pero continúa destacando frente a numerosos lanzamientos actuales.
Black Flag Resynced encuentra un equilibrio razonable en PC
Los benchmarks de DSOGaming dibujan un juego exigente, pero no mal optimizado. La RTX 5090 sigue siendo necesaria para 4K nativo máximo, aunque 1440p funciona correctamente en varias GPU de gama alta mediante refresco variable o pequeños ajustes.
AMD se lleva la mejor noticia del análisis. La RX 9070 XT y la RX 7900 XTX consiguen superar a la RTX 4090 a 1080p, mientras la RX 6900 XT queda por delante de la RTX 3080. El motor Anvil vuelve a mostrar una afinidad especialmente fuerte con las Radeon.
La recomendación práctica pasa por evitar Ultra High cuando el margen resulte ajustado. El preset High ofrece la mejor relación entre calidad visual y rendimiento, mientras DLSS 4.5, FSR 4.1 y XeSS 3.0 permiten afrontar resoluciones superiores sin reducir drásticamente el detalle.
Vía: DSOGaming














